Mientras el Gobierno polaco promueve el carbón, otros advierten que el carbón acelera el cambio climático y destruye la salud humana

Reportaje10 de diciembre de 2018

La cumbre de la ONU de este año sobre el cambio climático se realiza en Katowice, Polonia y el Gobierno polaco está usando este encuentro para promover el uso de carbón. Varias empresas de carbón propiedad del Estado polaco financian algunas partes de las conversaciones. Democracy Now! visitó la mina de carbón Guido próxima a Katowice que fue convertida en un museo, para conversar con el abogado ambientalista polaco Bartosz Kwiatkowski. Kwiatkowski es director de la Fundación Frank Bold que participa de numerosos juicios contra la expansión de la minería de carbón en Polonia.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! democracynow.org, el Informativo de Guerra y Paz. Estamos transmitiendo desde la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático en Katowice, Polonia. Somos Amy Goodman y Nermeen Shaikh.

NERMEEN SHAIKH: Aquí, dentro de la Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU se acaba de llevar a cabo una acción de protesta contra una presentación de Estados Unidos que promovía la expansión de las plantas de energía a base de carbón y otros combustibles fósiles. Polonia, país anfitrión de esta cumbre sobre cambio climático, también está utilizando el evento para promover el uso del carbón. Parte del evento es patrocinado por varias empresas polacas de carbón, de propiedad estatal.

El domingo, Democracy Now! visitó la mina de carbón Guido, cerca de Katowice, que ha sido transformada en un museo minero.

AMY GOODMAN: Mike Burke, de Democracy Now! habló con el abogado ambientalista polaco Bartosz Kwiatkowski, director de la fundación Frank Bold, que ha presentado numerosas demandas judiciales contra la expansión de la minería del carbón en Polonia.

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Mi nombre es Bartosz Kwiatkowski. Soy abogado y también soy director de la fundación Frank Bold. Esta fundación forma parte de una ONG internacional con sede aquí en Polonia, en Cracovia. Principalmente trabajamos en el área del derecho ambiental. Además, en este momento, obviamente, estamos trabajando sobre el cambio climático en sí mismo. Así que las demandas en las que estamos colaborando con otras ONG… hacemos nuestras propias actividades y también colaboramos con organizaciones de base y la ciudadanía en general; son demandas vinculadas a minas a cielo abierto que extraen lignito. Vinculadas a minas de carbón y a plantas de energía que utilizan carbón y lignito para producir electricidad. Y principalmente, como mencioné, luchamos contra la instalación de esas empresas desde un enfoque ambiental, pero también consideramos los problemas sociales relacionados con el trabajo de este tipo de empresas y el impacto que tienen en la vida de las y los ciudadanos.

MIKE BURKE: ¿Puedes darnos una visión general de la importancia del carbón en esta región?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Es una pregunta muy difícil, porque solía ser lo más importante en la región de Alta Silesia, pero eso ha cambiado mucho. Ahora mismo, en el lugar en donde estamos, viven más de 2.2 millones de personas. Y solo 80.000 son mineros. Solían ​​ser más de 300.000. Así que la situación ha cambiado completamente. Y la gente en este momento, mucha gente de Alta Silesia está en contra el carbón, porque relacionan el uso y la extracción de carbón con muchos de los problemas que tenemos. Diría que podemos analizar la cuestión del carbón desde tres perspectivas.

O sea, podemos analizar los problemas relacionados con el carbón, desde tres perspectivas: La primera se vincula con los cambios climáticos que suceden aquí, por el funcionamiento de las centrales eléctricas y las emisiones de gases con efecto invernadero. Y diría que es el problema menos asumido por la ciudadanía polaca. No se está sintiendo aún. Este año se empezó a discutir sobre eso, con la conferencia que está ocurriendo ahora en Katowice y con el informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés). Entonces comenzó a aparecer en los medios y también se volvió un tema de discusión para la ciudadanía de a pie.

La otra perspectiva sería la nacional, se refiere al uso de carbón, lignito, carbón regular y carbón duro o antracita como combustible para calentar nuestros hogares. Es un problema muy grande en Polonia. Mucha gente sigue usando principalmente este combustible para calentar sus hogares. Y debido a eso tenemos grandes problemas en la calidad del aire.

Y la tercera perspectiva sería la local, que se refiere a los lugares donde se encuentran las minas de carbon, minas a cielo abierto en las que se extrae lignito y los daños ambientales que generan. También se refiere a las grietas y hasta el colapso de los edificios. Aquí y en Silesia se puede sentir de vez en cuando como tiemblan los edificios. Y también se refiere a la falta de agua, especialmente en las áreas donde se encuentran las minas a cielo abierto, donde los agricultores no tienen suficiente agua para usar en sus fincas. Así que tenemos estas tres perspectivas. Y creo que actualmente la mayoría de la gente polaca ve la cuestión del carbón y el lignito de esta manera. Según la estadística que recuerdo, el 72% de la gente polaca piensa que deberíamos renunciar al carbón como principal fuente de energía.

Verás, el problema con la salud y el impacto del humo y la contaminación del aire sobre la salud es que realmente no podemos conectar directamente la contaminación del aire con las enfermedades o muertes. Según la Organización Mundial de la Salud, en Polonia mueren alrededor de 45.000 personas por año a causa de la contaminación del aire. Pero, por supuesto, no es que salen de su casa y de repente comienzan a toser, se caen y mueren. Se trata de un proceso. Y desde luego, es un gran problema para las mujeres embarazadas, para las personas mayores, y para las personas que tienen enfermedades cardíacas, enfermedades pulmonares, problemas de asma y cosas de ese tipo. Y bueno, actualmente se puede ver una cierta regularidad, ya que cada año, durante el invierno, muere más gente en los hospitales.

MIKE BURKE: ¿Puedes contarnos acerca del lugar donde estamos?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Estamos en la mina de carbón Guido, en Zabrze, Alta Silesia. Es una antigua mina de carbón que ya no está funcionando. La convirtieron en un museo. Creo que los museos son el mejor futuro para las minas de carbón de la región. Que se conviertan las minas en museos para mostrar a la gente cómo era la actividad hace muchos años. Esta mina de carbón fue instalada aquí en el siglo XIX por la familia Donnersmarck, una de las familias nobles de Silesia. Y creo dejó de funcionar hace 20 o 25 años. Hoy en día está abierta a visitantes que pueden ver cómo operaba esta mina de carbón en el siglo XIX, en el primer nivel, y también se puede visitar el área que está a 355 metros de profundidad y ver cómo trabajaban los mineros allí hace 25 años.

MIKE BURKE: Bueno, entremos.

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Dale, vamos.

MIKE BURKE: Bien. Supongo que tenemos que tomar el ascensor ahora.

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Estamos yendo bajo tierra. Estamos en el ascensor que solían usar los mineros cuando bajaban todos los días a extraer carbón. El ascensor va bastante rápido. No me acuerdo bien, creo que son seis metros por segundo, si mal no recuerdo. Y eso puede sentirse ahora mismo. Sí, está oscuro y frío. Podemos sentir la presión en nuestros oídos, debido a que la presión atmosférica está cambiando. Y estamos a unos cientos de metros por debajo del nivel del suelo.

MIKE BURKE: Bueno, aquí estamos.

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Sí, gracias. Bueno, ahora estamos a 320 metros bajo tierra. Es casi el tamaño de la Torre Eiffel. La Torre Eiffel es tan alta como el nivel de profundidad en el que estamos ahora.

MIKE BURKE: Para abajo.

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Sí.

MIKE BURKE: Hay rieles de tren aquí abajo.

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Sí, por aquí pasaba un tren con carbón, el carbón era transportado hacia la entrada con los vagones que vemos aquí. El mismo riel era utilizado para transportar carbón y para transportar mineros por los pasajes subterráneos. Estamos caminando por un túnel subterráneo un tanto angosto y no muy alto. A nuestra derecha, podemos ver el tren que se utilizaba para transportar carbón. Y también estamos caminando por los rieles por donde iban los vagones. Oh aquí hay algo interesante, podemos ver la firma de uno de los compositores polacos más famosos, Krzysztof Penderecki. Sí, parece que estuvo aquí hace 15, no, cinco años, el 22 de octubre de 2013. Y firmó con carbón.

MIKE BURKE: Bueno, como sabes venimos de Estados Unidos. Allí, el presidente Trump en su campaña electoral planteó la propuesta de reactivar la extracción de carbón en Estados Unidos y abrir nuevas plantas de carbón. Si tuvieras la oportunidad de hacer este reccorrido por la mina de carbón con el presidente Trump, ¿qué le transmitirías?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Lo primero que le querría decir es que mire lo que está pasando alrededor del mundo, porque si bien todavía no lo estamos viendo aquí en Polonia, ya podemos verlo en Estados Unidos. Me refiero a las tormentas, los tornados y ese tipo de fenómenos, completamente relacionados al cambio climático. Y la razón principal por la que el clima está cambiando y la temperatura está subiendo, es el uso que hacemos del carbón, del petróleo, del gas y otros elementos. Tenemos que parar de hacer esto. Mucha gente que vino aquí a Katowice para hablar de este tema, cuenta que están perdiendo sus tierras, sus casas, y sus vidas debido al cambio climático. Podemos cambiar a otro modo de hacer las cosas. Eso no significa que no tengamos —por ejemplo— más trabajo, porque podríamos trabajar con energías renovables, que también generarían muchos empleos. Desde el punto de vista polaco, en este momento, usar la energía del universo es más barato que la energía de las centrales eléctricas a base de carbón. Esa es la dirección en la que deberíamos ir.

MIKE BURKE: También tengo una pregunta sobre las protestas. Llegamos a Polonia el sábado y nos fuimos directamente a la marcha por el cambio climático que llegó hasta la entrada de la COP. Y nos impactó la cantidad de policía que había. Había policia antidisturbios y también parecía haber policías encubiertos patrullando las calles por una protesta que era bastante pequeña. ¿Qué opinas de lo que pasó ayer?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Sí, según lo que escuché, la manifestación contó con la participación de unas 4.000 personas. Y la presencia policial fue de más de 1.500 agentes. Bueno, es un poco descabellado, la verdad. Y esta es la primera vez que veo una situación así, en la que hubiera tanta policía para una marcha tan pequeña y tan pacífica, porque la gente que marchaba lo hacía de manera muy pacífica. Y eso encaja con las políticas que el gobierno está ejecutando en torno a la COP. Están diciendo que hay un alto riesgo de ataque terrorista ahora mismo en Polonia. Introdujeron una ley especial que prohíbe las reuniones espontáneas en Katowice. Existen normas que permiten a la policía y a otros servicios, y autoridades, hacer algún tipo de vigilancia sobre la ciudadanía y la gente que asiste a la COP. Yo no veo que haya amenazas reales aquí. Y este uso de la fuerza no me parece proporcionado en absoluto. Se está violando nuestro derecho humano a protestar, nuestro derecho de decir lo que pensamos sobre el cambio climático, y lo que pensamos sobre las políticas de nuestro gobierno o de otros gobiernos.

MIKE BURKE: ¿Qué crees que significa esta situación para el activismo contra el cambio climático que está siendo tratado casi como enemigo del Estado?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Bueno, ese es el problema, que muchos eco-activistas, por ejemplo, saben que sus teléfonos pueden estar intervenidos. Muchos activistas fueron arrestados en el pasado por sus acciones. En el bosque de Bialowieza, por ejemplo, cuando estaban luchando contra la tala del bosque más antiguo de Europa, se usó la fuerza policial contra la protesta. La gente fue golpeada y procesada, acusada ​​de cometer delitos. Ese es el mensaje que recibimos todos los días aquí en Polonia, y no solo en Polonia, así que esto no es nada nuevo para nosotros. Pero el Panel Intergubernamental del Cambio Climático está diciendo que solo tenemos 12 años para cambiar las cosas, así que creo que es hora de sentarnos a dialogar y no pelearnos unos con otros. Deberíamos trabajar en conjunto, no como enemigos.

MIKE BURKE: Como abogado, ¿puedes contarnos acerca de las luchas jurídicas que se están llevando a cabo en tu país actualmente en relación a los proyectos de carbón y a otros proyectos relacionados con el cambio climático?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Sí, estamos ejerciendo muchas acciones legales impulsadas no solo por la sociedad civil, sino también por algunos inversores de centrales eléctricas que piensan que algunas inversiones que hacen las empresas van en contra de sus intereses, y también hay acciones legales que encaran personas comunes que viven cerca de la mina de carbón o de una planta de energía. Y son acciones que buscan detener la construcción de nuevas minas a cielo abierto y la expansión de las más antiguas, y en general, detener la expansión de las minas de carbón. Aquí en Silesia, por ejemplo, estas minas generan un gran riesgo para el ambiente, así como un enorme riesgo para la comodidad y la seguridad de las personas que viven cerca de una mina de carbón. También monitoreamos las emisiones que producen las centrales eléctricas. Muy a menudo, desafortunadamente, esas plantas de energía tratan de esconder las cifras de las emisiones de gases con efecto invernadero o de mercurio que generan. Así que estamos usando casi todas las herramientas legales posibles para detener el daño que todo este sector está haciendo al ambiente y también a la ciudadanía, porque además el funcionamiento de las minas de carbón, y especialmente las minas a cielo abierto, está vinculado a la falta de agua. La falta de agua significa un empeoramiento en la calidad de vida cotidiana de la gente, pero también afecta a los agricultores, quienes no pueden trabajar sin agua. Así que eso también es un gran problema para la gente.

MIKE BURKE: Es interesante que hayan convertido a esta mina de carbón en un museo. Y bueno, me pregunto cuán instalada está en Polonia la discusión sobre la transición del carbón como fuente de energía hacia las energías renovables.

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Sí, como mencioné antes, las encuestas muestran que el 72% de la gente en este momento apoya la idea de abandonar el carbón. Es una discusión que ya está sucediendo. Desafortunadamente, el gobierno, no solo el gobierno actual sino todos nuestros gobiernos desde 1989, apoyan el carbón y apoyan la minería de carbón por razones políticas. Pero como dije, el uso carbón está en su etapa final. O sea, incluso si no quisiéramos hacer una transición, tendríamos que hacerla. Y cuanto más rápido comencemos a discutirlo, más rápido podremos tomar mejores decisiones, para nosotros y para el clima y el ambiente.

MIKE BURKE: ¿Qué hay de la energía eólica?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Ese es un gran problema en este momento, porque nuestro gobierno, o mejor dicho, el Parlamento, emitió el año pasado una regulación especial que de hecho prohíbe la construcción de nueva infraestructura de energía eólica.

MIKE BURKE: Entonces ¿se está intentando expandir la minería del carbón, y al mismo tiempo se está prohibiendo la energía eólica?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Los parques eólicos, sí. Lamentablemente, es así.

MIKE BURKE: De acuerdo. Bueno, supongo que el ascensor está aquí para volver a subir. Tengo una última pregunta antes de irnos: ¿Qué les dirías a los delegados de la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático que se está realizando esta semana en tu país natal?

BARTOSZ KWIATKOWSKI: Creo que aquí compartimos el mismo mensaje, o sea, la gente que representa al tercer sector, las ONGs: que los políticos hablan y los líderes actúan. Y creo que ese es el mensaje principal: Tenemos que empezar a actuar sobre este tema, no solo a hablar de ello. Y que presten atención a los expertos. Los delegados no son expertos en cambio climático y tienen que confiar en los científicos que se especializan en el tema. Y escuchar que nos están diciendo que es la última oportunidad que nos queda, que solo quedan dos minutos para la medianoche en el “Reloj del Apocalípsis”, que se acerca una muerte inminente. Tenemos que actuar ahora, ¿sí? Esto es importante para nosotros, para nuestros hijos, para el futuro del planeta.

NERMEEN SHAIKH: Escuchábamos al abogado ambientalista polaco Bartosz Kwiatkowski.

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