
Drones israelíes mataron al menos a ocho personas en el Líbano a pesar del anuncio realizado el lunes 1 de junio por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que Israel y Hizbulá habían acordado dejar de combatir. Trump intervino en momentos en que Israel estaba amenazando con lanzar nuevos ataques contra los suburbios del sur de Beirut, lo que llevó a Irán a suspender las negociaciones indirectas con Estados Unidos en señal de protesta por la creciente ofensiva militar de Israel en el Líbano donde, desde el 2 de marzo, ha matado a más de 3.400 personas. Israel también se ha apoderado de grandes franjas del territorio del país y ha provocado el desplazamiento de aproximadamente una quinta parte de la población.
El Líbano es “un Estado débil, no tiene mucho poder y la gente está preocupada”, dice el reportero Kareem Chehayeb corresponsal de Associated Press en Beirut. “Sienten que su destino está supeditado a las potencias regionales y globales”.
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