
La aclamada ecologista Mona Khalil murió en un ataque israelí que impactó en su casa, ubicada junto a la playa en la aldea de al-Mansouri, en el sur del Líbano. La mujer, de 76 años de edad, se dedicó durante más de 25 años a proteger a las tortugas marinas en peligro de extinción y su trabajo contribuyó a convertir un tramo de la costa del sur del Líbano en uno de los principales sitios de anidación de las tortugas marinas en peligro de extinción en el Mediterráneo oriental.
Khalil vivía en lo que había sido la casa de su abuela y que ella había transformado en el proyecto “Casa Naranja”, un refugio para tortugas marinas en peligro de extinción, un punto de ecoturismo y un centro de capacitación en conservación ecológica para toda una generación de voluntarios. “Este no es un proyecto que me pertenezca”, dijo una vez. “Pertenece al Líbano. Pertenece al mundo entero”.
Khalil había vivido como refugiada en los Países Bajos durante la guerra civil libanesa y había regresado a su país en 1999. Allí comenzó su trabajo de conservación cuando vio a una tortuga poniendo huevos en la playa, cerca de la casa de su familia. Desde entonces, permaneció en esa playa, que protegió durante años, y rara vez salía de su casa.
“Mona era un símbolo de esperanza, de vida y de resistencia en el sur del Líbano y, probablemente, ese sea uno de los motivos por los que la mataron”, plantea Rami Khashab, un herpetólogo libanés que trabajó con Khalil. “Están tratando de matar la esperanza del pueblo libanés”.
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