
En la noche del jueves 16 de julio, cientos de personas se congregaron en Houston para un velatorio público en honor a Lorenzo Salgado Araujo, el padre de familia mexicano de 52 años de edad a quien un agente del ICE mató a tiros el 7 de julio. Sus hijos permanecieron junto al ataúd durante horas, saludando a los dolientes vestidos de azul, el color favorito de Salgado Araujo. Hubo una banda de mariachis y se instalaron varios altares en la capilla: una mesa contenía las herramientas de construcción y los cascos de Salgado Araujo y en otra estaban desplegadas dos de sus camisetas de fútbol de México. También se proyectaron fotos y videos de algunos de los momentos más alegres de la familia.
La corresponsal de Democracy Now! María Inés Taracena habló afuera de la casa funeraria con algunas de las personas que se acercaron para expresar sus condolencias. “Mirando hacia atrás en la historia, esto me recordó a Emmett Till, cuando su madre también permitió que la comunidad formara parte del luto familiar”, dijo César Espinosa, un activista local de derechos migratorios. “Ella quiso mostrarle al mundo lo que le habían hecho a su hijo y creo que hoy esta familia también quiso mostrarle al mundo lo que le han hecho”.
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