
En Newark, Nueva Jersey, cientos de inmigrantes detenidos en la cárcel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) conocida como Delaney Hall sostienen una huelga de hambre y de trabajo hace casi dos semanas. Están protestando contra las condiciones en las que se encuentran recluidos, que incluyen hacinamiento, atención médica inadecuada y comida en mal estado, a veces con gusanos. Además, los detenidos se ven forzados a trabajar por alrededor de un dólar por día. Según se informa, los guardias de Delaney Hall habrían golpeado a huelguistas y suspendido las visitas familiares temporalmente como represalia contra la protesta. La principal demanda de los detenidos es ser liberados de la cárcel del ICE y que se dé prioridad en la liberación a las personas más vulnerables.
Familiares de los detenidos junto con defensores de los derechos migratorios y activistas contra el accionar represivo del ICE, vienen realizando manifestaciones afuera de Delaney Hall desde que comenzó la huelga de hambre. María Taracena de Democracy Now! estuvo el martes 2 de junio afuera de este centro de detención y habló con un detenido que acababa de ser liberado, una dirigente comunitaria, una abogado y familiares que estaban esperando para visitar a sus seres queridos que se encuentran dentro de la cárcel del ICE.
La policía ha levantado barricadas alrededor de Delaney Hall a casi un kilómetro de la entrada de la cárcel, “lo que hace cada vez más difícil visitar a quienes están en huelga de trabajo y de hambre”, dice Natalie, una organizadora de asistencia mutua de Eyes on ICE. “Estaba tratando de ver a mi padre. Lo ingresaron recientemente”, cuenta la hija de un hombre que está detenido en Delaney Hall y añade que le está resultando difícil encontrar apoyo jurídico para su padre. “No merece ser llevado a otro país cuando pertenece a este”.
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