William Arkin: cómo es el fascismo insidioso de Seguridad Nacional y por qué ni la CIA ni el FBI nos salvarán de Trump

Reportaje09 de enero de 2019

El veterano periodista y analista de la cadena NBC William Arkin anunció la semana pasada que dejaba la cadena con una carta feroz en la que denunció a los medios hegemónicos por promover la guerra perpetua y respaldar el estado policial de Seguridad Nacional. En su carta, Arkin escribe sobre Trump: “Claro que es un impostor ignorante e incompetente. Y sin embargo me alarma la rapidez con que la NBC sistemáticamente sostiene lo contrario y apoya políticas que generan más conflictos y más guerra. ¿De verdad Estados Unidos no debería salir de Siria? ¿De verdad Estados Unidos no debería encarar la audaz medida de desnuclearizar la península de Corea? Incluso con respecto a Rusia, aunque está bien que nos preocupe la fragilidad de nuestra democracia, tan vulnerable a la manipulación, ¿realmente añoramos la Guerra Fría? Y ni quiero empezar a hablar del FBI: ¿de qué estamos hablando? ¿Acaso vamos a idolatrar ahora a esta institución históricamente destructiva?”

Para ampliar esta información, hablamos con William Arkin, autor de numerosos libros, entre ellos: “Top Secret America: The Rise of the New American Security State” (Alto secreto en Estados Unidos: el surgimiento del nuevo Estado policial en Estados Unidos).

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman junto a Juan González. Estamos hablando con Bill Arkin, reportero y analista de larga trayectoria en la NBC. Arkin ha dejado la NBC después de muchos años y escribió una carta que ha sido llamada “la carta de guerra perpetua”, en la cual critica a la cadena, a la suya propia y a otras, por alentar “el circo de Trump”. Sus reportajes galardonados han aparecido en los principales periódicos de todo el Estados Unidos, desde The New York Times hasta The Washington Post. Autor, entre otros libros, de “Alto secreto en Estados Unidos: el surgimiento del nuevo Estado policial en Estados Unidos”. Soy Amy Goodman junto a Juan González.

JUAN GONZÁLEZ: Bill, quería preguntarle sobre otra mención en su carta, donde dice: “A medida que la guerra perpetua ha sido aceptada como algo normal en nuestras vidas, estoy orgulloso de decir que nunca me he desviado de mi argumento en NBC (o en mis contribuciones en periódicos) de que los terroristas nunca serán derrotados hasta que entendamos mejor qué los motiva a luchar. Y he mantenido mi opinión fundamental de que el poder aéreo (en su sentido más amplio, incluyendo el espacio y el ciberespacio) no es solo el futuro sino el facilitador y la herramienta de la guerra de hoy”. Hable sobre ambos temas, la cuestión de entender qué impulsa a los terroristas y también todo este tema del poder aéreo y la perspectiva particular que tiene sobre ello.

WILLIAM ARKIN: Bien, tenemos un modo de hacer la guerra. Y existe un modo estadounidense de hacer la guerra. Hay un modo ruso de hacer la guerra. Hay un modo de hacer la guerra a la antigua. Y cuando Estados Unidos se involucran en la guerra en el Medio Oriente y partes de África, como lo hace hoy, lo hace de cierta manera. Sí, es cierto que hay comandos de operaciones especiales en tierra, y de hecho se meten al terreno y en el barro con la gente que estamos combatiendo. Pero, en general, el ejército estadounidense es altamente técnico, domina la información, está dominado por aviones, drones, espacio, ciberespacio, etc. No es necesariamente la herramienta que se asemeja al enemigo. Entonces no nos va muy bien en esos conflictos, de alguna manera, porque hay una cantidad desproporcionada de letalidad y fuerza entre los dos bandos. Pero, lo que es más importante, el modo de hacer la guerra de EE.UU. es siendo muy preciso, y eso no es en verdad lo apropiado al combatir en un conflicto en Siria, si es que uno cree que deberíamos estar combatiendo en Siria en primer lugar. Por lo tanto, no debería sorprender a la mayoría de las personas que a Estados Unidos, cuando se involucra en estos países en el Medio Oriente y África, no le va muy bien. Y cuando incluso intentamos “enseñar” a nuestros aliados en la zona cómo ser mejores combatientes, cómo ser mejores militares, nos equivocamos al tratar de hacer que nos emulen. Y eso tampoco es forzosamente lo necesario. Entonces, tenemos dos problemas. Uno es, tenemos una presencia en el Medio Oriente que ha crecido a gran escala desde el 11-S. Creo que esa presencia militar, en sí misma, estimula la creación de más terroristas. Todo el mundo ha dicho esto desde 2001, pero realmente ha llegado a un punto crítico en la actualidad, porque incluso cuando los talibanes fueron derrotados o Al Qaeda fue reducido a un pequeño número o cuando Estados Unidos fue capaz de mantener cierto nivel de seguridad en Irak, lo que sucedió fue que surgieron nuevos grupos, nuevos grupos siguieron apareciendo. Y ahora vemos a ISIS. Vemos al-Shabab en Somalia. Vemos nuevas organizaciones emergentes en Níger y Malí, etc. Así que la evaluación neta de nuestra presencia en el Medio Oriente, tiene que ser, en primer lugar: ¿Qué es lo que hay en nuestra presencia que estimula la creación de combatientes locales y extranjeros y su crecimiento? Y luego, segundo, ¿qué ocurre con nuestros militares y con la forma en que usamos nuestras fuerzas militares que hace que sean inapropiados para los conflictos en los que combatimos? Ahora, tal vez usted no quiera estar en el Medio Oriente en absoluto, y quizás no quiera estar en África. Podría dar un argumento muy fuerte de por qué deberíamos salir de Afganistán por completo, de por qué no hay razón para que estemos en Siria, de por qué es algo ridículo para nosotros estar combatiendo en el norte de África, etc. Pero al mismo tiempo, cuando estamos allí, no estamos aplicando la fuerza militar de una manera adecuada. Así que hay una especie de doble análisis que se requiere, en primer lugar, un análisis estratégico, al más alto nivel, que no hemos podido hacer porque no tenemos civiles cualificados en puestos de liderazgo en el área de Seguridad Nacional, y, en segundo lugar, un tipo de análisis más táctico sobre por qué, en los tipos de guerras que peleamos, lo hacemos de la manera equivocada.

AMY GOODMAN: William Arkin, ¿cuántos países está bombardeando Estados Unidos en este momento?

WILLIAM ARKIN: Estamos bombardeando nueve países. Bueno, en el último año hemos bombardeado nueve países, desde Malí, Níger, Somalia, Libia, y luego, en el Medio Oriente, Pakistán, Afganistán, Irak, Siria.

JUAN GONZÁLEZ: Y no está contando a Yemen en esa lista, debido a que Arabia Saudí…

WILLIAM ARKIN: Yemen. Y Yemen.

JUAN GONZÁLEZ: Sí, está bien.

WILLIAM ARKIN: Y Yemen, sí. Eso es todo. Y, con anterioridad, hubo algunos enfrentamientos en Uganda. E incluso cuando hablamos del problema de las drogas en América Latina, ya sabe, también hay acciones militares que están teniendo lugar a diario en Colombia, Ecuador, y algunas partes de Centroamérica. Como sabe, Estados Unidos todavía tiene fuerzas en Honduras, etc. Así que, realmente, el alcance y la escala de las acciones militares estadounidenses alrededor del mundo es mucho mayor de lo que la mayoría de los estadounidenses perciben. Pero una vez más, seamos claros acerca del diagnóstico del problema. Es cada vez menos intensivo el uso de personal militar. todo está cada vez más centrado en los drones, en el poder aéreo, en el espacio y el ciberespacio. Y así no vemos el tipo de heridas y muertes que veíamos hace una década, digamos, por ejemplo, durante la oleada insurgente en Irak. Todo se ha vuelto más invisible producto del estilo de guerra estadounidense. Y como resultado de eso, es casi como si el Estado de Seguridad Nacional tuviera la capacidad de hacer lo que ellos quieren de forma autónoma, con muy poca intervención por parte de la sociedad civil.

AMY GOODMAN: Y, William Arkin, usted también escribe, “no me hagan ni empezar a hablar del FBI: ¿Qué? ¿Ahora idolatramos esta institución históricamente destructiva?”

WILLIAM ARKIN: Bien, hay un daño colateral muy particular de Donald Trump. Y es que hay muchos liberales en Estados Unidos que creen que la CIA y el FBI van,de alguna manera, a salvar al país de Donald Trump. Bueno, lo siento, no soy particularmente fanático ni de la CIA ni del FBI. Y el FBI, en particular, tiene un historial deplorable en la sociedad estadounidense, desde Martin Luther King y los movimientos por la paz de la década de 1960, hasta llegar a Wen Ho Lee y otros que han sido perseguidos por el FBI. Y tampoco hay pruebas reales de que el FBI sea una institución muy competente, para empezar, incluso en términos de continuar los procesamientos que está prosiguiendo. Pero a pesar de eso los idolatramos. Los tenemos en un pedestal, creemos que de alguna manera son quienes dicen la verdad, que son quienes están llegando al fondo de las cosas, cuando es claro que no hay evidencias de que ese sea el caso.

AMY GOODMAN: ¿Y a qué se refiere con el “fascismo insidioso de [el Departamento de] Seguridad Nacional”?

WILLIAM ARKIN: Como sabe, estuve en contra de la creación del Departamento de Seguridad Nacional en 2003, desde un principio. En primer lugar, no me gusta la palabra. “Seguridad nacional” me suena un poco a “camisas pardas”. Pero, en segundo lugar, fue creado para ser una organización antiterrorista, una organización antiterrorista doméstica. Y durante todo el mandato de Obama, escuchábamos a Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Nacional, decir: “somos [una agencia de] antiterrorismo”. Pero desde entonces, hemos visto que está adentrarse lentamente en la seguridad cibernética. Lo hemos visto adentrarse en la seguridad electoral. Hemos visto al Servicio de Inmigración y a la Administración de Seguridad en el Transporte convertirse en la segunda y tercera agencias federales del orden más grandes del país. Así que, en cierto modo, el Departamento de Seguridad Nacional es ahora una agencia de inteligencia doméstica, con una función muy poco clara y con amplios poderes que no entendemos completamente. Y, como explicaba antes, tendemos a decir “el Departamento de Seguridad Nacional de Donald Trump”. Donald Trump no podría encontrar el Departamento de Seguridad Nacional si alguien lo sacara a la calles de Washington, DC. Así que no es el Departamento de Seguridad Nacional de Donald Trump. Es nuestro Departamento de Seguridad Nacional. Y creo que es importante que reconozcamos que este es un departamento está funcionando por su cuenta y fuera de control.

AMY GOODMAN: Tenemos que dejarlo aquí. ¿Lo ha entrevistado NBC debido al gran interés despertado por su “carta sobre la guerra perpetua” escrita al dejar la NBC.

WILLIAM ARKIN: La NBC no me ha entrevistado, pero estoy satisfecho con las respuestas que he recibido.

AMY GOODMAN: Soy Amy Goodman junto a Juan González. Nuestro invitado, William Arkin, acaba de abandonar la cadena NBC.

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