
Estados Unidos e Irán anunciaron un alto el fuego de dos semanas, alcanzado con la mediación de Pakistán, en virtud del cual Irán acepta reabrir el estrecho de Ormuz. A pesar de ser también parte del acuerdo, Israel ha dicho que continuará con sus ataques y ocupación del Líbano. El acuerdo se logró el martes 7 de abril, menos de dos horas antes del plazo establecido por el presidente Trump en su ultimatum a Irán de que si no reabría el estrecho, Estados Unidos destruiría todas las centrales eléctricas y puentes del país.
Si bien ambas partes tienen “fuertes incentivos” para cumplir con el alto el fuego, se trata de un acuerdo “extremadamente precario”, señala Eskandar Sadeghi-Boroujerdi, profesor de Relaciones Internacionales de Medio Oriente en la Universidad de Saint Andrews, Escocia. “En este mismo momento ya podemos ver que está en peligro, con los ataques que se están llevando a cabo contra el Líbano, así como los informes de ataques [iraníes] en el golfo Pérsico”.
También nos acompaña Naghmeh Sohrabi, profesora de Historia de Medio Oriente en la Universidad de Brandeis, quien se está ocupando de traducir del persa al inglés artículos escritos por personas que se encuentran dentro de Irán. Sohrabi habla de cómo la guerra está agravando el sufrimiento económico que se vive en Irán, que ya había provocado protestas a principios de año. “La gente está perdiendo el trabajo. La gente está perdiendo la casa. Los precios de los alimentos están subiendo”, señala. “Y la pregunta es, incluso si el alto el fuego se sostiene, cómo van a sacar al país de esa situación”.
Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.






