
Miles de habitantes de Gary, Indiana, estuvieron recientemente dos semanas sin electricidad, tras una tormenta que azotó a esta ciudad de población mayoritariamente negra. El apagón dejó a la ciudad paralizada y a la gente atrapada en sus apartamentos, hizo que muchos negocios se vieran obligados a cerrar y provocó escasez de combustible en las gasolineras. Las autoridades de Indiana estiman que los daños causados por la tormenta en Gary y en otras comunidades podrían ser de hasta 5.000 millones de dólares.
“En este momento, todavía estamos en la fase de recuperación”, dice el alcalde de Gary, Eddie Melton, quien subraya que “fortalecer la infraestructura” debería ser la prioridad de la empresa pública de energía eléctrica del estado de Indiana, NIPSCO. “Nunca antes habíamos visto vientos tan fuertes. […] [La empresa] tiene que asegurarse de que el sistema público de energía eléctrica va a soportar este tipo de vientos”.
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