Manuel Zelaya, a 10 años del golpe en su contra: “Las políticas del Comando Sur están provocando cada día más migrantes”

Original en Español11 de julio de 2019
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Tras el golpe militar perpetrado en Honduras con ayuda de EE.UU. en 2009, la pobreza extrema y la violencia se han incrementado exponencialmente en el país centroamericano y han obligado a decenas de miles de hondureños a huir hacia Estados Unidos con la esperanza de recibir asilo político. Para conocer más sobre este tema, conversamos con el expresidente hondureño Manuel Zelaya, quien se comunica con nosotros desde Tegucigalpa. En el décimo aniversario del golpe que lo derrocó, Zelaya analiza cómo la intervención estadounidense en América Central es una de las causas principales de la crisis migratoria actual.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman con Juan González.

JUAN GONZÁLEZ: El 28 de junio se cumplió el décimo aniversario del día en que soldados hondureños asaltaron la residencia del entonces presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien había sido electo democráticamente, obligándolo a montarse en un avión rumbo a Costa Rica. A Zelaya lo expulsaron de Honduras a solo seis meses de que culminara su mandato. El golpe de Estado fue organizado por la élite política, empresarial y militar hondureña, que contaban con el respaldo del Gobierno de Obama. Desde entonces, decenas de miles de hondureños han sido asesinados, incluyendo más de 300 personas LGBTQ, 60 periodistas y cientos de líderes campesinos, ambientalistas y defensores del derecho a la tierra. Uno de los golpes más devastadores contra el movimiento ambientalista fue el brutal asesinato de la líder indígena lenca Berta Cáceres, ganadora del prestigioso Premio Medioambiental Goldman en 2015. Cáceres fue asesinada en 2016 por expertos en inteligencia militar hondureños vinculados a las fuerzas especiales del país, entrenadas por Estados Unidos.

AMY GOODMAN: En los últimos diez años, la extrema pobreza y la violencia se han disparado en Honduras. Más recientemente, bajo la presidencia de Juan Orlando Hernández, decenas de miles de refugiados han huido del país, la mayoría en busca de asilo político en Estados Unidos. Muchos alegan que esta crisis humanitaria la desató la intervención de EE.UU. en Honduras, así como el apoyo incondicional del Gobierno de EE.UU. a Hernández. Muchas personas han cuestionado la legalidad de su reelección en 2017. Desde abril, decenas de miles de manifestantes han marchado a lo largo de Honduras contra los planes del Gobierno de Hernández de privatizar los servicios de salud, las pensiones y la educación. Los militares y la policía hondureña han reprimido con violencia a los manifestantes. Las protestas que exigen la dimisión de Hernández han continuado a pesar de la suspensión de las reformas. Para hablar más acerca de este tema nos acompaña Manuel Zelaya, el presidente destituido en 2009 y ahora coordinador del partido opositor hondureño LIBRE.

Manuel Zelaya, bienvenido a Democracy Now! ¿Podría comenzar por describir qué fue lo que le sucedió hace 10 años y qué sucede ahora en Honduras?

MANUEL ZELAYA: Muy bien. Un saludo a Amy. Y un saludo a Democracy Now! Realmente Democracy Now! ha cubierto los acontecimientos en Honduras en una forma muy formal y objetiva desde hace 10 años, que empezamos a tener un contacto directo. El país entero forma parte de la región que somos vecinos de los Estados Unidos. Estamos en la égida del dólar. Para los Estados Unidos, anteriormente, éramos buenos vecinos. Ahora nos hemos convertido en un vecino incómodo para Estados Unidos, porque ellos cambiaron su perspectiva sobre la región, sobre Centroamérica y sobre México. Especialmente, porque siempre utilizaron la idea de que a nuestra región deberían de tratarla bajo la óptica de establecer sistemas democráticos en las últimas décadas. Sin embargo, creo que la política de Estados Unidos ha cambiado radicalmente para nuestra región y, en caso especial, [en] el caso de Honduras. Le sería más fácil a los Estados Unidos, que tienen una injerencia casi absoluta en este país y una intromisión que se la permite la misma dictadura que han montado…le sería más fácil manejarse si no tuvieran un régimen militar opresor y un sistema que empobrece al pueblo hondureño. Porque el sistema económico que nos sella el Fondo Monetario Internacional es recesivo y privatiza todas las actividades. La privatización por sí misma no es mala. Lo que es malo es que encarece los servicios básicos para la población y además como la empresa privada necesita ganancias y necesita acumulación de riqueza empobrece al resto de la población. El famoso derrame del sistema capitalista nunca llegó a nuestra sociedad. Aquí, el 70 por ciento en promedio vive en estado de pobreza. Y la pobreza, el problema es que sigue deteriorando la vida de millones de personas que emigran a Estados Unidos. Las grandes caravanas de centroamericanos son de Honduras, El Salvador y también Guatemala, pero las grandes caravanas están buscando lo que conocíamos nosotros como el sueño americano. Ahora ese sueño se ha convertido en una pesadilla americana, porque van allá y se encuentran con que las políticas del presidente Donald Trump, que es un supremacista blanco —así lo vemos nosotros—, desprecia a los mestizos, desprecia los grupos migrantes, ha endurecido las fronteras. Y el hondureño o la hondureña, jóvenes especialmente, no emigran de Honduras simplemente por un ejercicio de voluntad sino por una necesidad. Hay más de un millón de hondureños con familias en Estados Unidos. Y si lo vemos desde el punto de vista de la perspectiva de los emigrantes hondureños en Estados Unidos, pues digamos que hay un millón de hondureños que tienen en este caso relaciones muy estrechas con su familia en Honduras. Romper la unificación familiar, eso es un crimen que no tiene nombre, así como parar al migrante. Porque nadie escoge dónde nacer en esta vida. Hasta tu nombre te lo ponen tus padres en la época en que naciste y por lo menos deberíamos de tener los seres humanos el derecho de vivir donde quisiéramos, claro, siguiendo un trámite, siguiendo una gestión. Pero ahora, en estas condiciones, yo considero que militarizar la sociedad como lo ha hecho Estados Unidos con Honduras a través del Comando Sur, bueno, sí llegan al colmo… Amy, el colmo de Estados Unidos es que ya no tiene embajador en Honduras. Tiene a la coronel Heide Fulton, encargada de negocios, que es una militar del Comando Sur, manejando el país hace cuatro años. Estados Unidos mira a Honduras bajo la perspectiva nada más de una política de seguridad.

Aquí, si me pones a calificar lo que está pasando bajo la visión del Gobierno de Donald Trump hacia nosotros, prácticamente hemos regresado a la década de los ochenta. Aquí hay una gran campaña en contra de los comunistas, en contra de los chavistas. El propio presidente Hernández, que es un usurpador del poder, porque es un engendro del golpe de Estado, que asumió ilegítimamente la presidencia de la República a través de fraudes electorales, dos fraudes electorales, que Estados Unidos ha venido a apoyar. Insólitamente, la misma OEA, el mismo señor Almagro que es un gran conservador, que es pro americano, totalmente pro Estados Unidos, dijo que las elecciones en Honduras había que repetirlas, que se cayó 640 veces el sistema y que había que repetirla. Y, sin embargo, apareció la coronel Heide Fulton, encargada de negocios aquí, en una conferencia de prensa con el Tribunal de Elecciones diciendo que iban a hacer 5000 nuevas actas, después que nosotros habíamos ganado con La Alianza de Oposición [contra la Dictadura] las elecciones con el 70 por ciento de las actas distribuidas en todos los partidos políticos, teniendo un cinco por ciento arriba. Con el otro 20 por ciento dijeron que habían 5000 actas y que eso revertía el 70 por ciento de la tendencia, un fraude monstruoso. Lo apoyó Estados Unidos y este presidente asumió el poder así. Y el otro día dijo, descaradamente, el actual mandatario, que es ilegal, dijo que el problema de Honduras es que estaba tomando prácticas de Al-Qaeda… Imagínate, queriendo meternos a nosotros ya a la oposición con las tendencias allá de Oriente Medio, islámicas, con otros conflictos. Además culpó al narcotráfico de los problemas que tiene. El narcotráfico se incrementó, se incrementó el narcotráfico después del golpe de Estado. Lo dice el Departamento de Estado.

JUAN GONZÁLEZ: Presidente Zalaya, usted ha mencionado el tráfico de drogas aquí en Estados Unidos. La mayor parte de las imágenes que el público estadounidense ve de lo que está sucediendo en Honduras están vinculadas a la criminalidad y a la violencia de las pandillas callejeras de Honduras, pero se ve muy poco sobre la represión política del gobierno en contra de la gente. ¿Podría hablarnos de cómo se vincula el aumento de las pandillas callejeras y la violencia en Honduras al golpe de Estado y a la corrupción gubernamental?

MANUEL ZELAYA: Mire, el golpe de Estado marca inexorablemente una nueva forma de Estados Unidos de injerencia y de intromisión en nuestra sociedad. Hace diez años, el señor John Dimitri Negroponte, subsecretario de Estado, al igual que el presidente George W. Bush me advirtieron y me amenazaron —cuando su servidor era presidente de Honduras— diciendo que si yo tenía relaciones con Hugo Chávez Frías que iba a tener problemas con los Estados Unidos. A los seis meses de esa advertencia me sacaron los militares a balazos de aquí, de este país y simplemente el problema para Estados Unidos es que los amigos de lo que ellos consideran sus adversarios no son sus amigos. Entonces me calificaron como enemigo de Estados Unidos. Simple y llanamente porque estaba buscando relaciones con el sur, trayendo petróleo de Venezuela, trayendo financiamiento de proyectos hidroeléctricos con el presidente Lula da Silva, que ahora precisamente lo tienen prisionero para que pudiera ganar Bolsonaro. Entonces cambiaron las políticas de Estados Unidos hacia esta región y cometen un error. Porque, si piensa… (yo ya le voy a hablar de lo de las maras que me pregunta)… Si piensa la élite del gobierno norteamericano que con la visión de Elliott Abrams, que lo tienen encargado para estas regiones, que son la visión del 80, del militarismo, de la Guerra Fría, de estigmatizar a la oposición, de crear grupos de choque, matrices mediáticas, guerra sucia, guerra psicológica… Si piensan que así van a poder mantener una buena relación con este pueblo, la migración cada día va a ser mayor, incluyendo los problemas van a ser mayores.

Las maras y las pandillas son un eslabón del narcotráfico y surgen porque no hay empleo, hay exceso de pobreza, la pobreza es miseria en Honduras y los jóvenes no encuentran ninguna salida. Entonces se afilian a organizaciones de ese tipo. Pero en vez de buscar reformatorios, en vez de buscar generar empleo lo que hacen es militarizar, crear mayor represión, mayor fuerza. Además, quisiera decirle otras cosas más que son componentes de la dictadura que Estados Unidos está sosteniendo en Honduras, que es el saqueo al que han sometido al país. Desde el golpe de Estado, en diez años, cada año Estados Unidos les ha autorizado a través del Fondo Monetario Internacional 24 mil millones de deudas adicionales, 24 mil millones cada año. Hoy ya estamos en casi 14 mil millones de dólares de deuda. Cuando me sacaron a balazos de esta misma casa hace diez años el país sólo debía 3 mil millones de dólares, hoy está en 14 mil. Entonces, para sostener la dictadura primero militarizan el país. En segundo, endeudan el país y sacan créditos inmensos, que le llaman bonos soberanos, a altísimos intereses, que tienen quebrada la economía. De cada 100 lempiras, 40 van para los bancos ahora. Además saquean las instituciones del Estado. Los niveles de corrupción son exorbitantes, son abusivos en todo el sentido de la palabra. Han saqueado instituciones como la seguridad social, donde está la jubilación de los viejitos, de la tercera edad, para cubrir las enfermedades de las madres, de los niños. Han saqueado esas instituciones para financiar un régimen impopular, antidemocrático y dictatorial. Estados Unidos no habla de Honduras porque les da vergüenza. Ellos enfrentan unas formas de gobierno aquí que les da vergüenza hablar de lo que están apoyando en Honduras. Y la única forma de que el mundo lo conozca es denunciarlo, porque hay asesinatos, hay escuadrones de la muerte, han aplicado lo que se llama el Plan Colombia para Honduras, que es los falsos positivos, donde muchos líderes de la oposición como Berta Cáceres, para mencionarle a alguien, como Isis Obed Murillo en tiempos del golpe, como Pedro Magdiel, como Wendy Ávila que murió asfixiada por los gases, una muchacha de 24 años. Todos los crímenes que han cometido en estos 10 años no tienen parangón, son crímenes de lesa humanidad, y este país debería de estar vigilado por la Corte Penal Internacional como en un genocidio, lo que están haciendo las políticas norteamericanas para Honduras y especialmente Centroamérica.

JUAN GONZÁLEZ: Presidente Zelaya, me gustaría preguntarle por el rol de otro país que se encuentra en la misma región: México. Muchos pensaron que la llegada a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador iba a conllevar la aplicación de políticas más humanas hacia los refugiados en las fronteras mexicanas. ¿Cómo evalúa los primeros meses de la presidencia de AMLO en relación a la situación en Honduras?

MANUEL ZELAYA: A Andrés Manuel López Obrador lo considero un hombre profundamente humano, con valores apegados a principios morales muy grandes para la región, para México y para Centroamérica. Él ha tenido una posición muy clara frente a Estados Unidos. Creo que las presiones del señor Trump son groseras contra México cuando amenaza quitar aranceles o poner aranceles a la mercadería mexicana. Eso produce más migrantes, más migración y más pobreza en nuestras regiones. Entonces las políticas del señor Andrés Manuel López Obrador están siendo prácticamente sancionadas por los Estados Unidos. Creo que la apertura de él hacia los problemas de la migración van a buscar alguna salida en cuanto al sistema que está provocando los migrantes, porque todo el mundo habla de la migración, pero las causas de la migración son las políticas norteamericanas, fondo monetarista, las políticas del Comando Sur para esta región están provocando cada día más migrantes para la zona. Entonces, militarizar Centroamérica, militarizar Honduras, quiere decir que esa válvula de escape que ha tenido el pueblo hondureño, que es tener trabajo en Estados Unidos y el trabajo en Estados Unidos el pueblo hondureño ni siquiera lo ha buscado, son los empresarios norteamericanos, los empresarios que tienen grandes cultivos, que no pueden pagar a un norteamericano para que trabaje en el campo, ellos les mandan el pasaje a los parientes, a la familia de los que tienen como empleados y por eso hay migración masiva para trabajar en Estados Unidos. Trabajan seis meses, trabajan un año, después regresan y después vuelven. La migración es un proceso humano de encontrar salida. Cuando se militariza la frontera lo que van a provocar aquí son mayores convulsiones, mayores explosiones. Ya el pueblo hondureño, ustedes lo han visto en los reportajes de los medios de comunicación, el pueblo hondureño está en las calles, está protestando. Y no protesta porque nosotros, la oposición, le digamos que proteste. Nadie va a salir a protestar porque un político le diga que proteste. Podrá decirle y sale un grupo de 100 personas, pero aquí son miles de personas en diferentes lugares del país en protesta masivas, protestas pacíficas. Es cierto que no usan armas, lo más que hacen es poner lo que llamamos movilizaciones en las calles que, claro, entorpecen el tráfico, detienen procesos de desarrollo de transporte, pero esa manifestación de migrantes, esa manifestación es de que ha subido la pobreza, que ha subido la miseria, que están devaluando la moneda, que ha subido la deuda y que además la gente está en las calles protestando por el costo de la luz eléctrica, que lo privatizaron.El costo del transporte y de los combustibles, el costo del dinero que está también privatizado en Honduras. En Honduras ya han privatizado casi todo. Entonces eso le debería dar una evidencia al mundo de que el sistema, el modelo del capitalismo aquí, neoliberal, que todo lo privatiza y todo lo vuelve negocios para un grupo y para el resto, no existe solución; es un fracaso para el señor Donald Trump en Centroamérica. Y si a eso le sube el narcotráfico, se incrementó el narcotráfico, se incrementó y nadie lo quiere decir. El narcotráfico se incrementó después del golpe de Estado, porque los narcotraficantes, cuando ven un país que pueden controlar a través de un sistema autoritario, se meten inmediatamente. Aquí controlan los militares y la Policía todo el país. Entonces se metieron fácilmente. Una democracia es el camino para Honduras y para Centroamérica. Estados Unidos debe aprender a convivir con las democracias y no estar creando políticas represivas en contra nuestra, que tenemos todos los derechos, igual que ellos, a tener dignidad y a vivir en un mundo de libertad.

AMY GOODMAN: Presidente Zelaya, Juan Orlando Hernández, el presidente de Honduras, ha sido investigado por tráfico de drogas por la Administración para el Control de Drogas de EE.UU., y su hermano, Tony Hernández, fue arrestado en Florida acusado de traficar cocaína. En este momento está a la espera de ser enjuiciado. ¿Qué implica esto para Honduras?

MANUEL ZELAYA: Bueno, solo tiene una lectura. Estados Unidos está protegiendo su dictador aquí y equivocadamente cree que eso le beneficia al gobierno de Donald Trump. Donald Trump podría ganar la reelección en Estados Unidos si mira ante el mundo que toma medidas en nuestro país en beneficio de la democracia de Honduras y no en beneficio de una dictadura, como hoy lo está haciendo. El narcotráfico es una medida de eso. El narcotráfico lo maneja la DEA. La DEA sabe cada embarque que sale de Venezuela y de Colombia, la DEA lo conoce. Y algunos pasan sin problema y otros los detienen. Entonces no hay una lucha contra el narcotráfico, hay una lucha contra carteles. Hay carteles que los paran y otros los dejan operar. Cuando el cartel ha subido mucho y ha subido mucho de costo y de precios, entonces lo detienen. Ellos conocen aquí las implicaciones del narcotráfico, sin embargo hacen una justicia selectiva, proceden contra quien consideran que deben de proceder y protegen a los demás. Creo que el presidente está protegido por los Estados Unidos.

JUAN GONZÁLEZ: Presidente Zelaya, hace 10 años, antes del golpe de Estado en su contra, en Latinoamérica había gobiernos progresistas que buscaban cambiar las condiciones sociales. Desde entonces hemos sido testigos de un cambio enorme en Brasil, en Argentina y en su país, así como los ataques en contra del gobierno venezolano. ¿Cuál es su opinión sobre lo que está sucediendo ahora en América Latina en relación con los movimientos sociales a favor de una mayor igualdad social?

MANUEL ZELAYA: Elliott Abrams lo acaba de decir en unas declaraciones que dio en el Senado norteamericano: que el triunfo del socialismo en América Latina, eso era un mal ejemplo para los Estados Unidos, porque podía afectar hasta adentro de Estados Unidos, la política interna de Estados Unidos. Que no podían permitir que el socialismo…el socialismo, pues, diría yo, moderno… porque este es un socialismo diferente al que se aplicó en la Europa de la guerra antes y durante la Guerra Fría. Este es un socialismo que acepta el capital, no el capitalismo, el capital, que acepta la empresa privada, no el control del capitalismo sobre el Estado. Porque pregonamos el concepto de soberanía popular, ese que en el pueblo y en la moral y en la ética colectiva [es] donde reside el poder. El poder no reside en una élite militar o en una élite económica, como funciona en el modelo neoliberal. Entonces, claro, para Estados Unidos que ya tiene oposición interna, porque ya internamente en Estados Unidos ya se ha empezado a hablar del socialismo democrático. Hay un aspirante demócrata que yo lo he escuchado hablando del socialismo democrático. Entonces, por eso cambió la política de Estados Unidos para nuestra región. Las elecciones las ganan en Brasil porque persiguen a Dilma Rousseff con un golpe de Estado técnico. A mí me sacaron con un golpe de Estado militar, porque había hecho acuerdos socialistas con el pueblo hondureño y con la región. Y ganan las elecciones porque está Lula preso. Bolsonaro nunca hubiera ganado las elecciones con Lula libre. Y además, ahora Estados Unidos no solo entrena a militares, ahora está capacitando y formando jueces y fiscales, porque ya la justicia la utilizan como un instrumento político.

AMY GOODMAN: Presidente Zelaya, ¿cuál es su análisis del presidente Trump y de sus políticas en la frontera sur de EE.UU.?

MANUEL ZELAYA: Yo no sé si eso le trae a él beneficios electorales, pero yo lo considero una acción absurda en un mundo globalizado en [el] que hemos estado durante tres décadas hablando del libre comercio, hablando de la competencia y de la competitividad como el desarrollo del capitalismo. Ahora que surja deteniendo procesos de globalización, entonces Trump es como la negación del proceso histórico. Es un retroceso casi en todo sentido, pero internamente me imagino que en una sociedad conservadora como Estados Unidos eso le trae beneficios electorales. Pero ante los ojos del mundo se comporta como un supremacista, racista y sumamente grosero con la sensibilidad humana que se debe de tener en un mundo del siglo XXI, porque la migración es un derecho, no es un delito y la migración de los pobres hacia el norte es mala, pero de los inversionistas hacia el sur es buena. Y los inversionistas vienen a posesionarse de los recursos naturales, a posesionarse con oligopolio, con monopolio de las economías pequeñitas de nuestros países y las empobrecen. Y ese empobrecimiento entonces produce migración, pobreza, incremento del narcotráfico, etc., etc. Entonces, creo que las políticas del señor Donald Trump con el Partido Republicano son un retroceso para las relaciones de una política de buen vecino con América Latina.

AMY GOODMAN: Trump declaró que iba a suspender toda la ayuda que EE.UU. envía a los países del llamado Triángulo Norte: El Salvador, Guatemala y Honduras. Algo muy interesante, en vista de que Trump apoya a Juan Orlando Hernández, el presidente de Honduras. Ahora Trump se ha retractado de su decisión de suspender esa ayuda, pero sigue amenazando con hacerlo en un futuro si el flujo de inmigrantes hacia EE.UU. continúa. ¿Cree que el presidente Hernández podría ser derrocado si no contara con la ayuda de EE.UU.?

MANUEL ZELAYA”: Nosotros no necesitamos la ayuda de Estados Unidos. Estados Unidos da muy poca ayuda. Estados Unidos lo que tiene es un control económico sobre las estructuras de la macro economía del mundo. Por ejemplo, el Banco Mundial le da a Honduras unos 150 millones de dólares al año, 150. El BID da otra cantidad similar. Entre todos podían dar unos 240 millones de dólares. Entonces, eso lo controla Estados Unidos y eso tiene un peso específico tal vez en nuestra región. El Fondo Monetario les autoriza una carta que firman todos los años para que Honduras pueda endeudarse a costos muy elevados en intereses, porque es un gobierno aliado con Estados Unidos. Eso lo que provoca en nuestra región… yo creo que está claro y es evidente lo que provoca en nuestra región. Yo considero que esa relación que ellos hablan de que van a reducir la ayuda o que la van a quitar no tiene casi ningún efecto y se lo voy a poner en números más claros: los migrantes hondureños mandan a Honduras casi 4000 millones de dólares al año. Se lo voy a repetir, Amy: 4000 millones de dólares al año. Y Estados Unidos, junto al Banco Mundial y al BID, manda 200 millones. Entonces, Honduras debería de estar preocupada y este gobernante, que no tiene la dignidad porque lo tienen agarrado en muchas cosas en los Estados Unidos, no tiene la dignidad para parársele a los gringos y decirles las cosas en igualdad de condiciones, con reciprocidad y con dignidad. No protesta porque le cancelaron el Tratado de migración que teníamos con Estados Unidos. Nosotros teníamos un tratado de migración, todos los años me lo renovaron a mí el Tratado de migración. Y fíjese que yo no tenía buenas relaciones con los Estados Unidos, porque traje petróleo de Venezuela, porque ellos no aceptan la competencia, las petroleras norteamericanas y europeas no aceptan la competencia. Sin embargo, a mí me respetaban y todos los años me renovaron el TPS. Todos los años me renovaron la Cuenta del Milenio. A este gobierno no le han dado un centavo de la Cuenta del Milenio y son aliados, pero claro, las políticas de amenazas a esa ayuda a Juan Orlando le salen sobrando porque eso no desequilibra el país. La ayuda norteamericana es más desde el punto de vista del control hegemónico del capitalismo a través de las trasnacionales, a través de los negocios, a través del control del Comando Sur sobre la seguridad, del Fondo Monetario sobre la economía, de la OEA. La OEA ahora, aquí, maneja una, digamos, como una fuerza interna en materia de justicia a través de la MACCIH [Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras]. Entonces, si la justicia está controlada por la OEA y el Departamento de Estado, si la economía está manejada por el Fondo Monetario y los Estados Unidos, Banco Mundial, BID y si la seguridad está manejada por el Comando Sur, entonces yo me pregunto ¿qué maneja el presidente de Honduras? El Bono 10 mil que le llaman, que es un bono que le da a los partidarios para que le den el voto, es lo único que maneja. Todo lo demás está fundamentado en las políticas norteamericanas y en la injerencia y la intromisión de Estados Unidos en Honduras. Deberíamos simplemente de ponernos de acuerdo, porque Estados Unidos es un vecino fuerte, la potencia militar y tecnológica más grande del mundo. No se trata de pelear con Estados Unidos, pero tampoco se trata de ser vasallo o de doblarle la columna vertebral para lustrarle las botas al Comando Sur. Se trata de que somos un pequeño país pero con la misma dignidad que tienen los europeos y los norteamericanos.

AMY GOODMAN: Presidente Manuel Zelaya, le agradecemos que nos haya acompañado en el programa. El presidente Zelaya dirigió Honduras de 2006 a 2009, hasta que fue destituido en un golpe de Estado, que contó con el respaldo de EE.UU., el 28 de junio de 2009. Zelaya es el coordinador del partido opositor hondureño LIBRE. Soy Amy Goodman, con Juan González. Para ver esta entrevista en inglés haga clic “acá.”: Gracias por acompañarnos.

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