¿Por qué hay mujeres presas combatiendo los incendios en California por solo 1 dólar al día?

Reportaje18 de octubre de 2017

Mientras en California feroces incendios quemaron más de ochenta mil hectáreas, superficie que equivale aproximadamente al tamaño de la ciudad de Nueva York, más de once mil bomberos combaten las llamas. Un grupo de ellos son presos, de los cuales algunas son mujeres.
Para saber más de este tema, hablamos con Romarilyn Ralston y Jaime Lowe. Ralston es miembro de la sede en Los Ángeles de la Coalición para Mujeres Presas y se desempeña como coordinadora del Proyecto de Recuperación de la Universidad Estatal de California. Romarilyn estuvo 23 años en la cárcel, período durante el cual fue capacitadora de talleres para apagar incendios y empleada del Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California. La periodista Jaime Lowe analiza su informe “The Incarcerated Women Who Fight California’s Wildfires” (Las mujeres presas que combaten los incendios en California), publicado en New York Magazine.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Soy Amy Goodman, con Juan González.

JUAN GONZÁLEZ: Terminamos el programa de hoy en California, donde los voraces incendios forestales han matado al menos a 41 personas y quemado más de 80.000 hectáreas, aproximadamente el tamaño de la ciudad de Nueva York. Los incendios son los más mortíferos en California desde que se comenzaron a mantener registros. Al menos 100.000 personas han sido obligadas a evacuar, y hay unas 75.000 desplazadas después de que sus hogares y negocios fueran destruidos por el fuego. Más de 11.000 bomberos están luchando contra las llamas, y algunos de ellos son muchas personas reclusas, hombres y mujeres. En este clip de la película “La prisión en doce paisajes” una reclusa que forma parte de un grupo compuesto solo por mujeres describe cómo fue luchar contra un voraz incendio en el condado de Marin.

RECLUSA BOMBERA: En mi primer día aquí, cuando llegué al campamento por primera vez, me mandaron directa al incendio. Acabábamos de terminar la orientación, y sonó la alarma. Me metieron en el autobús, y nos fuimos, persiguiendo el humo. Mientras ascendíamos por la carretera de la montaña veíamos restos ardiendo por todas partes. Y de repente me encontré rodeada por ambos lados por una pared de fuego de 12 metros de altura.

AMY GOODMAN: Ese era un clip del documental “La prisión en doce paisajes” del programa Independent Lens de PBS. Para saber más acerca de estas bomberas, nos acompañan dos invitadas. Desde Fullerton, California, nos acompaña Romarilyn Ralston, de la delegación en Los Ángeles de la Coalición de Reclusas de California, coordinadora de programas para el Proyecto de Recuperación en la Universidad Estatal de California. Romarilyn estuvo presa durante 23 años. Durante su condena, fue entrenadora de bomberos y empleada del Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California. Y en Los Ángeles, nos acompaña la periodista y escritora Jaime Lowe. Su más reciente artículo en The New York Times Magazine se titula “Las reclusas que luchan contra los incendios forestales de California”. Romarilyn, ¿podría comenzar diciéndonos quiénes están en la primera línea de la lucha contra los incendios? La gente puede sorprenderse al escuchar que hay personas reclusas, hombres y mujeres, luchando contra los incendios forestales de California en este momento.

ROMARILYN RALSTON: Buenos días, Amy y Juan. Gracias por invitarme al programa. Sí, las mujeres que están en primera línea de los incendios son mujeres que se ofrecen como voluntarias para el programa de capacitación, o son asignadas al programa porque tienen condenas por delitos no violentos o están clasificadas como reclusas bajo custodia mínima. Son mujeres que pueden salir de la prisión y alojarse en uno de los 43 campamentos de conservación… perdón, en uno de los tres campamentos de conservación para mujeres.

AMY GOODMAN: ¿Y cómo comenzó este programa? ¿Quiénes son estas reclusas que están luchando contra los incendios?

ROMARILYN RALSTON: Bueno, el programa comenzó hace muchos años, creo que alrededor de la Segunda Guerra Mundial, cuando los reclusos se involucraron en la lucha contra los desastres dentro de California, reparando carreteras, colocando sacos de arena para proteger de las inundaciones y terremotos, y cosas así. Creo que el primer campamento de conservación para mujeres se abrió en 1983, el campamento Rainbow, que antes era un campo para hombres. El programa de lucha contra incendios para mujeres presas existe desde 1983.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Y cuánto se les paga, en comparación con el resto de personas que están luchando contra los incendios?

ROMARILYN RALSTON: Bueno, el pago por apagar el fuego es típicamente de un dólar por hora. Mientras están en el campamento de entrenamiento algunas personas no reciben nada por esa capacitación mientras que en otros casos pueden recibir hasta 18 dólares al mes. Y luego, una vez que empiezan las clases y comienzan el entrenamiento sobre el terreno ese pago se incrementa nada menos que a 48 dólares al mes. Si haces labores de asistente de los bomberos es posible que te paguen 56 al mes.

AMY GOODMAN: ¿Por qué hay mujeres que deciden hacer esto?

ROMARILYN RALSTON: Las mujeres lo hacen por varias razones. En muchos casos la razón es poder ver a sus hijos. Cada día que trabajan reciben un día de reducción de sentencia. Esos tipos de trabajos resultan en una gran reducción en la sentencia. Así que lo que reciben a cambio de trabajar apagando los incendios hace que merezca la pena poner en riesgo sus vidas mientras están cumpliendo condena…

AMY GOODMAN: ¿Estás diciendo que pueden ver a sus hijos si trabajan apagando incendios?

ROMARILYN RALSTON: Pueden ver a sus hijos mucho antes, porque obtienen una reducción en la sentencia. Ganan un crédito diferente. Ganan un día de reducción por cada día de trabajo. Pueden ver a sus hijos en el área de visita del campamento, donde hay menos restricciones que en la prisión, donde el entorno es más parecido a un parque. ¿Quién no querría eso?

JUAN GONZÁLEZ: Jaime Lowe, usted escribió un artículo titulado “Las reclusas que luchan contra los incendios forestales de California”. ¿Podría hablar sobre algunas de las personas que entrevistó y sobre lo que averiguó?

JAIME LOWE: Hablé con personas con diferentes antecedentes sociológicos. Detecté que sus sentimientos respecto al programa iban desde el resentimiento debido a la dureza y la intensidad del trabajo, porque es un trabajo físico intenso, hasta un gran agradecimiento por poder asumir la responsabilidad de trabajar con comunidad haciendo algo que suponga un beneficio para la sociedad. Por otro lado, estas mujeres están poniendo sus vidas en peligro a cambio de muy poco dinero. Ganan un dólar por hora cuando pasan a trabajar apagando los incendios, y dos dólares al día cuando están en el campamento de entrenamiento. Y a pesar de que los campamentos son un mejores que una prisión, siguen estando encarceladas. Siguen siendo presas.

AMY GOODMAN: Jamie, ¿qué fue más le sorprendió de su investigación para The New York Times?

JAIME LOWE: Lo que más me sorprendió fue el verdadero agradecimiento por la oportunidad de participar en el programa. Me sorprendió cuántas mujeres estaban verdaderamente… una mujer con la que hablé, llamada Marquet, sintió que el trabajo la había transformado, a pesar de que también creo que fue algo muy difícil para ella. Cuando me describió cómo es estar frente a las llamas cómo es el entrenamiento, dijo eso era algo que ella nunca había vivido antes. Y su descripción fue tan visceral e intensa que parecía algo totalmente diferente a la experiencia de estar en prisión. No es lo que uno espera. Era más como una actividad al aire libre. Ya sabe, estas mujeres están brindando un servicio para al estado…

AMY GOODMAN: ¿Alguna de las mujeres, alguna de las reclusas, han perdido la vida luchando contra los incendios?

JAIME LOWE: Sí. Ese es el motivo por el que decidí escribir sobre este programa. No sabía mucho al respecto y leí un pequeño artículo sobre una mujer llamada Shawna Lynn Jones, que falleció en febrero de 2016. Ella estaba en una de los equipos del campamento de Malibú. Hay tres campamentos de mujeres. Y me sorprendió que nadie hablara sobre quién era ella, cómo llegó allí, cuál era su historia y cómo terminó muerta.

AMY GOODMAN: Bueno, vamos a continuar con este tema a lo largo de la semana. Esta es una historia muy importante. Jaime Lowe, de The New York Times. Enlazaremos a su artículo “Las reclusas que luchan contra los incendios forestales de California”. Además, su nuevo libro sale a la venta esta semana, se titula “Mental”, y la entrevistaremos sobre eso. Juan, ¿va a hablar en Rutgers esta noche?

JUAN GONZÁLEZ: Sí, en la librería Barnes & Noble en New Brunswick.

AMY GOODMAN: Más información en democracynow.org. Y, Romarilyn Ralston, muchas gracias.


Traducido por Mónica Espitia y Noa Radosh. Editado por Igor Moreno Unanua y Democracy Now! en Español.

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