
Un jurado de Chicago ha ordenado a la empresa Boeing que pague una indemnización de casi 50 millones de dólares a la familia de Samya Stumo, una joven de 24 años que estuvo entre las 346 víctimas fatales de dos siniestros aéreos con aviones Boeing 737 Max, que tuvieron lugar hace menos de una década. Stumo murió a bordo del vuelo 302 de Ethiopian Airlines en marzo de 2019, pocos meses después de que otro avión 737 Max, un modelo nuevo en ese momento, se estrellara en Indonesia. “Sabían que había un desperfecto en el avión. Se estrelló un avión en Indonesia y, aún así, alguien dentro de la empresa decidió que esos aviones siguieran volando, sin arreglar lo que funcionaba mal”, dice la madre de Stumo, Nadia Milleron.
Milleron añade que si bien su familia acoge con beneplácito este acuerdo, también planean seguir emprendiendo acciones judiciales y realizando un serio escrutinio sobre las prácticas de seguridad de Boeing. “Este juicio que tuvimos no significó una rendición de cuentas”, explica. “Hay una idea de que simplemente pueden poner dinero y mantener el mismo comportamiento y a eso nos oponemos, por eso es que queremos mostrar lo que realmente está haciendo la empresa que pudo haber provocado estos siniestros”.
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