Allan Nairn: solo una resistencia masiva desde la base puede frenar la revolución de derecha y el poder absoluto de Trump

Reportaje12 de abril de 2017

Mientras el gobierno del presidente Trump sigue sacudido por investigaciones y escándalos, continuamos nuestra conversación con el reconocido periodista de investigación Allan Nairn. Le pedimos que profundice su evaluación de los primeror meses de la presidencia de Trump.
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Transcripción
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AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman. Continuamos con la emisión de nuestra conversación con el premiado periodista de investigación Allan Nairn. Le pedí que profundizara su evaluación de los primeros meses de la presidencia de Trump.

ALLAN NAIRN: No se trata sólo de la presidencia de Trump. Estamos ante una revolución de derecha, que ya ha tomado control de la presidencia, la Cámara de Representantes, parte del Senado y ahora también la Corte Suprema. Y si eliminan el derecho a practicar tácticas dilatorias en el Senado, lo que es posible, entonces tendrán control total y absoluto de todas las ramas del Estado y se abrirá una etapa radicalmente nueva que va más allá de cualquier cosa que haya sucedido hasta ahora, porque no habrá limitación de ningún tipo a lo que puedan hacer. Las únicas restricciones podrían ser que se tropiecen entre ellos mismos, como ya ha sucedido en algunas ocasiones. Trump trajo al gobierno un grupo, una coalición, de gente en términos generales derechista; racistas, neofascistas, la clase dirigente republicana, los hermanos Koch, oligarcas, gente de todo tipo, cada cual con su propia agenda muy bien definida, para generar un cambio radical en Estados Unidos. Esas agendas políticas chocan entre sí en algunos aspectos, lo que ha causado algunos problemas, por ejemplo, en cuanto a la derogación del programa Obamacare. Pero en el 80% de las cosas sí están de acuerdo y están avanzando. Ya han comenzado a derogar sistemáticamente normativas que restringen las prácticas contaminantes, normativas que restringen el accionar policial, que estaba… accionar que estaba bajo supervisión federal por los asesinatos de civiles a menudo basados en motivaciones racistas. También se están moviendo para darle a Wall Street y a las corporaciones licencia total para cometer delitos. Bajo la dirigencia de Obama-Clinton, cuando estos actores corporativos cometían delitos, muchas veces terminaban teniendo que pagar grandes sumas por resolución judicial. Tuvieron que pagar varios miles de millones de dólares al Departamento de Justicia. Con el gobierno de Trump, no sólo no serán procesados ​​penalmente, si no que tampoco tendrán que pagar los acuerdos civiles, y se les alentará a que lleguen a sus peores límites. Algo que resultó muy efectivo de la campaña de Trump fue mostrar los vínculos de Clinton con Goldman Sachs. Pero ahora el gobierno, la Casa Blanca de Trump están repletos de gente de Goldman Sachs, más que ningún gobierno anterior, incluso mucho más que el equipo de Clinton, lo cual es mucho decir. En cuanto a la política exterior, no es que a Trump lo esté absorbiendo la clase dirigente del sector seguridad, sino que Trump está impulsando a este sector a que se vuelva aún más violento, para que use tácticas cada vez más crudas y menos sutiles. Ya está marcando una diferencia en un elemento que siempre ha sido clave en la política exterior estadounidense, que es la hipocresía. Estados Unidos siempre ha apoyado… la típica política estadounidense ha sido, durante décadas y en diferentes países, apoyar al ejército y las fuerzas de seguridad como interlocutores primordiales, pero también, además de eso, cuando fuera conveniente, cuando no hubiera un candidato peligroso, apoyar a cualquier gobierno electo que pudiera dar la apariencia de cierta estabilidad social a nivel local. Y también, mientras con una mano se ofrecía armamento, entrenamiento, cobertura política y tareas inteligencia a los ejércitos, fuerzas de seguridad y escuadrones de la muerte, con la otra se los regañaba, diciendo: “Oh, cómo van a hacer semejante masacre con nuestras armas y nuestro entrenamiento, no deberían haber masacrado a esa gente. Fue un poco… un poco excesivo”. Por este tipo de cosas es que a menudo hay clientes de Estados Unidos resentidos con este modo hipócrita de hacer política que tiene EE.UU., aunque, después de todo, fundamentalmente los siga apoyando. Trump está eliminando la hipocresía. Sigue dando armas, entrenamiento inteligencia y cobertura política. Pero ya no entra en ese juego de la hipocresía que el gobierno de Obama practicó particularmente, la mirada juzgadora. Por ejemplo, cuando el-Sisi y su ejército tomaron el poder en Egipto, después de dos masacres enormes contra la oposición, contra gente que apoyaba a la Hermandad Musulmana, matando cerca de mil personas en cada masacre, John Kerry dijo que habían actuado en pos de la democracia. El ejército y el-Sisi tomaron el poder en Egipto y llevaron a cabo dos masacres, matando aproximadamente mil personas en cada una, opositores y partidarios de la Hermandad Musulmana, y John Kerry dijo que habían actuado en pos de la democracia. El gobierno de Obama mantuvo el apoyo militar y de inteligencia al gobierno de el-Sisi, pero lo redujo un poco a modo de protesta por estas masacres, y realizó cierto cuestionamiento hacia aquel gobierno en materia de derechos humanos. Trump asume y cambia el enfoque. Retira las críticas. Restaura completamente la ayuda militar y dice que tiene la intención de aumentarla, y recibe a El-Sisi en la Casa Blanca, le da la bienvenida y señala cuánto se entienden. Y por cierto, tres días después de eso va y critica a al-Assad, que durante años trabajó con la CIA. La CIA le mandaba gente secuestrada a al-Assad para que fueran interrogados y torturados. Trump criticó a el-Assad y dijo que lo iba a perseguir, y luego fue y bombardeó Siria. Pero recibió a el-Sisi en la Casa Blanca con el mensaje de “Haz lo que quieras, tienes todo el apoyo de Estados Unidos. No te vamos a criticar”. Es el mismo abordaje que tiene con Israel. Por eso el gobierno de Israel, el gobierno de Netanyahu está tan contento con Trump. Obama entregó un enorme paquete de armamento, asistencia y entrenamiento para el ejército israelí, el más grande de la historia, en un momento en que el ejército israelí estaba endureciendo la represión en Cisjordania y poco tiempo después de haber provocado una matanza masiva en un ataque aéreo contra Gaza. Obama hizo eso, pero al mismo tiempo reprendió a Israel por otras cuestiones, como los asentamientos. Cuando llega al gobierno, Trump dice que basta de señalar con el dedo y que ya de arranque, la intención es aumentar la ayuda militar como para fortalecer al estado israelí aún más, así como alinearnos políticamente con ciertos elementos de Israel, como los colonos, que atacan y regañan constantemente a Netanyahu por ser demasiado blando con los palestinos. El nuevo embajador de representa a esos sectores. Y en el país…

AMY GOODMAN: Bueno, David Friedman, que ya fue ratificado, era el abogado de bancarrota de Trump. Ahora es el nuevo embajador de Estados Unidos en Israel. Y ha recaudado dinero para los asentamientos.

ALLAN NAIRN: Y esta abiertamente de acuerdo con los sectores políticos de Israel que quieren la expulsión de los palestinos, e incluso quieren que haya más matanzas. Y esta es la nueva política de Trump en muchos países en todo el mundo.

AMY GOODMAN: ¿Qué nos puedes decir específicamente de la cuestión ambiental? O sea, la configuración del gabinete de Trump, desde Rex Tillerson, ex director ejecutivo de ExxonMobil que ahora es secretario de Estado, a el fiscal general de Oklahoma, que en estos momentos está abatida por terremotos…

ALLAN NAIRN: Sí.

AMY GOODMAN: …algo que nunca había pasado antes en la zona. Oklahoma se ha convertido en el estado del fracking. Y el fiscal general de Oklahoma, Scott Pruitt, que tiene en su historial 14 demandas judiciales contra la Agencia de Protección Ambiental (EPA), ahora es el director de la EPA. Y también el gobernador Perry, director del departamento de Energía, que estuvo en junta directiva de Energy Transfer Partners, empresa que es dueña del oleoducto Dakota Access.

ALLAN NAIRN: Bueno, lo que Trump ha hecho es, básicamente, poner personajes subversivos en su gabinete y en la dirección de los organismos, para desmantelar, destruir las instituciones. En palabras de Steve Bannon, es… ¿Cómo fue que dijo? Desmontar el Estado administrativo. La madre de Gorsuch, el nuevo juez de la Corte Suprema designado por Trump, Anne Gorsuch, fue la gerente de la EPA de Reagan. Reagan nombró dos personas en su gabinete para que desmantelaran los departamentos que dirigían. Ella fue una. El otro fue el director del Ministerio del Interior. Cuando digo “desmantelar”, me refiero a que se desmantelan todos los aspectos del trabajo y todas las regulaciones que fueran contrarios a los intereses de las empresas y los responsables de la contaminación, y pudieran ser favorables a los intereses vinculados a sectores progresistas o demócratas. Reagan sólo hizo esto con dos organismos: la EPA y el Ministerio del Interior. Cuando Rick Perry se lanzó a la presidencia le fue mal porque, aunque estaba promoviendo abiertamente un desmantelamiento similar de diversos organismos del Estado, incluyendo el de educación, para su desgracia no logró recordar la lista completa y todo el mundo se burló de él. Ahora, Trump está… no es sólo Trump, sino toda la clase dirigente republicana de derecha extrema que lo acompaña, están tratando de hacer eso mismo con todos los organismos, todas las instituciones cuyas tareas incluyan cualquier tipo de servicio a los pobres, cualquier tipo de protección de los derechos laborales, del derecho a protestar, de los derechos de las mujeres; o que tengan dentro de su labor proyectos o regulaciones que causen inconvenientes a las corporaciones y a los ricos oligarcas. Este gobierno está tratando de desmantelar esos aspectos del Estado en todas sus ramas. Sistemática y arrasadoramente. Y Bannon tiene toda la razón al afirmar que es algo revolucionario. O sea, se comparó a sí mismo con Lenin, un Lenin del otro extremo, de la derecha radical. Y es verdad. Están llevando a cabo un proyecto verdaderamente revolucionario. Y hay que detenerlo. La parte que se podría considerar buena de todo esto es que la historia está avanzando mucho más rápido ahora. Los eventos se han acelerado. Es posible generar grandes cambios más rápidamente que antes. Así que es posible concebir que si hay suficiente resistencia en las calles, si hay suficiente activismo en los diferentes rincones del sistéma donde se pueden lograr concesiones, especialmente a nivel estatal y local, especialmente dentro del Partido Demócrata, y eso es respaldado por la resistencia masiva desde abajo, entonces podría ser posible revertir algunos de estos pasos revolucionarios de derecha, tal vez más rápido de lo que se hubiese podido hacer en las condiciones históricas más lentas que se vivían antes de Trump. Pero estamos en medio de una crisis total. Y bueno, todavía faltan meses para poder evaluar los daños. Sólo hemos visto una pequeña muestra de cómo la gente de este país y de otros van a morir por cosas prevenibles como consecuencia de esta política. Por ejemplo, están destruyendo programas del Departamento de Agricultura y otros organismos que alimentan a niños hambrientos en Estados Unidos. Quieren matarlos. También están recortando del presupuesto de ayuda internacional de Estados Unidos programas que alimentan a las personas que mueren de hambre en otros países. O sea, el gobierno de Estados Unidos hace un montón de cosas malas, pero también es cierto que Estados Unidos sigue siendo, hasta cierto punto, una democracia. Y luego de años y años de lucha, el activismo ha ganado ciertas concesiones. Y hay muchos miles de artículos en leyes y programas del gobierno que no son resultado del mandato empresarial, sino de la presión popular ejercida desde abajo, presión del activismo por la justicia racial, por el trabajo, los derechos humanos y de las mujeres, los derechos del consumidor, la justicia ambiental. Se han logrado victorias a lo largo de los años, a través de peleas muy duras. Y muchas de éstas se expresan en las leyes. Se incluyen en las obligaciones de los departamentos. Y Trump y la coalición republicana están tratando de destruir estas victorias sistemáticamente, desmantelarlas sistemáticamente. Eso es lo que está en marcha ahora. Y esto causará muchísimas miles de muertes más en EE.UU. y en el extranjero.

AMY GOODMAN: En una tremenda ironía, el presidente Trump está acusando al gobierno de Obama, al propio presidente Obama, de espiarlo, de pincharle los teléfonos. Y al mismo tiempo están impulsando legislación en el Congreso que reduce las protecciones a la privacidad; la nueva ley que se ha sancionado echa para atrás la ley de privacidad en Internet. ¿Qué nos podrías decir al respecto, que parece unir opiniones de derecha y de izquierda?

ALLAN NAIRN: Sí. De hecho estoy un poco sorprendido de que, lo que supongo que es la mayoría de la población —o por lo menos la mayoría de la población joven— en Estados Unidos, que prácticamente vive sus vidas en la web, no esté completamente en pie de guerra con esto. Me asombra que no estén protestando masivamente en Washington sobre esto, porque lo que han hecho es facilitar el camino a las empresas que hacen negocios en Internet para que puedan vender los detalles más íntimos de la vida de la gente. Uno pensaría que la gente se opondría a eso. Pero lo que esto también demuestra es que gran parte de la agenda de este nuevo gobierno es puramente corporativa. Esta totalmente en función de la lógica empresarial. Ahora bien, por supuesto que el Partido Demócrata también está dominado, en su dirigencia, por las empresas y los ricos, pero el Partido Demócrata al menos también tiene como base un electorado diverso de clase trabajadora, sectores populares y activistas que están en contra de los intereses corporativos y de los ricos. Y luchan contra esos intereses. Y el el programa político demócrata es el resultado de esas peleas. En el nuevo orden, con este gobierno republicano de Trump, hay una política puramente corporativa. Y la única oposición a esa política corporativa es cuando algún aspecto de la plataforma choca con la agenda política de, por ejemplo, los grupos racistas o los neofascistas que pertenecen a una facción corporativa rival. Por ejemplo, los desacuerdos que tienen los hermanos Koch con otros grupo oligarcas en diferentes aspectos. Pero esas son las únicas limitaciones a las corporaciones. No hay ninguna restricción dentro de la nueva coalición republicana gobernante que exprese las posturas de la gente trabajadora o pobre, a pesar de que Trump está apelando al apoyo de los sectores trabajadores al referirse a la realidad que vive la clase obrera estadounidense, como debió hablerlo hecho el partido Demócrata pero no lo supo hacer, la realidad de una clase ha sido destrozada por décadas del neoliberalismo bipartidista incorporado también por Obama y Clinton.

AMY GOODMAN: Para terminar, ¿qué nos puedes decir de Steve Bannon y Stephen Miller, los cargos que ocupan en la Casa Blanca y lo que representan, el rumor de luchas internas entre ellos y Jared Kushner, el yerno del presidente Trump?

ALLAN NAIRN: Bueno, Bannon viene de Goldman Sachs. Miller viene de la parte más abiertamente racista del movimiento anti-inmigrante, y después de eso, de la oficina del entonces senador, ahora fiscal general, Jeff Sessions, que es uno de los políticos más abiertamente racistas de Washington. De hecho estaba… de hecho me sorprende un poco que Bannon haya durado tanto, no por ningún motivo político, sino porque hace unas semanas lo pusieron en la portada de la revista Time y empezaron a decir que él es el verdadero presidente, y se diría que Trump no toleraría ese tipo de cosas. En cierto sentido, no es algo menor que se quede o se vaya, porque obviamente es un consejero muy poderoso, pero sobre todo porque ahí se define la puja de los intereses rivales de la derecha radical dentro del gobierno. Entonces, por ejemplo, un alejamiento de Bannon y la otra gente neofascista y racista podría significar más poder para la filosofía de los hermanos Koch. O tal vez más poder para la filosofía más hegemónica de Goldman Sachs. O podría significar más poder para la facción radical e intolerante de la derecha religiosa. O tal vez más poder para la empresa o interés extranjero que haya hecho el soborno indirecto más grande a Trump y su familia esa semana. Lo que sea. Pero el punto… lo más importante es entender que de eso se trata este gobierno y este grupo republicano que ahora controla el Congreso. Todas estas facciones radicales que traen un mayor sufrimiento y muerte para la mayoría de la gente de este país y del mundo, ahora están ahí dentro. Están habitando el Estado. Y a veces chocan entre ellos. Pero gane quien gane en esos choques internos, siempre pierde la gente pobre, la clase trabajadora, los sectores discriminados. Y también se pierde la oportunidad de revertir estos cambios radicales que están haciendo, porque ellos son muy estratégicos. Van a tratar de hacerlos irreversibles. Y ahora, con mayoría en la Corte Suprema y la inminente revocación de las tácticas dilatorias legislativas en el Senado, tendrán el poder de hacerlos irreversibles y acceder a un poder casi absoluto dentro del sistema dirigente a nivel federal.

AMY GOODMAN: Allan Nairn, galardonado y experimentado periodista de investigación que ha recibido muchos de los máximos honores en periodismo, incluyendo el Premio George Polk por su cobertura en Haití, así como el Premio Robert F. Kennedy de Periodismo Internacional por su cobertura en Timor Oriental, y también el premio duPont-Columbia. Ha colaborado con muchas publicaciones, entre ellas The New Yorker, The Nation, The New Republic y The Progressive. En nuestro sitio web democracynow.org se puede ver su conversación con Julian Assange en Democracy Now! Así termina nuestro programa de hoy. El domingo 23 de abril comenzamos el tour de Democracy Now! “Cubriendo los movimientos que están cambiando a Estados Unidos” con una conferencia en Princeton, Nueva Jersey. El lunes, 24 de abril hablaré en el Wesleyan College en Middletown, Connecticut. Y esa misma tarde realizaré una entrevista pública con Noam Chomsky en Cambridge, Massachusetts. Luego nos vamos a New Haven, Connecticut; a South Hadley, Massachusetts; luego a Vermont del 26 al 29 de abril. Vamos a parar en Middlebury, Montpelier, Bennington, Burlington. Y luego nos iremos a Washington DC; Raleigh, Carolina del Norte; Miami, Florida; Tampa, Florida; y otro lugares. Visiten Democracy Now! para ver nuestra gira de 60 ciudades en 30 días: democracynow.org. Un feliz cumpleaños a Anna Özbek!


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