Estados Unidos ha llevado a cabo su décima serie de ataques nocturnos consecutivos contra Irán y hay informes de explosiones en las ciudades de Sirik, Bandar Abbás, Shiraz, Isfahán y en la isla de Qeshm. Por su parte, las fuerzas armadas iraníes lanzaron ataques en represalia contra activos estadounidenses en Jordania, Bahréin y Kuwait, y afirmaron haber alcanzado sistemas de radar, comunicaciones y defensa aérea de Estados Unidos. Mientras tanto, al menos tres petroleros se incendiaron tras ser alcanzados por fuego iraní cuando intentaban atravesar el estrecho de Ormuz.
El lunes, el Pentágono identificó a dos soldados estadounidenses que murieron en un ataque iraní contra su base en Jordania. La soldado raso Isabella Gonzales de la ciudad de Carrollton, Texas, tenía solo 19 años. Gonzales murió junto al teniente primero Tyler James Feehan, de Hawái. Ambos forman parte de un grupo de al menos 17 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses muertos en combate mientras prestaban apoyo a los ataques del presidente Trump contra Irán. Esto se produce después de que el periódico The New York Times informara que el Pentágono no reveló que el número de militares estadounidenses heridos ascendió a casi 100 desde el 7 de julio.







