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Debate sobre los vínculos de Trump con Rusia: ¿peligro para la seguridad de EE.UU. o comidilla de la oposición para reavivar la amenaza roja?

Reportaje06 de marzo de 2017

El misterio de la intervención rusa en las elecciones estadounidenses 2016 tomó un giro inesperado el sábado por la mañana, con las declaraciones del presidente Trump en Twitter: “¡Terrible! Me acabo de enterar que Obama hizo intervenir mis teléfonos de la Trump Tower justo antes de la victoria. No encontraron nada. ¡Esto es macartismo!”. Trump no presentó evidencia de su acusación, pero durante las 24 horas posteriores, llamó a los legisladores a investigar los actos de Obama. Según el periódico The New York Times, el director del FBI, James B. Comey ha solicitado al Departamento de Justicia que rechace públicamente la afirmación de Trump acerca de la orden de Obama de intervenir sus teléfonos. Dicho periódico describe el pedido de Comey como “una extraordinaria reprimenda hacia un presidente en funciones.”

Para conocer más sobre el tema, vea (en inglés) el debate que presentamos entre el abogado Scott Horton, profesor en la facultad de Derecho de la Universidad Columbia y editor colaborador de la revista Harper’s, y Robert Parry, el periodista de larga trayectoria en el periodismo de investigación y editor del sitio web Consortiumnews.com.

Vea la segunda parte de esta entrevista

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

JUAN GONZÁLEZ: El misterio en curso sobre el papel de Rusia en las elecciones estadounidenses de 2016 dio un giro inesperado la madrugada del sábado cuando el presidente Trump publicó en Twitter lo siguiente: “¡Lamentable! Acabo de descubrir que Obama tenía mis teléfonos de la Torre Trump intervenidos justo antes de la victoria. No encontró nada. ¡Esto es macartismo!”.

AMY GOODMAN: Trump continuó tuiteando: “Qué bajo ha caído el Presidente Obama al intervenir…” –intervenir mal deletreado– “… al intervenir mis teléfonos durante el tan sagrado proceso electoral. Esto es como con Nixon o el Watergate. ¡Qué tipo tan malo (o enfermo)!”. El presidente Trump no mostró ninguna evidencia, pero a las 24 horas solicitó a los legisladores que investigaran las acciones de Obama. El domingo por la mañana, la portavoz de Trump, Sarah Huckabee Sanders, defendió las declaraciones ante la presentadora Martha Raddatz, del programa de la cadena ABC “This Week”.

MARTHA RADDATZ: El Presidente de Estados Unidos acusa al antiguo presidente de pinchar sus llamadas telefónicas.

SARAH HUCKABEE SANDERS: Creo que, de nuevo, esto es algo… Si esto ocurrió, Martha…

MARTHA RADDATZ: Si esto ocurrió… Si esto ocurrrió…

SARAH HUCKABEE SANDERS: [riendo] Estoy de acuerdo en que…

MARTHA RADDATZ: ¿Por qué está diciendo el presidente que eso ocurrió?

SARAH HUCKABEE SANDERS: Mire, creo que está yendo más allá de la información

SARAH HUCKABEE SANDERS: Mire, creo que está yendo más allá de la información que él ha visto y que le ha llevado a creer que muy probablemente esto sea verdad. Y si lo es, sería el mayor exceso y el mayor abuso de poder que hayamos visto jamas, y un ataque tremendo a la democracia misma. El pueblo estadounidense tiene derecho a saber si esto se llevó a cabo.

JUAN GONZÁLEZ: Resulta que la información a la que se refiere la portavoz de Trump, Sarah Huckabee Sanders, es un artículo de la agencia de noticias Breitbart basado en una alegación hecha por el locutor de radio de extrema derecha, Mark Levin. En el programa “Meet the Press”, el presentador Chuck Todd entrevistó al Director de Inteligencia Nacional del presidente Obama, James Clapper.

JAMES CLAPPER: No puedo decir nada oficialmente, pero he de decir que, desde el aparato de seguridad nacional, que supervisé como Director de Inteligencia Nacional, no hubo tal actividad de escucha telefónica contra el que era el presidente electo en ese momento, ni como candidato, ni en contra de su campaña electoral. En lo que respecta a otras entidades del Título III con autorización en el gobierno, o de cualquier otra entidad local, no puedo hablar por ellos.

CHUCK TODD: Estaba a punto de preguntarle que, si el FBI, por ejemplo, tuviera algún tipo de orden judicial FISA (Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera) para realizar vigilancia, ¿conocería usted o no esa información?

JAMES CLAPPER: Sí.

CHUCK TODD: Usted sería informado al respecto.

JAMES CLAPPER: Se me informaría, sí.

CHUCK TODD: Si hubiera una orden judicial FISA

JAMES CLAPPER: Sí.

CHUCK TODD: Sobre algo como esto.

JAMES CLAPPER: Por supuesto, sobre algo como esto.

CHUCK TODD: Y llegados a este punto, ¿no puede usted confirmar o negar si esa orden existe?

JAMES CLAPPER: Puedo negarlo.

CHUCK TODD: ¿No existe una orden judicial FISA?

JAMES CLAPPER: Que yo sepa, no.

CHUCK TODD: ¿De nada relacionado con la Torre Trump?

JAMES CLAPPER: No.

AMY GOODMAN: Durante esa misma entrevista, James Clapper afirmó no haber notado ninguna evidencia de complicidad entre los miembros de la campaña electoral de Trump y los rusos. Mientras tanto, el periódico The New York Times informa que el director del FBI, James Comey, ha pedido al Departamento de Justicia que rechace públicamente la afirmación de Trump sobre que Obama ordenó la intervención de los teléfonos de Trump. The New York Times describió la petición de Comey como “una extraordinaria reprimenda hacia un presidente en funciones”. Todo esto se produce pocos días después de que el Fiscal General, Jeff Sessions, se desvinculara a sí mismo de cualquier investigación sobre la campaña presidencial del año pasado, después de que surgieran informes que mostraban que se había reunido dos veces con el embajador de Rusia en EE.UU. mientras hacía las veces de representante para la campaña de Donald Trump. Para poder entender lo que está sucediendo, nos acompañan dos invitados que no estarán de acuerdo en casi nada relativo a esta cuestión. El abogado Scott Horton, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia, y editor colaborador de la revista Harper’s Magazine. Y Robert Parry, experimentado periodista de investigación y editor de la página web Consortiumnews.com. Su último artículo se titula: “The Politics Behind ’Russia-gate’” (La política que se esconde tras el “Rusia-gate”). Scott, comenzamos con usted comentando esta orden FISA. ¿Por qué tiene el presidente Trump que decir que ha escuchado informes? ¿No puede levantar el teléfono y averiguarlo?

SCOTT HORTON: Por supuesto. Como comandante en jefe, él tendría el derecho de exigir y recibir información sobre cualquier cosa que haya ocurrido, y él también tendría el poder de desclasificar y dar a conocer cualquier información que se haya obtenido, incluyendo órdenes judiciales FISA, autorizaciones, u otros documentos. Y, evidentemente, ha optado por no hacerlo, y en su lugar, ha preferido depender de un informe de la web de noticias Breitbart con una perorata de Mark Levin.

AMY GOODMAN: Y él podría desclasificar ese tipo de documentación.

SCOTT HORTON: Por supuesto. Y publicarlos.

JUAN GONZÁLEZ: Scott, a medida que la situación rusa continúa desarrollándose durante las últimas semanas, ¿qué cree usted que está sucediendo al respecto?

SCOTT HORTON: Bueno, creo que existe una creciente presión dentro del Congreso para que se indague sobre las acciones llevadas a cabo por parte de Rusia en la elecciones. Creo que esa idea está reuniendo apoyo por parte de más líderes republicanos. Creo que es más difícil para los líderes republicanos negarse a ello. Pienso que a lo que asistimos en este momento es un intento del presidente Trump por desestabilizar todo ese asunto y cambiar los planes, orientarlos hacia otro tema. He de señalar que, si nos fijamos en las declaraciones del general Clapper, vemos que se expresó muy cuidadosamente. Dijo cosas del tipo: “[No hay] ninguna orden judicial FISA de este tipo sobre la Torre Trump”. Y creo que hay algo más de fondo sobre lo que los medios de comunicación hasta ahora no están haciendo un buen trabajo de información y cobertura. Y sí hay una orden judicial FISA. Pero para ser claros, no se trata de una orden que dé instrucciones de intervenir los teléfonos de la Torre Trump o de Donald Trump. Se trata de una orden que fue emitida el 15 de octubre, y sobre la que no se ha informado en los medios de comunicación estadounidenses. En Europa, se ha informado más ampliamente sobre esa orden judicial. Y está relacionada con una investigación de contrainteligencia que se ha estado llevando a cabo desde el verano pasado que aborda no solo a Donald Trump, sino también a cinco sujetos que en algún momento llegaron a jugar algún papel en su campaña electoral y en sus transacciones con personas sospechosas de ser agentes de inteligencia rusos.

AMY GOODMAN: Cuéntenos más sobre eso.

SCOTT HORTON: Bueno, no sabemos mucho al respecto, porque todo el procedimiento que rodea los procesos del tribunal FISA es secreto. Pero cuando vemos…

AMY GOODMAN: El tribunal de la Ley de Vigilancia del Espionaje Exterior.

SCOTT HORTON: Y para obtener esa orden, fue necesario que un juez revisara una solicitud que lo justificara, y tuvo que hallar una causa probable para emitir la orden. Bueno, todos los jueces del tribunal de FISA son republicanos. De hecho, han sido todos seleccionados por el presidente de la Corte Suprema, el juez Roberts, y son todos personas muy parecidas a él. Así que, el hecho de que un juez FISA haya autorizado algo así, es algo que da que pensar. Creo que vimos a Lindsey Graham haciendo alusión a ello en el pasado. Y cuando previamente vimos informes sobre interceptaciones de comunicaciones y lo que puedan o no haber dicho, todo ello saldrá de esta investigación.

JUAN GONZÁLEZ: Bob Parry, usted ha escrito que no existe nada concreto en cuanto a este algarabío al que hemos asistido por parte de la prensa sobre Rusia y Trump. ¿Podría usted ofrecernos detalles sobre el asunto y darnos su opinión?

ROBERT PARRY: Bueno, no estoy tan seguro de que no exista nada concreto. A lo que me refiero es que, hasta el momento y hasta donde nosotros sabemos, lo que ha ocurrido desde el gobierno de Obama con algunos de los vestigios del mismo, no se han presentado las pruebas necesarias para demostrar que hubo un esfuerzo por parte de los rusos de filtrar o piratear este material y proporcionárselo a WikiLeaks. WikiLeaks ha negado rotundamente haber recibido esta información de los rusos. Han especificado que aparentemente hubo dos infiltrados estadounidenses que ellos creen que habrían sido la fuente de esta información. Por lo tanto, lo que tenemos es un montón de conjeturas. No solamente las conjeturas que el presidente Trump ha lanzado a través de sus tuits, sino que ahora también hay varias hipótesis sobre lo que ocurrió en un primer momento. Así que tenemos una situación en la que Washington se ha vuelto loco. En la que nadie ha presentado pruebas que me convenzan, ni a mí, ni a muchas otras personas que han tratado el tema, incluyendo antiguos miembros de la Agencia Nacional de Seguridad. Gente como William Binney. Así las cosas, hay aquí una serie de problemas dado que las pruebas hasta ahora presentadas no ofrecen ningún tipo de soporte a muchas de estas acusaciones. Ha habido un montón de sospechas y mucho humo, pero hasta ahora no se ha encontrado fuego.

JUAN GONZÁLEZ: Usted también ha planteado que Rusia está siendo considerada cada vez más como el malo de la película, no solamente por parte de la derecha, sino también por muchas personas de la izquierda, que fueron bien partidarios del presidente Obama, bien progresistas que terminaron apoyando a Hillary Clinton, hasta el punto que parece que haya una especie de calentamiento previo necesario para una nueva Guerra Fría.

ROBERT PARRY: Bueno, no cabe duda. Estamos en una nueva Guerra Fría. Y también estamos asistiendo a un nuevo tipo de macartismo. Lo que hemos visto es a Estados Unidos tomando un enfoque muy hostil hacia Rusia que se remonta a la crisis en Ucrania. Y ha ido en aumento. Y los rusos han reaccionado del mismo modo. Antes de la crisis de Ucrania en 2014, existía una relación mucho más colaboradora entre el presidente Obama y el presidente Putin. Trabajaron juntos en la crisis de Siria. Fue Putin quien consiguió que Assad entregara sus armas químicas. Trabajaron juntos en Irán, logrando que Irán limitara su programa nuclear. Pero cuando surgió la crisis en Ucrania, se convirtió en una situación que requirió de algo de aportación estadounidense para tratar de generar un punto de inflexión en la relación entre ambos países. Así que se ha montado esta historia en la que los rusos se han convertido en los malos, y que ha continuado durante la campaña electoral y ahora en la nueva presidencia.

AMY GOODMAN: Scott Horton, háblenos de lo que piensa usted sobre las alegaciones de que Rusia pirateó las elecciones y sobre la relación de Rusia con Donald Trump y sus asociados, incluso aunque estemos hablando de oligarcas esperando financiar proyectos inmobiliarios de Donald Trump porque fue difícil para él conseguir líneas de crédito dado que había ido a la quiebra tantas veces.

SCOTT HORTON: Bueno, creo que simplemente la piratería y la divulgación de información son en sí mismas relativamente poco sustanciales. No se trata de algo tan grave. De hecho, suponiendo que los rusos lo hayan hecho, y creo, a diferencia de mi colega, que las pruebas de que lo hicieron son muy convincentes, no se trata de algo tan grave. Eso es lo que hacen los servicios de inteligencia en todo el mundo. Lo que convertiría esta cuestión en algo mucho más grave sería si hubiera habido complicidad entre la campaña de Trump y los rusos durante todo el proceso. Si la piratería hubiera sido solicitada. Si hubiera estado guiada por ellos. Y luego, más allá de eso, si resulta que los rusos en efecto financiaron a Donald Trump con una suma de cientos de millones de dólares, como de hecho su hijo reconoció en un comunicado de prensa antes de que la campaña se pusiera en marcha.

AMY GOODMAN: ¿Qué quiere decir?

SCOTT HORTON: Quiero decir que, si nos fijamos en la situación de Trump después de las quiebras que se produjeron en 2004, cuando los bancos retiraron sus cartas de crédito, la mayoría de la gente pensaba que él estaba acabado. A partir de ese momento, hubo una inversión de cientos de millones de dólares en proyectos de Trump, proyectos de la marca Trump en todo el mundo, que hicieron resurgir el Imperio Trump y lo hicieron viable. Parece ser que todo ese dinero salió de Rusia, de los oligarcas rusos, de los grupos del crimen organizado ruso. Y eso es algo que realmente no se desarrolló del todo bien durante la campaña. Esos hechos, todos juntos, explicarían lo que de otra manera es una relación inexplicable entre Donald Trump y Putin, en la que [Trump] no es capaz de criticar a este hombre ni decir nada negativo sobre él.

JUAN GONZÁLEZ: Bien, Bob Parry, usted es conocido por sus reportajes de investigación y usted ha dicho que, por desgracia, en el periodismo de hoy, hay una falta de labor de investigación verdadera.

ROBERT PARRY: Correcto.

JUAN GONZÁLEZ: Se trata, básicamente, de ver quién es capaz de conseguir las primeras filtraciones de qué rama de qué agencia de inteligencia en el gobierno. ¿Qué le parece que hace falta en cuanto a los tipos de investigaciones que los periodistas deberían realizar? ¿Qué pasa con todo este tema de las relaciones económicas a largo plazo que pueden haber existido entre Trump y los oligarcas rusos?

ROBERT PARRY: Bueno, de nuevo, hay muchas conjeturas al respecto. Y no creo que tampoco haya habido ninguna evidencia sólida presentada sobre estos asuntos. Estaba esta referencia por parte del hijo, que al parecer hablaba de algunos de estos oligarcas rusos comprando condominios de Trump y otro tipo de inmuebles. Pero eso no quiere decir que viniera del gobierno ruso. Esta idea de que todo en Rusia se controla desde arriba no es del todo cierto. Es un país grande como el nuestro, y hay muchos factores y facciones diferentes realizando operaciones. Por lo tanto, pretender que todos sabemos de qué se trata esto es algo engañoso. Y hay una inmensa cantidad de preguntas al respecto. Nos encontramos en un momento muy peligroso, en el que existe la posibilidad real de una crisis entre Estados Unidos y Rusia. Y en vez de tratar con algo un poco serio o sólido en cuanto a pruebas, hemos estado tratando con suposiciones. Como ha dicho Scott, incluso si los rusos entregaron esta información a WikiLeaks de alguna manera, la información en sí era precisa al completo. Trataba de cosas que eran relativamente significantes respecto a lo que sabríamos sobre cómo la campaña Clinton estaba operando. Pero no fue decisiva en modo alguno para las elecciones. La propia Hillary Clinton culpó a James Comey, por su reapertura de la investigación sobre sus correos electrónicos, como la causa principal de su derrota. No fueron los rusos.

AMY GOODMAN: ¿Scott Horton?

SCOTT HORTON: Bueno, yo creo que cualquier elección en la que el hombre que iba segundo en las encuestas, acaba ganando y siendo presidente, y en la que una diferencia de 40.000 votos habría afectado drásticamente el resultado, hay cientos de causas que podrían haber causado un cambio en las elecciones. Creo que a lo que hemos asistido, y en esto estoy de acuerdo con Bob Parry, es a un fracaso muy dramático del papel informativo de la prensa durante las elecciones. A una incapacidad para desarrollar una serie de cuestiones realmente importantes en relación con Trump y su campaña. Pero no hay ninguna razón para no explorarlas y desarrollarlas al completo ahora. Y yo creo que al final, si todo se dirige en la dirección a la que creo que va dirigido, este sería el final de la presidencia de Trump.

JUAN GONZÁLEZ: Usted también ha dicho, si no me equivoco, que básicamente estaría de acuerdo con Bob Parry en cuanto a las líneas generales acerca de las críticas a la política de Estados Unidos para con Rusia. Que ha habido una postura mucho más agresiva por parte de Estados Unidos a la hora de interferir en asuntos relativos a las fronteras rusas.

SCOTT HORTON: Sí, estoy de acuerdo. Creo que Estados Unidos ha cometido errores graves en la forma en que llevó a cabo la expansión de la OTAN en la región, la forma en que se interactuó con Georgia, por ejemplo, antes de la guerra en 2008. Pero hay otra serie de preguntas. Y creo que la confrontación a la que asistimos desde la Rusia actual no es el típico conflicto de la vieja Guerra Fría, con armas nucleares y divisiones blindadas. Es una política de intervención y participación muy agresiva en la política occidental y en las elecciones occidentales. Esto no ocurre solamente en Estados Unidos. Está sucediendo hoy en día en Francia, Italia y Alemania. Y siguiendo la misma sombra, el mismo perfil, en casi todos los países.

AMY GOODMAN: Vamos a continuar con esta conversación y la podrán ver en democracynow.org/es. Scott Horton es profesor en la Facultad de Derecho de Columbia, y escribe para la revista Harper’s Magazine. Bob Parry escribe para Consortiumnews, y en nuestra web encontrarán un enlace a su último artículo. Con ellos finalizamos nuestro programa de hoy.
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Traducido por Carolina Flórez. Editado por Igor Moreno y Democracy Now! en Español.

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