“Alguien va a morir”: abogada describe la peligrosa situación de caos y enfermedades en las cárceles de menores migrantes en Texas

Reportaje24 de junio de 2019

Aumenta la indignación por el estremecedor informe que la agencia de noticias Associated Press publicó a fines de la semana pasada. En el informe se revela que al menos 250 bebés, niños y adolescentes migrantes han estado encerrados casi un mes sin acceso adecuado a agua y alimentos y en malas condiciones sanitarias en un puesto de la Patrulla Fronteriza ubicado en Clint, Texas, cerca de la ciudad El Paso. Los abogados que visitaron las instalaciones describieron una escena de caos y enfermedades. Algunos menores no han podido ducharse ni ponerse ropa limpia durante semanas enteras. El informe de Associated Press se publicó la misma semana en que el Gobierno de Trump sostuvo ante un tribunal federal que el Gobierno no tiene la obligación de proporcionar cepillos de dientes, jabón o camas a los menores detenidos en la frontera. Al igual que otros informes, este revela que se encontraron las mismas malas condiciones en otras cárceles para inmigrantes. Para saber más de este tema, puede ver la entrevista que le hicimos a Warren Binford, la abogada que entrevistó a los menores detenidos en el centro de Clint, Texas.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Aumenta la indignación por las condiciones deplorables y peligrosas para los menores migrantes recluidos en centros de detención a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, tras un impactante informe de Associated Press que recientemente reveló que al menos 250 bebés, niños y adolescentes han estado encerrados durante casi un mes sin acceso adecuado a agua y alimentos y en malas condiciones sanitarias en un puesto de la Patrulla Fronteriza cerca de El Paso, Texas. Los abogados que visitaron las instalaciones en Clint, Texas, describieron una escena de caos y enfermedades, con menores que no han podido ducharse ni ponerse ropa limpia durante semanas enteras. Según los informes, los menores han recibido alimentos congelados sin cocinar o arroz crudo, y los niños mayores se ven obligados a cuidar a los más pequeños y a los bebés. Un abogado local dijo que un niño enfermo de 2 años de edad estaba siendo atendido por tres niñas de entre 10 y 15 años, porque nadie más lo estaba ayudando. La abogada Holly Cooper dijo: “En mis 22 años de visitas a menores en centros de detención nunca había oído hablar de este nivel de falta de humanidad”. Este informe se publicó la misma semana en que el Gobierno de Trump sostuvo ante un tribunal federal que el Gobierno no está obligado a proporcionar cepillos de dientes, jabón o camas a los niños detenidos en la frontera, y al tiempo que otros informes encontraron las mismas malas condiciones en varias cárceles para inmigrantes. Los abogados que visitaron a los migrantes detenidos en un centro de procesamiento cerca de McAllen, Texas, reportaron que los migrantes, entre lo que había madres jóvenes y menores de edad, se encontraban encarcelados en malas condiciones sanitarias, siendo obligados en ocasiones a dormir a la intemperie debido al hacinamiento. Para ampliar este tema, vamos hasta Los Ángeles, desde donde nos acompaña Warren Binford, una abogada que entrevistó a los menores detenidos en las instalaciones de Clint, Texas. Binford es profesora de Derecho en la Universidad de Willamette, directora de su Programa de Consultoría Legal. Bienvenida a Democracy Now! Nos complace tenerla con nosotros, Warren Binford. ¿Puede describir por qué fue a Clint y qué encontró allí? Describa sus entrevistas con los niños.

WARREN BINFORD: Fuimos allí porque casi cada mes estamos teniendo conocimiento de casos de muertes de menores de edad en las instalaciones de la Patrulla Fronteriza a lo largo de la frontera, y estamos tratando de averiguar qué es exactamente lo que sucede ahí. Así que enviamos un grupo de abogados, médicos e intérpretes para reunirse con los menores y conocer las condiciones bajo las cuales están siendo detenidos. Inicialmente no teníamos planeado ir a la estación fronteriza de Clint, situada a las afueras de El Paso, Texas, porque es un centro de reclusión para adultos, e históricamente la estación ha tenido unas cifras de ocupación relativamente pequeñas, de 104 personas como máximo. Sin embargo, la semana pasada recibimos informes de que al parecer estaban trasladando a menores de edad a estas instalaciones. Así que la agregamos a nuestra lista de visitas. Y cuando llegamos el lunes por la mañana, inmediatamente nos dieron una lista confirmando que había más de 350 menores de edad en estas instalaciones. Luego, cuando revisamos la lista, nos sorprendimos por el número de niños muy pequeños detenidos en la estación. Había más de cien niños pequeños detenidos allí. De inmediato les pedimos a los guardias que empezaran a traer a los niños más pequeños y también a los menores que habían estado allí por más tiempo. También vimos que había alrededor de media docena de madres menores de edad con sus bebés. Así que les pedimos a los guardias que también nos trajeran también a esos menores. Cuando los niños entraron en la sala de conferencias, no podíamos creer lo que estábamos viendo. Estaban enfermos, tosiendo, moqueando. Estaban muy sucios. Y de inmediato comenzaron a describir el nivel de hambre que padecían. Nos dijeron que la única alimentación que recibían era la misma comida tres veces al día, y que no era comida de verdad. Se trata de “Frankencomida”. Alimentos químicos altamente procesados. Por la mañana reciben avena instantánea, un paquete de bebida de sabores en polvo y una galleta. A la hora del almuerzo reciben sopa instantánea, una galleta y otro paquete de bebida de sabores en polvo. Y luego para cenar reciben un burrito congelado envuelto en plástico, similar a los que venden en las gasolineras. Algunos niños se quejaron de que los burritos a menudo no estaban totalmente cocinados. Y a la hora de la cena también reciben otra galleta y otro paquete de bebida de sabores en polvo. Los niños pequeños están recibiendo esta comida. A las madres menores de edad se les da esta comida. Por lo tanto, estos menores dijeron, de forma sistemática, que pasaban hambre. Además de eso, los menores describieron los espacios en donde había 25, 50, cien niños recluidos. Uno de los menores dijo que cuando llegó allí por primera vez había más de 300 niños en una de las celdas. Cuando hablamos con los agentes de la Patrulla Fronteriza que dirigen estas instalaciones, nos informaron que se había hecho una expansión de la instalaciones, pero no pudimos ver cuál fue dicha expansión. Luego de ese primer día de entrevistas recorrimos los alrededores de las instalaciones y vimos un depósito de metal sin paredes. Nos costaba creer que esa fuera la expansión. Pero cuando hablamos con los agentes de la Patrulla Fronteriza al día siguiente y empezamos a hablar con los niños acerca del lugar donde estaban siendo recluidos, nos enteramos de que, en efecto, ese depósito era supuestamente lo que les había dado una capacidad adicional para albergar a 500 menores más. Lo que sucedió después fue que empezamos a hablar con los niños, y les preguntamos: “¿Quién los está cuidando?” Y descubrimos que de hecho prácticamente nadie está cuidando a estos niños directamente, unos niños que están encerrados en estas celdas las 24 horas del día. En muchas de estas celdas hay inodoros sin tapa. No hay jabón, no se pueden lavar las manos. Están recibiendo en estas celdas los alimentos instantáneos procesados que describí anteriormente. Y muchos de ellos se ven obligados a dormir en el suelo de concreto debido a la escasez de camas, colchonetas y espacios adecuados para dormir. Los niños describieron que duermen en el suelo de concreto. Describieron que duermen sobre el suelo de cemento. No sólo los niños mayores, también oímos hablar de bebés, niños pequeños, preescolares y niños en edad escolar que tienen que dormir en el suelo. Para empeorar la situación, cuando tratábamos de llamar a los niños más pequeños, porque estábamos preocupados en especial por las vulnerabilidades de ciertos elementos de esta población, descubrimos que había varios menores a lo que no pudieron traer porque estaban demasiado enfermos. Entonces empezamos a contar el número de menores que parecían estar enfermos en esta instalación y que habían sido puestos en cuarentena, y estimamos que al menos 15 menores de los que teníamos conocimiento estaban en cuarentena en el momento en el que estuvimos allí. Y cuando finalmente tuvimos acceso a estos menores por teléfono, nos enteramos de las condiciones en las que se encuentran en estas zonas de cuarentena, las cuales eran simplemente horrendas. Estos niños que están muy enfermos, con fiebre alta, están siendo ubicados en el suelo, en colchonetas, la mayoría sin supervisión, y son encerrados juntos durante días. Están recibiendo las mismas comidas con las que alimentan a todos los demás menores en el centro de detención, a pesar de que están muy enfermos. También tienen a alguien que va allí dos veces al día para controlar su fiebre y para darles los medicamentos que sean necesarios, pero no hay nadie que realmente esté cuidando a estos menores en las zonas de cuarentena, a pesar de la gravedad de sus enfermedades. Tengamos en cuenta que muchos de los menores de edad que han muerto en instalaciones de la Patrulla Fronteriza en los últimos meses murieron de gripe, lo cual es bastante raro en un país desarrollado como Estados Unidos. Pero como puede ver, estas no son las condiciones que uno esperaría ver en Estados Unidos.

AMY GOODMAN: Entonces, ¿cree que algunos menores corren el riesgo de morir allí?

WARREN BINFORD: Absolutamente. Y por eso, después de entrevistar a estos menores durante dos días, tuvimos una reunión de vital importancia y urgencia en mi habitación de hotel y dijimos: “¿Qué vamos a hacer al respecto? Porque alguien va a morir”. Entonces llamamos a los abogados que están a cargo de este caso, describimos lo que estábamos viendo, y luego les preguntamos qué querían que hiciéramos al respecto. Y por primera vez en más de 20 años de trabajo realizando este tipo de visitas, nos dijeron que contactáramos a los medios de comunicación, para así poder sacar a estos menores de este centro de detención lo antes posible.

AMY GOODMAN: ¿Puede hablar sobre los piojos y los peines para piojos?

WARREN BINFORD: Sí. Permítame contarle acerca de este incidente, porque esto fue especialmente preocupante. En un principio esta visita fue programada solo para tres días. Y lo que sucedió al final fue que cuando estuve allí el miércoles, empezamos a escuchar a varios niños decir que había ocurrido un incidente en una de las celdas. Según lo que nos relataron, hubo un brote de piojos en una de las celdas. Seis de los niños tenían piojos. A esos seis niños se les dio champú para piojos, y a los otros niños se les dio dos peines para piojos y se les dijo que los pasaran y se cepillaran el pelo con esos peines para asegurarse de que ellos tampoco tuvieran piojos o, si los tenían, que los piojos fueran eliminados con los peines. Ahora bien, todos sabemos que compartir peines para piojos es algo que nunca se debe hacer cuando hay una infestación de piojos. Pero, de hecho, esto fue lo que pasó. Pero luego la historia empeora, porque uno de los niños pequeños perdió el peine, y los guardias pusieron el grito en el cielo. Gritaron y reprendieron a los niños. Los asustaron. Los hicieron llorar. Y luego se llevaron toda la ropa de cama de los niños. Se llevaron las colchonetas y las mantas y les dijeron que, como castigo por perder ese peine, iban a tener que dormir en el suelo concreto esa noche. No podíamos creer que los guardias fueran a hacer de verdad lo que habían amenazado con hacerles a los niños. Entonces coordinamos una visita para el día siguiente, específicamente para entrevistar a esos menores y averiguar si habían sido obligados a dormir en el suelo la noche anterior o si solo era una amenaza con el fin de asustar a los niños. Y, efectivamente, varios niños nos dijeron que fueron obligados a dormir en el suelo esa noche en esta fría celda, sobre frío suelo de concreto.

AMY GOODMAN: La agencia AP informa que niños de un año, de dos años, de tres años, decenas más menores de 12 años…

WARREN BINFORD: Sí.

AMY GOODMAN: …quince tienen gripe. Diecinueve más han sido puestos en cuarentena. Luego están los informes de la niña de diez años de edad que estaba cuidado a un niño de dos años que uno de los guardias le entregó, al igual que otras dos niñas menores de 15 años, que supuestamente debían cuidar a un niño enfermo de dos años.

WARREN BINFORD: Sí. Vimos a varios menores, y no solo estas preadolescentes y adolescentes, cuidando a niños pequeños. Vimos a menores en edad escolar, de 7 y 8 años, tratando de cuidar a niños pequeños y a niños en edad preescolar… como le digo, niños en edad escolar, de alrededor de 7 y 8 años. Había una niña que me preocupó en particular, que no se había duchado o no se había lavado el cabello con champú durante tanto tiempo que el pelo en la parte posterior de su cabeza estaba enmarañado. Y como madre, le puedo asegurar que a esa niña tendrán que cortarle todo el cabello. Cuando vi la maraña en su cabello, me preocupé tanto que fui de inmediato donde los guardias y les dije: “Necesitan darle un baño a esta niña. Necesitan lavarle el cabello con champú. Necesitan ponerle acondicionador y desenredante. Tienen que quitarte esta maraña de su cabello; de lo contrario, toda su cabeza tendrá que ser rasurada”. Entonces, volví al día siguiente y pregunté si le habían dado un baño y lavado su cabello con champú, y me aseguraron que lo habían hecho. Entonces la llamé y pedí que me dejaran verla. Y cuando me la trajeron, se veía igual de sucia. Su cabello estaba tan enmarañado como el día anterior. Entonces llamé a una de las niñas que había estado ayudando a cuidarla, y le dije: “Dime lo que está pasando, porque el guardia me dice que ella se duchó ayer, o se bañó, y es obvio que no lo ha hecho”. Y esa niña, quien tenía tal vez 13 o 14 años, me dijo que había una niña de siete u ocho años que estaba cuidando de esta pequeña niña de cuatro años el día anterior y no pudo convencerla de que se duchara, así que consideraron que esta niña de cuatro años llena de suciedad se había dado una ducha, cuando en realidad no se había duchado en absoluto, porque le encargaron a una niña de siete u ocho años hacer este laborioso trabajo de tratar de desenredar el pelo enmarañado de esta niña. Fue indignante.

AMY GOODMAN: Profesor Binford, ¿de dónde vienen estos niños? ¿Por qué están separados de sus padres? ¿Dónde están sus padres?

WARREN BINFORD: Aproximadamente la mitad de los menores tienen a sus padres o madres en Estados Unidos. Cuando empezamos a entrevistar a los niños, les preguntamos dónde estaban sus padres. Les preguntamos si tenían el número de teléfono de sus padres. Y la mayoría de los niños tienen a sus padres en Estados Unidos, la mayoría de los niños que entrevisté tienen a sus padres en Estados Unidos. Y tenían el número de teléfono de sus padres memorizado o escrito en una pulsera alrededor de sus brazos o metido en un pedazo de papel en su chaqueta. Y les preguntamos si querían hablar con sus padres, si habían hablado con sus padres. Y muchos de estos niños no habían hablado con sus padres. Muchos de los niños que sí habían hablado con sus padres lo habían hecho solo una vez. Entonces, lo que hicimos fue llamar a los padres por teléfono y comenzamos a averiguar qué había pasado. Muchos de estos niños vienen de Centroamérica, en particular del llamado “triángulo del norte”, que es El Salvador, Nicaragua y Honduras, y vinieron a Estados Unidos con algún familiar. Este puede ser el padre, la madre, o toda la familia. Había una niña pequeña que estaba separada de su madre, su padre y su hermano menor. Vimos muchos niños que habían sido separados de hermanos o hermanas mayores que son jóvenes adultos. Niños que fueron separados de sus tías, tíos y primos. Y lo que esta sucediendo es que los están reclasificando como menores no acompañados, a pesar de que cruzaron la frontera con familiares y tienen a sus padres en Estados Unidos. Más del 50% de estos niños fueron reunidos el año pasado con sus padres en Estados Unidos. Algo más del 20% fue entregado a otros parientes en Estados Unidos. Y aproximadamente otro 15% fue entregado a otros adultos que están autorizados por los padres para cuidarlos. Entonces, de esos menores entrevistamos en esas instalaciones, hay solo un porcentaje muy pequeño, de alrededor del 12%, que realmente necesitan estar bajo custodia del Gobierno. El resto puede ser montados en un avión y reunidos con sus padres, o sus padres pueden venir a buscarlos. Hablamos repetidamente con padres que decían: “Dígame donde tengo que enviar el dinero para traerme a mi hija, para traerme a mi hijo”. Tienen la capacidad económica de cuidar a sus hijos. Quieren cuidar a sus hijos. Lo único que se interpone entre estos menores y sus padres y madres es el Gobierno de Estados Unidos. Y ya he descrito las condiciones horrendas en las que el Gobierno de Estados Unidos está manteniendo a estos menores. Es indignante.

AMY GOODMAN: ¿Qué respuesta les ha dado el Gobierno de Trump?

WARREN BINFORD: Bueno, el Gobierno de Trump dice que están sobrepasado, que hay demasiado caos, que hay demasiadas personas cruzando la frontera. Y francamente, sí hay caos, pero ese caos ha sido creado por este Gobierno. Estamos lejos del nivel más alto de aprensiones que han sido realizadas por la Patrulla Fronteriza durante las últimas décadas. Entonces, el número de personas que estamos viendo ingresar no es el número más alto que hemos visto. Y cuando dicen eso, simplemente no es verdad. Estamos viendo un número más alto de menores y familias jóvenes cruzando la frontera, madres jóvenes cruzando la frontera con sus bebés, o niños pequeños cruzando la frontera, y luego algunos niños mayores no acompañados. Sin embargo, tenemos lugares para cuidarlos. Y como mencioné anteriormente, la mayoría de estos menores tienen familiares en Estados Unidos que puede cuidar de ellos. Entonces, el Gobierno cuenta actualmente con 12.000 plazas disponibles en lugares donde se pueden cuidar a estos menores. Tres cuartos de esas plazas están en instalaciones autorizadas, así que tenemos algo de certeza de que a estos menores se les puede cuidar relativamente bien en estas instalaciones, en comparación con lo que experimentan en las instalaciones de la Patrulla Fronteriza. Actualmente tenemos 2.000… aproximadamente 2.000 plazas vacías en esas instalaciones. Y los menores solo deben estar en esas instalaciones por unos días, no más de 20 días. Por lo tanto, si el Gobierno simplemente gestionara bien los recursos que tiene, podría coordinar en cuestión de horas la entrada y salida de estos menores de las instalaciones de la Patrulla Fronteriza, de las plazas disponibles en la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, en esas instalaciones, en cuestión de días —la ley no permite más de 20 días— y ubicarlos en los hogares de sus familiares, donde los contribuyentes no tendrán que costear el cuidado de estos menores. Tengamos en cuenta que estas instalaciones que el Gobierno ha destinado a estos niños le están costando a los contribuyentes estadounidenses 775 dólares por día, una cantidad de dinero indignante…

AMY GOODMAN: ¿Por niño?

WARREN BINFORD: Sí, por niño, lo cual es una cantidad de dinero indignante, cuando estos menores tienen familiares en Estados Unidos que quieren cuidarlos y están listos para cuidarlos. Todo lo que tenemos que hacer es dejar que esos menores sean devueltos a sus padres, madres y demás familiares.

AMY GOODMAN: ¿Está el Gobierno de Trump violando la ley? Tenemos 30 segundos. Por ejemplo, ¿el Acuerdo Flores?

WARREN BINFORD: Sí, absolutamente. Por eso acudimos a los medios, porque está absolutamente claro que están violando la ley. Están violando la ley en cuanto a las condiciones de detención. Están violando la ley en cuanto al número de horas que pueden mantener a los menores en las instalaciones de la Patrulla Fronteriza. Están violando la ley en cuanto al tiempo que estos menores están siendo mantenidos en las instalaciones de Oficina de Reasentamiento de Refugiados. Están violando la ley al separar a los menores de sus familias. Y también están violando la ley al transportarlos en por carreteras estatales de Texas sin los asientos adecuados para niños, ni portabebés, ni los asientos elevados que la ley requiere. Se mire por donde se mire, este Gobierno está violando la ley. Y los empleados de la Patrulla Fronteriza con los que hablamos dijeron que no entienden por qué los estadounidenses no están indignados por la mala gestión que están experimentando.

AMY GOODMAN: Warren Binford, queremos agradecerle enormemente el haber estado en nuestro programa.

WARREN BINFORD: Gracias.

AMY GOODMAN: Warren Binford, profesora de Derecho en la Universidad de Willamette, directora de su Programa de Consultoría Legal, una de las expertas que formó parte del equipo de monitoreo para el caso Flores. Cuando regresemos, ancianos japoneses estadounidenses que fueron internados en campos de detención durante la Segunda Guerra Mundial, regresan a uno de esos campos, en Oklahoma —a lo que ellos llaman campos de concentración, campos de encarcelamiento— porque el Gobierno de Trump planea encerrar a cientos de menores migrantes allí. No se vayan.


Traducido por Iván Hincapíe. Editado por Igor Moreno Unanua.

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