Gaza al borde del colapso: Israel provoca una crisis eléctrica y condena a 2,2 millones de personas “a volver a la Edad Media”

Reportaje19 de julio de 2017

Debido a las restricciones impuestas por Israel, el servicio de electricidad en Gaza es de apenas cuatro horas por día. Esto está provocando una catástrofe humanitaria para los dos millones de personas que viven allí. En el año 2012, la Organización Mundial de la Salud advirtió que para el año 2020 Gaza iba a ser inhabitable. La ONU ahora dice que las condiciones de vida en la zona ya son insostenibles dado que se deterioraron más rápido de lo esperado.
Para saber más de este tema puede ver la entrevista que les hicimos a Raji Sourani y Tareq Baconi. Raji Sourani es un reconocido abogado de derechos humanos y director del Centro Palestino para los Derechos Humanos en Gaza, se comunica con nosotros desde Gaza. Tareq Baconi es el autor del libro Hamas Contained: The Rise & Pacification of Palestinian Resistance (Hamas contenido: el surgimiento y la pacificación de la resistencia palestina) que será publicado próximamente. Además, Baconi es becario de políticas de Al-Shabaka, la Red de políticas palestinas.

Transcripción
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AMY GOODMAN: Pasamos ahora a Gaza, donde las restricciones impuestas por Israel siguen limitando el suministro de electricidad a apenas cuatro horas al día, lo que ha provocado una catástrofe humanitaria para sus 2 millones de habitantes. La Autoridad Palestina está apoyando el bloqueo israelí con el objetivo de aislar y debilitar a su rival político, Hamas, grupo que ha mantenido control sobre Gaza durante los últimos 10 años. Hace más de una década que Gaza está sitiada por Israel. En 2012, la Organización Mundial de la Salud advirtió que Gaza sería inhabitable para el 2020, pero según la ONU, las condiciones de vida en Gaza se han deteriorado más rápido de lo esperado y la zona ya es actualmente inhabitable. Así lo explica el coordinador de asuntos humanitarios de la ONU para los territorios ocupados palestinos, Robert Piper.

ROBERT PIPER: Este es un proceso extraordinariamente inhumano e injusto de asfixiar gradualmente en Gaza a 2 millones de civiles que realmente no representan una amenaza para nadie. No se… O sea, estamos diciendo que Gaza está en condiciones inhabitables. Si solo hay electricidad dos horas al día, como sucedió esta semana, si la tasa de desempleo entre los jóvenes es del 60%, si realmente el horizonte de posibilidades es tan pequeño, yo… para mí, y probablemente para usted, y para la mayor parte de la audiencia, las condiciones de vida en Gaza hubieran sido imposibles de soportar hace ya bastante tiempo.

AMY GOODMAN: Para comprender mejor esta situación, vamos directamente a Gaza, donde nos acompaña Raji Sourani, galardonado abogado de derechos humanos y director del Centro Palestino de Derechos Humanos de Gaza, así como miembro de la junta directiva de la Federación Internacional de Derechos Humanos. En 1991 recibió el Premio Robert F. Kennedy de Derechos Humanos y la organización Amnistía Internacional lo consideró en dos ocasiones “preso de conciencia”.

Bienvenido a Democracy Now! Raji. ¿Puedes contarnos qué está sucediendo ahora en Gaza?

RAJI SOURANI: Bueno, se están cumpliendo 50 años de ocupación beligerante y criminal por parte de Israel, y 11 años de bloqueo sobre Gaza, un bloqueo ilegal e inhumano que representa una forma de castigo colectivo. Y en este momento, bueno, el bloqueo está en su punto máximo, estamos viviendo el peor desastre que pueda provocar la acción humana. Los israelíes han prometido certeramente que nos van a mandar a la Edad Media, y lo están cumpliendo, Gaza está completamente desconectada del mundo exterior, sometida a tres ataques de parte de Israel en este período. En el ojo de la tormenta está la población civil, los blancos de los ataques son civiles. Y después de todos estos años, no tenemos la posibilidad de reconstruir casi nada de lo destruido.

Por todo esto, estamos en una situación en la que casi el 65% de la población no tiene empleo o no recibe remuneración. el 90% vive bajo la línea de pobreza. Y casi el 85% de la población depende de la UNRWA, Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, del Programa Mundial de Alimentos y otros aportes y comidas de las agencias de caridad. Efectivamente, están haciendo de Gaza una granja animal, en la que las comunidades internacionales arrojan algunas medicinas y comida. No tenemos cómo tratar el agua. No tenemos cómo tratar nuestras aguas residuales, nuestro mar está contaminado completamente y nuestro agua no se puede tomar. Han llevado a la gente a una situación al borde del colapso, donde no hay esperanza para el futuro. 2 millones de personas vienen sufriendo esto hace 11 años.

El último problema que estamos teniendo, Amy, es la electricidad. Antes teníamos luz durante seis, siete horas al día. Ahora solo estamos teniendo dos horas de electricidad. Y te puedes imaginar el drástico efecto de esto en todos los aspectos de la vida, para la atención médica, para las operaciones, para las diálisis, las cirugías de corazón, para la gente que está sufriendo, para la comida que necesita refrigeración y muchas otras cosas. La vida en Gaza, en todos sus aspectos, está al borde del colapso y sabemos con seguridad que lo peor aún está por venir; todos lo días Israel trae malos pensamientos y malas prácticas a esta parte del mundo.

AMY GOODMAN: ¿Puedes describir aún más detalladamente lo que significa no tener electricidad? O sea, la gente de cualquier ciudad sabe… como el apagón que sufrimos en Nueva York hace años. Sabemos que es catastrófico. Pero explícanos lo que significa tener dos horas —con suerte cuatro— de electricidad al día. ¿Cómo afecta la vida diaria, cómo afecta en los hospitales, cómo afecta el acceso a agua potable, etc?

RAJI SOURANI: Bueno, Gaza es una de las zonas más densamente pobladas del planeta. Y tenemos edificios de 14, 16 pisos. Y hacer llegar el agua a los pisos altos de estos edificios se ha vuelto misión imposible, porque se necesita electricidad para bombear incluso este agua intomable. Así que bueno, la mayor parte de Gaza está sin agua. Segundo, las fábricas de desalinización no funcionan. O sea, cuando funcionan, es sólo por unas dos horas al día, lo que no es suficiente. Como mínimo, deberían funcionar como 20 horas al día para abastecer de agua a Gaza. El sistema alcantarillado tampoco está funcionando, y por lo tanto las aguas residuales no se pueden tratar y terminan directamente en el mar. Y esto tiene un impacto en todo el mar, que está contaminado. Y está… no se puede nadar en él, porque está totalmente contaminado.

En las carnicerías, se puede encontrar mercadería para máximo un día. El resto, bueno, lo tienen que tirar a la basura, porque la mayoría de la gente aquí, como es pobre, depende de la carne y el pescado congelado que se importa del exterior. Y no hay cómo almacenarlo, entonces se daña y ya no sirve para consumo humano.

En los hospitales,todo es un verdadero desastre. Las salas de cirugía no funcionan y no se pueden realizar operaciones. Las máquinas de diálisis, como se detienen todo el tiempo, bueno, con las interrupciones se dañan. Pero muchos de los pacientes que necesitan diálisis no pueden interrumpir el tratamiento. Y se pueden imaginar qué sucede con la gente que necesita respiración artificial o cuidados intensivos ante la falta de electricidad.

Y bueno, incluso cosas más sencillas, como las amas de casa, no pueden usar lavadoras, No pueden guardar comida en la nevera y cosas así. Para las fábricas, es misión imposible seguir operando. O sea, Gaza se quedó sin helado, en estos tiempos, y sin otros tipos de alimentos que requieren de electricidad. La mayor parte de Gaza permanece oscura por 20, 22 horas diarias. Durante la noche no hay ni siquiera luz en la calle, lo que hace que haya una gran cantidad de accidentes de tránsito mortales. Y bueno, la gente está pagando con su vida la falta de electricidad.

En cuanto a la educación, para la gente es muy difícil estar subiendo 14 o 16 pisos por escaleras al regresar de la escuela, del trabajo, la gente que vive en los pisos más altos. Imaginense lo que pasa con la gente que está enferma, con quienes han tenido cirugías del corazón, y tienen que ir al hospital para recibir tratamiento. No es una vida normal. Estamos viviendo en la edad media, pero seguimos pagando la factura de la luz. Y lo que pagamos es más o menos lo mismo que lo que pagan los europeos por electricidad.

AMY GOODMAN: Estamos hablando con Raji Sourani, galardonado abogado de derechos humanos, que se comunica con nosotros desde Gaza. De fondo, se puede escuchar un generador eléctrico. Raji, ¿Puedes contarnos cómo es que las cosas han llegado a este punto? Cuéntanos lo que dice el gobierno israelí, lo que dicen sobre Hamas, y si se te ocurre alguna solución para todo esto.

RAJI SOURANI: Bueno, o sea, en las hermosas costas de Gaza hay algunos de los pozos de gas más grandes del Mediterráneo. Y solo necesitamos que una pequeña tubería llegue hasta Gaza e instalar una fábrica de electricidad, así podamos generar nuestra propia electricidad y tal vez para la región. No nos hacen falta personas de negocios, científicos, profesionales. Nos hacen falta oportunidades.

La ocupación quiere mantenernos en estas condiciones de vida. Quieren que Gaza deje de ser territorio de Hamas para volverse un país de ISIS. Eso es lo que se pasa cuando se pone a dos millones de personas bajo una presión como esta, donde nadie puede salir o entrar. La migración es imposible. Si se impide que las personas reciban una atención médica apropiada, si se le impide a la gente cubrir sus necesidades básicas, si se la desconecta del mundo exterior, si se le impide salir de Gaza para recibir tratamiento médico avanzado o formarse en el exterior, si se impide a la gente importar y exportar lo que quieran, si lo único que la gente tiene a su alrededor, día y noche, es muerte y destrucción, si se les hace perder la esperanza en el futuro, lo que se va a lograr es que ISIS exista en esta parte del mundo, porque el Corán de ISIS es la ley de la selva y eso es lo que tenemos aquí.

Lo único que pedimos es que se respete el Estado de derecho, nada más y nada menos. Hay dos millones de personas viviendo así en esta parte del mundo, sometidas. Incluso organizaciones como la Cruz Roja, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, personalidades del ámbito internacional y la comunidad internacional, han dicho que esto un castigo colectivo ilegal e inhumano y debería levantarse por completo inminentemente, reconociendo el derecho de moverse libremente. No estamos pidiendo nada más que el reconocimiento de derechos que la comunidad internacional disfruta y debería garantizar, derechos que han sido garantizados por el derecho internacional y el derecho internacional humanitario. Estos no son crímenes de guerra. Son crímenes contra la humanidad. Pero no vemos que las cosas estén avanzando en ese sentido. Después de 50 años, nadie está planteando poner fin a la ocupación, y si no es el fin de la ocupación, que es nuestro derecho, nuestro derecho absoluto a nivel individual y colectivo, entonces por lo menos, bueno, que nos reconozcan el derecho a movernos, el derecho a disfrutar condiciones de vida mínimas. Ahora no las tenemos, no las tenemos.

AMY GOODMAN: Raji Sourani…

RAJI SOURANI: Estamos viviendo en pésimas condiciones y la situación se está deteriorando, ¿sí?

AMY GOODMAN: ¿Ha cambiado algo…

RAJI SOURANI: Lo siento, dime.

AMY GOODMAN: … en la situación en este último tiempo? ¿Qué impacto ha tenido el nuevo presidente de Estados Unidos en esta situación? ¿Y qué crees que puede hacer la gente estadounidenses al respecto?

RAJI SOURANI: Los estadounidenses pueden hacer mucho, mucho. Estados Unidos es un gran país y pueden contribuir positivamente a esta situación. El presidente Eisenhower, en 1957, cuando Israel ocupó Gaza, en un día les ordenó que salieran y salieron.

Y desde luego, desde que llegó a la presidencia, Trump ha usado al pueblo palestino como chivo expiatorio de su política. Y estamos pagando un alto precio por su decisión de darle el 100% de apoyo, de muro a muro, a las políticas criminales de Israel contra el pueblo palestino. No habla de ponerle fin a la ocupación. No habla de ponerle fin al sufrimiento palestino. No habla de una solución de dos Estados. Está simplemente dejando que Israel tenga control absoluto sobre el pueblo palestino. Trump no ha mantenido siquiera la postura de los anteriores gobiernos estadounidenses de criticar la política israelí de asentamientos y bloqueo. No está haciendo más que apoyar, adherir a la política israelí. Incluso considera que criticar a Israel en EE.UU. o en la UNESCO es un delito, y lo prometió, igual que su representante en el Consejo de Seguridad de la ONU que dijo “No permitiremos que se haga nada contra el Estado de Israel”. Como si Israel fuera un pequeño dios, un mini dios, por encima de toda crítica; no están haciendo nada.

No se trata solo de nuestras denuncias contra Israel. Dejemos de lado lo que dicen las organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil palestina contra Israel. Veamos lo que dicen las organizaciones israelíes de derechos humanos sobre las políticas de Israel. Veamos lo que dice B’Tselem contra Israel. Veamos las denuncias todas las organizaciones internacionales de derechos humanos, sin excepción, contra Israel y sus políticas, contra sus crímenes de guerra y sus crímenes contra la humanidad. Incluso si queremos denunciar a Israel ante la CPI, la Corte Penal Internacional, tenemos que enfrentarnos a las amenazas de EE.UU. Así que efectivamente el Presidente Trump le está dando a Israel licencia para matar. Le está dando la autorización, total autorización, para hacer lo que quieran contra la población civil palestina. No estamos defendiendo a Hamas, a Fatah o al Frente Popular para la Liberación Palestina. Estamos defendiendo a la población civil palestina, quien se… según el derecho internacional, debe gozar de una protección absoluta. Y en las convenciones de Ginebra se habla de protección a civiles, lo que significa que existe una obligación real, según la ley, de proteger a la población civil palestina de los Territorios Ocupados. Y sin embargo son quienes quedan en el ojo de la tormenta, en el blanco de las políticas criminales israelíes en los Territorios Ocupados.

AMY GOODMAN: Quiero darte las gracias, Raji Sourani, por acompañarnos desde la ciudad de Gaza viviendo en condiciones extremadamente difíciles, que la ONU considera inviables. ¿Algún comentario final para los 30 segundos que nos quedan, Raji?

RAJI SOURANI: No tenemos derecho a rendirnos y no nos vamos a rendir. Nuestra causa es justa y verdadera. Somos fuertes, los suficientemente fuertes, porque estamos luchando para que nos gobierne el Estado de derecho y no la ley del más fuerte, como quiere Israel. Mantendremos nuestra superioridad moral frente a esta ocupación criminal. Sabemos que no estamos solos, que tenemos a nuestro lado gente libre y comprometida de todo el mundo. Gente que defiende la justicia, el Estado de derecho y la dignidad humana.

AMY GOODMAN: Raji Sourani, desde la ciudad de Gaza, galardonado abogado de derechos humanos, director del Centro Palestino de Derechos Humanos de Gaza, miembro de la junta directiva de la Federación Internacional de Derechos Humanos. En 1991 recibió el Premio Robert F. Kennedy de Derechos Humanos y la organización Amnistía Internacional lo consideró en dos ocasiones “preso de conciencia”. Aquí, en Nueva York, nos acompaña Tareq Baconi, autor del libro: Hamas Contained: The Rise & Pacification of Palestinian Resistance (Hamas contenido: el surgimiento y la pacificación de la resistencia palestina). que será publicado próximamente, y becario de políticas de Al-Shabaka, la Red de políticas palestinas. Su artículo más reciente para la revista The Nation se titula: How Israel’s 10-Year Blockade Brought Gaza to the Brink of Collapse (Los 10 años de bloqueo israelí llevaron a Gaza al borde del colapso) . Muy brevemente, Tareq, ahora estás en Estados Unidos y has estado también en Gaza, por supuesto. Pero aquí casi no hay cobertura de lo que está sucediendo en Gaza, así que la mayoría de los estadounidenses no tienen idea.

TAREQ BACONI: Creo que eso es totalmente cierto. Creo que en los medios estadounidenses Gaza aparece solamente de dos maneras. Por un lado, se la muestra exclusivamente como una catástrofe humanitaria, una especie de realidad post-apocalíptica donde la vida es catastrófica, lo cual, desde ya, es parte de la situación que se vive en Gaza. Por el otro lado, se la muestra como un paraíso terrorista, como un enclave en el Mediterráneo gobernado por una organización terrorista sanguinaria. Y ambos retratos de Gaza son extremadamente simplistas. No dejan espacio para comprender la complejidad de la situación, para entender lo que está viviendo la gente de Gaza a nivel humano, en el día a día. Son retratos que deshumanizan todo lo relacionado con la Franja de Gaza. Y eliminan cualquier posibilidad de empatizar o entender lo que pasa en toda su complejidad. Así como también ocultan que se trata de un problema político, producto de la acción humana.

AMY GOODMAN: ¿Han empeorado las cosas desde que Trump asumió la presidencia?

TAREQ BACONI: Absolutamente. Creo que las cosas han empeorado mucho, en un período muy corto de tiempo, por varios motivos. Creo que lo que está sucediendo ahora en la región, digamos entre el Concejo de Cooperación del Golfo y Qatar, se refleja en el microcosmos que es Gaza, o los territorios palestinos. La forma en que estos países han encontrado amparo en el gobierno de Trump, la forma en que han comenzado a actuar en contra de lo que llaman el “extremismo islámico”, está reflejada a muy pequeña escala dentro de los territorios palestinos. De modo que la decisión del presidente Mahmoud Abbas de Cisjordania de comenzar a endurecer el bloqueo, aunque esté motivada por la situación política local —podemos detenernos en eso— también es una señal para el gobierno de Trump que de alguna manera quiere decir: “Estoy tomando una postura firme contra el extremismo islámico. Estoy tomando una postura firme contra Hamas. Si se da inicio a un proceso de paz, yo soy tu hombre en el territorio”. Y este mensaje se inserta en la dinámica de aislar a la Franja de Gaza y utilizar a sus 2 millones de habitantes como peones políticos.

AMY GOODMAN: Danos tu impresión dell enfrentamiento actual directo entre Israel y Hamas, cuyas víctimas serían los dos millones de personas que viven en Gaza. ¿Cual crees que sea la solución?

TAREQ BACONI: Bueno, creo que Gaza ha sido un problema para Israel por mucho tiempo, incluso desde antes de la creación de Hamas, y claramente antes de su llegada al poder. Así que la idea de que las políticas israelíes hacia la Franja de Gaza son motivadas de alguna manera por Hamas es una lectura errónea de la historia de la situación. O sea, la razón por la que Gaza es un problema tan grande para Israel es que su población tiene una mayoría de refugiados que tienen derechos políticos y están exigiendo respeto a esos derechos políticos. Entonces Hamas, en cierto modo, le sirve a Israel como pretexto, como excusa para mantener las políticas de aislamiento y las políticas restrictivas. Por lo tanto, incluso si mañana Hamas desapareciera de la escena, las políticas hacia Gaza no necesariamente cambiarían.

Así que, en mi opinión, hasta que no comencemos a tratar a Gaza como un problema político en vez de verlo como un problema económico o religioso, hasta que no comencemos a abordar las motivaciones políticas que sostienen la resistencia de la gente de Gaza, como ser el derecho al retorno, el derecho a la autodeterminación —el Dr. Sourani fue muy elocuente respecto al derecho a vivir y la libertad de movimiento— hasta que no se asuman estos como derechos políticos, la situación en Gaza no va a cambiar.

Y Estados Unidos juega un gran papel en eso. Estados Unidos, no sólo con el gobierno de Trump, sino también con gobiernos anteriores, ha desempeñado un papel muy importante, con su apoyo a las políticas israelíes para dividir la Franja de Gaza de Cisjordanía e impedir que emergiera un gobierno de unidad entre la Autoridad Palestina y Hamas. El bloqueo no es criticado en lo absoluto por Estados Unidos, a pesar de tratarse de una forma de castigo colectivo y a pesar de que ha sido implementado con tres ataques militares en los que murieron miles de personas, de civiles, ataques desproporcionados que constituyen crímenes contra la humanidad. Entonces, bueno, hasta que no comencemos a abordar la situación de Gaza como un problema político, no como un problema humanitario, hasta que no comencemos a verlo como una parte esencial de la lucha palestina por la autodeterminación, nada cambiará.

AMY GOODMAN: Tareq Baconi, quiero darte las gracias por acompañarnos. Esperamos la pronta publicación de tu libro Hamas Contained: The Rise & Pacification of Palestinian Resistance (Hamas contenido: el surgimiento y la pacificación de la resistencia palestina). Muchas gracias.

TAREQ BACONI: Gracias.

AMY GOODMAN: En nuestra página web queda el enlace a tu artículo en la revista The Nation. Esto es Democracy Now! Después de la pausa, un habitante de Nueva York de origen haitiano, cuyos cuatro hijos son ciudadanos estadounidenses, tiene un audiencia con autoridades de inmigración el jueves por la mañana y teme ser deportado. Hablaremos con él y con su hija. Quédense con nosotros.


Traducido por Mónica Espitia. Editado por Verónica Helman y Democracy Now! en Español.

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