
Hablamos con Sara Nelson, presidenta internacional del sindicato Asociación de Auxiliares de Vuelo sobre el impacto que tuvieron los ataques del 11 de septiembre de 2001 en el personal a bordo. Nelson estaba trabajando en Chicago ese día, pero perdió a cinco amigos y amigas, también auxiliares de vuelo, en los ataques. “Mi manual, que está en el Museo Conmemorativo del 11 de septiembre, nos indicaba hacer exactamente lo que resultó incorrecto ese día. Nos decían que mantuviéramos a la gente tranquila, que apaciguáramos a los secuestradores.
“Tras los atentados del 11 de septiembre, los trabajadores desembolsamos ochenta y un mil millones de dólares, lo que incluye tener que hacernos cargo de los costos de la atención médica, la destrucción del sistema de atención médica para los jubilados y la destrucción de las pensiones. Y todavía estamos luchando para recuperar todo eso”, añade Nelson.
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