
El viernes 19 de junio, Estados Unidos e Irán firmarán formalmente un acuerdo para poner fin a las hostilidades militares, reabrir el estrecho de Ormuz e iniciar negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz a largo plazo entre ambos países.
Según lo establecido en el memorando de entendimiento obtenido por el canal CNN y otros medios de comunicación, debe haber “un fin inmediato y permanente de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano”. El texto filtrado también anuncia para Irán el alivio de las sanciones económicas y el acceso a los activos que el país tiene congelados en el extranjero, así como la creación de un fondo de 300 mil millones de dólares para reconstrucción y desarrollo. Además, el memorándum reitera que Irán nunca producirá armas nucleares, que es lo que las propias autoridades iraníes vienen diciendo hace mucho tiempo, y que el futuro de su programa nuclear se definirá en nuevas negociaciones.
Israel ha anunciado que no reconocerá el acuerdo entre Estados Unidos e Irán y que mantendrá su ocupación del sur del Líbano. Además, muchos líderes y comentaristas israelíes han expresado indignación por el presunto contenido del acuerdo, que consideran demasiado conciliador con Irán. Por su parte, el presidente Trump ha criticado las acciones de Israel en el Líbano.
“Trump está harto”, plantea el analista político israelí Ori Goldberg, quien se comunica con Democracy Now! desde Tel Aviv. “No es que esté harto porque le preocupe lo que pasa en Palestina o el Líbano. Está harto de la falta de respeto de Netanyahu. Y está harto de la idea de que, en realidad, es Netanyahu quien tiene la última palabra”.
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