La Casa Blanca anunció el miércoles por la noche que había despedido a la directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), Susan Monarez, después de que esta se negara a renunciar a su cargo, y dijo que los puntos de vista de Monarez “no estaban alineados con la agenda del presidente de hacer que Estados Unidos vuelva a ser saludable”. Monarez fue confirmada por el Senado como directora de los CDC hace menos de un mes. En un comunicado emitido el miércoles por la noche, el equipo legal que representa a Monarez acusó al Departamento de Salud y Servicios Humanos y a su secretario, Robert F. Kennedy Jr., de poner en riesgo la vida de millones de estadounidenses al despedir a profesionales y científicos experimentados, al tiempo que se instrumentaliza la salud pública con fines políticos. Los abogados escribieron al respecto: “Cuando la directora de los CDC, Susan Monarez, se negó a avalar directrices imprudentes, sin base científica, y a despedir a dedicados expertos en salud, Monarez eligió proteger a la sociedad en lugar de cumplir con una agenda política. Y es por eso que ella ha sido destituida de su cargo”.
Mientras tanto, tres altos funcionarios de dicha agencia de salud pública renunciaron el miércoles en protesta por el despido de Monarez: la doctora Debra Houry, directora médica y subdirectora de Programas y Ciencias de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades; el doctor Demetre Daskalakis, director del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias; y el doctor Daniel Jernigan, director del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas. En un correo electrónico de renuncia, la doctora Houry escribió: “Por el bien del país y del mundo, la ciencia de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades nunca debe ser censurada ni sujeta a pausas o interpretaciones políticas. Las vacunas salvan vidas, este es un hecho científico indiscutible y fundamentado”.