
La Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo a favor del Gobierno de Trump que constituye un gran golpe contra los derechos de las personas inmigrantes, refugiadas y solicitantes de asilo. Con los votos de los seis miembros afines al Partido Republicano contra los tres de las juezas demócratas, el tribunal aprobó un sistema de “medidores” en la frontera sur que permite que los agentes de los puestos de control migratorio impidan el ingreso de solicitantes de asilo a Estados Unidos.
“En momentos en que la conflictividad y la catástrofe climática están en aumento, esto resultará en muchas más muertes”, advierte Erika Pinheiro de la organización Al Otro Lado, querellante principal en el juicio. Por su parte, Melissa Crow, del Centro de Estudios sobre Género y Refugiados, quien también trabajó como abogada para la querella, relata que cuando se introdujo inicialmente la política de rechazo de solicitantes de asilo, muchas de estas personas “se desesperaron tanto que terminaron tratando de ingresar sin pasar por los pasos fronterizos habilitados, ya sea nadando a través del río Bravo o atravesando el desierto en condiciones desgarradoras, y en muchísimos casos no lograron llegar al otro lado”.
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