El presidente Trump firmó el lunes una orden ejecutiva que establece unidades “especializadas” de la Guardia Nacional que se desplegarán rápidamente en Washington D.C. y en los 50 estados de Estados Unidos. Según la orden, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, supervisará a la Guardia Nacional para ayudar a las fuerzas del orden locales a “sofocar disturbios civiles”. Elizabeth Goitein, del Centro Brennan para la Justicia, afirmó al respecto: “Que soldados vigilen las protestas, como prevé esta orden, amenaza las libertades fundamentales y la seguridad pública, y viola un principio centenario que prohíbe emplear a las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna”.
Esto ocurre pocas semanas después de que Trump desplegara la Guardia Nacional en Washington D.C., a pesar de que la tasa de delitos violentos en dicha ciudad está en su nivel más bajo en años. El mandatario estadounidense también ha amenazado con enviar militares a ciudades como Nueva York, Baltimore y Chicago. Junto al alcalde de Chicago, Brandon Johnson, y otras autoridades de la ciudad, el gobernador del estado de Illinois, J.B. Pritzker, condenó el lunes las amenazas de Trump.
Gobernador J.B. Pritzker: “Donald Trump quiere utilizar las fuerzas armadas para ocupar una ciudad estadounidense, castigar a quienes discrepan con él y obtener réditos políticos. Si esto estuviera sucediendo en cualquier otro país, no tendríamos ningún problema en llamarlo por su nombre: un peligroso intento de concentrar el poder público”.