
El martes 7 de julio, en la cumbre de la OTAN de Ankara, Trump anunció que levantaría las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Turquía y que está considerando venderle al país aviones de combate F-35. Trump hizo este comentario después de una lujosa cena de Estado organizada por el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, a quien elogió como un “gran líder”. Mientras tanto, el alcalde de Estambul, así como otros políticos, periodistas y figuras de la sociedad civil permanecen en prisión con acusaciones motivadas políticamente.
“Aquí en Ankara, y en general en todo Turquía, esta cumbre de la OTAN no se está llevando a cabo en un clima de libertad. En las dos semanas previas a esta cumbre, las autoridades de Ankara detuvieron a más de 200 personas en operativos realizados al amanecer”, señala Ruth Michaelson, periodista de Estambul. “También se ha impuesto una prohibición a realizar manifestaciones en Ankara y es una prohibición que abarca incluso la distribución de folletos”.
La política represiva del Estado turco no fue tratada durante la cumbre; en cambio, “lo que hemos estado escuchando a lo largo de la cumbre es lo indispensable que es la participación de Turquía en la OTAN”, dice Michaelson.
Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.






