
El presidente Trump volvió a amenazar el martes con destruir todas las centrales eléctricas y todos los puentes importantes de Irán si no se reabría por completo el estrecho de Ormuz antes de las 8 p.m., hora del este de Estados Unidos, y dijo: “Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás”. Menos de dos horas antes de que venciera el ultimátum de Trump, Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo de alto el fuego tentativo de dos semanas, mediado por Pakistán, en virtud del cual el Gobierno iraní acordó reabrir el estrecho de Ormuz. Trump anunció en redes sociales el acuerdo, que calificó de “un alto el fuego bilateral”, y dijo que Irán había presentado un plan de paz “viable” de diez puntos. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán dijo que aceptaba los términos del acuerdo, pero advirtió que mantienen “el dedo en el gatillo”. Multitudes de personas se congregaron en Teherán y otras ciudades de Irán ondeando banderas iraníes para celebrar la noticia del alto el fuego de dos semanas. En la madrugada del martes, Estados Unidos atacó objetivos militares en la isla iraní de Jarg, por donde pasan casi todas las exportaciones de petróleo de Irán. Ataques estadounidenses e israelíes también destruyeron por completo la sinagoga Rafi-Nia en Teherán, el lugar de culto de una de las pocas comunidades judías que quedan en Irán. Estas fueron las palabras expresadas por Siamek Moreh-Sedgh, un exmiembro judío del Parlamento iraní.
Siamek Moreh-Sedgh: “No son enemigos del Ejército iraní, son enemigos del pueblo iraní. Son enemigos de la nación iraní, porque el pueblo iraní es un gran pueblo que no quiere obedecer al sionismo ni a Estados Unidos. Y cuando uno no quiere obedecer al hombre poderoso que quiere seguir a Satanás, lo atacan, por supuesto. Así que considero que su propaganda de que quieren 'ayudar al pueblo iraní' es una broma, una broma increíble que están haciendo”.

Las fuerzas armadas israelíes continúan bombardeando Beirut, demoliendo viviendas y evacuando aldeas al tiempo que se adentran cada vez más en el sur del Líbano. Según el Ministerio de Salud del Líbano, unas 1.500 personas, incluidos 129 menores, han muerto por ataques israelíes desde el 2 de marzo. Las fuerzas armadas israelíes atacaron este miércoles la ciudad sureña de Tiro, tras emitir avisos de evacuación forzosa para sus residentes. Más de 1,1 millones de personas, casi uno de cada cinco libaneses, se han visto obligados a abandonar sus hogares. Esto se produce al tiempo que Israel afirma que el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán que fue anunciado el martes no incluye el cese de las hostilidades contra el Líbano, a pesar de que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, declaró un “alto el fuego inmediato en todas partes, incluido el Líbano y otros lugares”. Estas fueron las palabras expresadas por Naiem Saleh, un residente de Beirut.
Naiem Saleh: “La principal lectura que se puede hacer de Israel es que no quiere detenerse. Simplemente quiere llevar a cabo guerras para chantajear a toda la región. ¿En qué terminará esto? En más guerras y más destrucción. En todo caso, si se excluye al Líbano [del acuerdo de alto el fuego], Irán no abandonará al Líbano. Irán definitivamente no abandonará al Líbano”.

A pesar del alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán, el Ejército iraní ha continuado lanzando ataques en represalia contra países del golfo Pérsico. En el sur de Israel, un misil iraní lanzado después de que Trump anunciara la tregua causó heridas a tres niños. Un funcionario de seguridad israelí le dijo al periódico The Times of Israel que la Fuerza Aérea de Israel continúa llevando a cabo ataques en Irán. En los Emiratos Árabes Unidos, se suspendieron las operaciones en la planta de gas de Habshan debido al incendio que generó la caída de restos de proyectil, tras lo que Abu Dabi ha descrito como la “intercepción exitosa” de un misil iraní. En la mañana del martes, la Guardia Revolucionaria de Irán dijo haber atacado el complejo petroquímico saudí de Jubail en represalia por los bombardeos que Estados Unidos e Israel llevaron a cabo la noche anterior contra una planta petroquímica iraní. La Calzada Rey Fahd, una serie de puentes que conecta Arabia Saudí con el país insular de Bahréin, fue nuevamente cerrada el martes en medio de ataques iraníes con misiles.

Los precios del petróleo registraron una fuerte volatilidad el martes, cuando la guerra entre Estados Unidos e Irán entró en una nueva fase. El petróleo crudo Brent subió a 117 dólares el barril, después de que el presidente Trump amenazara con destruir la infraestructura civil de Irán. Tras el anuncio del alto el fuego de dos semanas, los precios del petróleo se desplomaron más de un 16%, situándose por debajo de los 100 dólares el barril por primera vez en semanas. El director de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo afirma que los precios del combustible para aviones tardarán meses en estabilizarse una vez que el estrecho de Ormuz se reabra por completo.
Willie Walsh: “Si el estrecho de Ormuz reabriera y permaneciera abierto, creo que aún se necesitarían varios meses para recuperar los niveles de suministro necesarios, dada la interrupción de la capacidad de refinación en Medio Oriente, que es una parte fundamental del suministro mundial de productos refinados, y no solo de combustible para aviones, sino también de otros productos. Así que es probable que lleve varios meses”.

La periodista estadounidense independiente Shelly Kittleson fue liberada, después de haber estado secuestrada durante una semana por la milicia iraquí Kataeb Hezbolá, respaldada por Irán. Kittleson, de 49 años, fue secuestrada el 31 de marzo en una esquina de la ciudad iraquí de Bagdad. Kataeb Hezbolá liberó a Kittleson como parte de un intercambio de prisioneros, después de que las autoridades iraquíes accedieran a liberar a varios miembros de la milicia que habían sido previamente detenidos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó la liberación de la periodista y dijo que su país está trabajando para gestionar su salida de Irak.

En el estado de Luisiana, Annie Ramos, una estudiante de bioquímica de 22 años, fue liberada el martes de una cárcel federal de inmigración, cinco días después de que agentes migratorios ingresaran a la base militar donde está destinado su esposo para arrestarla. Como condición de su liberación, a Ramos se le colocó una tobillera de vigilancia electrónica y deberá reportarse semanalmente ante el Servicio de Inmigración. Pocos días antes de su detención, la joven se casó con el sargento del Ejército Matthew Blank, de 23 años. Ramos, que fue llevada a Estados Unidos desde Honduras cuando era pequeña, presentó en 2020 una solicitud para acogerse al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, conocido como DACA, pero su solicitud nunca fue tramitada.
Mientras tanto, en el Valle Central de California, en la localidad de Patterson, agentes federales de inmigración le dispararon el martes a un hombre luego de detener el automóvil en el que este se desplazaba. El hombre, llamado Carlos Iván Mendoza Hernández, tuvo que ser hospitalizado tras los disparos que recibió. El director del Servicio de Inmigración, Todd Lyons, afirmó en un comunicado que los agentes efectuaron “disparos defensivos” después de que Hernández intentara atropellar con su vehículo sedán a uno de ellos. Un video obtenido por KCRA-TV, un canal de televisión de la ciudad de Sacramento afiliado a la cadena NBC, muestra el momento en que Mendoza Hernández da marcha atrás con su vehículo para intentar huir de los agentes, mientras estos aparentemente intentan forzar la entrada en el automóvil. Los agentes desenfundan sus armas cuando Mendoza Hernández choca en reversa contra otro vehículo y aparentemente abren fuego cuando luego acelera hacia adelante. El Servicio de Inmigración no ha precisado cuántos disparos se realizaron. En lo que va de 2026, agentes migratorios han disparado al menos a ocho personas.
Mientras tanto, el Servicio de Inmigración ha arrestado a más de 800 personas a partir de información facilitada por funcionarios de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) desde el inicio del segundo mandato de Trump. La agencia de noticias Reuters informa que la TSA le proporcionó al Servicio de Inmigración los registros de más de 31.000 usuarios para su posible uso en operativos de control migratorio.

Funcionarios del Gobierno de Trump le informaron el martes a una jueza federal que siguen con la intención de deportar a Kilmar Ábrego García a Liberia, un país con el que no tiene ningún vínculo. Ábrego García, un padre de familia del estado de Maryland, comenzó a ser noticia en marzo de 2025 cuando fue deportado erróneamente a El Salvador, donde estuvo recluido en la tristemente célebre megacárcel de CECOT. Tras varios meses de críticas generalizadas, Ábrego García fue devuelto a Estados Unidos, pero desde entonces el Gobierno de Trump ha intentado en repetidas ocasiones enviarlo a uno de los varios países africanos que han aceptado recibir inmigrantes de “terceros países” deportados de territorio estadounidense. El equipo legal de Ábrego García ha argumentado que, en caso de ser deportado, su defendido debería ser enviado a Costa Rica, un país que ha aceptado acoger a personas deportadas que no pueden regresar en condiciones de seguridad a sus países de origen.

El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, ha amenazado con retirar a agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de aeropuertos ubicados en “ciudades santuario” que limitan la cooperación con las agencias federales de inmigración. La medida supondría, en la práctica, la paralización de los viajes, el turismo y el comercio internacionales a través de los principales aeropuertos de Chicago, Denver, Filadelfia, Los Ángeles, Nueva York, Seattle, San Francisco y otras ciudades. Esto se produce al tiempo que el cierre parcial de los servicios del Departamento de Seguridad Nacional ha entrado en su día 54 y no hay indicios de que vaya a resolverse antes del 14 de abril, cuando el Congreso estadounidense retome sus sesiones tras un receso de dos semanas.

Un experto de la ONU advierte que México enfrenta una “crisis tóxica” impulsada en parte por el hecho de que Estados Unidos utiliza a su país vecino del sur como un vertedero de desechos. El relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, Marcos Orellana, realizó una misión de investigación de once días en México, en la que concluyó que la debilidad de las regulaciones ambientales y la falta de supervisión han permitido que la contaminación se acumule, y que varias comunidades se conviertan de esa manera en lo que él denominó “zonas de sacrificio”. Registros gubernamentales muestran que Estados Unidos envía anualmente a México cientos de miles de toneladas de desechos peligrosos, incluidas baterías de plomo-ácido para automóviles. Asimismo, México ha aumentado la importación de desechos que se incineran para ser utilizados como combustible de bajo costo en procesos industriales. Orellana afirmó que todo esto provoca una “intoxicación legalizada de las personas”.

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, viajó el martes a Budapest, donde se mostró junto al primer ministro de Hungría, el derechista Viktor Orbán, cinco días antes de las elecciones parlamentarias que se celebrarán este domingo, y respaldó abiertamente su reelección. Según las encuestas, el partido Fidesz de Orbán se encuentra actualmente por detrás del partido opositor Tisza, favorable a la Unión Europea, con una desventaja de dos dígitos. Orbán ha sido primer ministro de Hungría desde 2010, lo que lo convierte en el líder con más tiempo en el poder dentro de la Unión Europea. Estas fueron las palabras que Vance pronunció el martes.
Vicepresidente J.D. Vance: “¿Están en contra de los burócratas de Bruselas? ¿Quieren defender la soberanía y la democracia? ¿Quieren defender la civilización occidental? ¿Quieren defender la libertad, la verdad y el Dios de nuestros padres? Entonces, amigos míos, acudan a las urnas este fin de semana y apoyen a Viktor Orbán”.
Mientras tanto, Donald Trump Jr., uno de los hijos del presidente Trump, viajó a la República Srpska, una entidad política perteneciente a Bosnia, en una visita que muchos consideraron como un gesto de apoyo a Milorad Dodik, el líder prorruso que fue destituido de su cargo en 2025 tras ser inhabilitado por un tribunal. El Gobierno de Biden impuso sanciones a Dodik en 2022 por sus políticas separatistas, pero el año pasado fueron levantadas por el Gobierno de Trump. Durante su visita, Donald Trump Jr. calificó a la Unión Europea como “medio desastre” y pronosticó que habrá una “gran fractura” entre los Estados orientales y occidentales del bloque.