
A raíz de las devastadoras inundaciones repentinas provocadas por el colapso de un glaciar en el Himalaya, Nepal está demandando a los países contaminantes reparaciones de justicia climática en momentos en que se prepara para encarar el extenuante proceso de reconstrucción. Más de 1.400 cadáveres fueron recuperados tras la catástrofe y aún hay alrededor de 6.000 personas desaparecidas. El Gobierno de Nepal estima que el costo de la reconstrucción de la infraestructura probablemente superará los 4.000 millones de dólares. La contribución de Nepal a las emisiones mundiales de dióxido de carbono es menor al 0,1% y, sin embargo, al ser un país montañoso rodeado de glaciares, es vulnerable a los efectos del cambio climático. Estudios recientes estiman que, para finales de la década, es probable que las temperaturas superficiales globales superen en 1,5°C los niveles preindustriales.
Cubrimos una manifestación realizada durante la emisión de nuestro programa frente a la sede de las Naciones Unidas, en la que estaba participando nuestra invitada, Anisha Buda, junto a otros activistas nepalíes, para exigir justicia climática, reparaciones y una transición equitativa hacía el abandono de los combustibles fósiles. Buda es miembro de la comunidad magar de habla kaike, una minoría étnica de la región nepalí donde ocurrió la catástrofe, y afirma que casi el 90% de las víctimas de las inundaciones repentinas de agosto pertenecían a las comunidades indígenas de Nepal. “No se trata solo de las vidas de las personas que se perdieron. No son solo las casas las que se ven arrasadas, sino también su cultura, su tradición y su propia identidad, que se están perdiendo a causa de las inundaciones, de los desastres provocados por el cambio climático”.
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