Thelma Aldana: “Las elecciones en Guatemala carecen de legitimidad porque el Estado está capturado por la corrupción”

Original en Español28 de junio de 2019
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El Tribunal Supremo Electoral de Guatemala anunció el jueves 20 de junio que hará un recuento de votos, tras las denuncias de fraude en las elecciones presidencial y legislativa realizadas el domingo 16 de junio. La ex fiscal general del país Thelma Aldana era la candidata favorita con la plataforma del partido de centro izquierda Movimiento Semilla. “Estoy amenazada de muerte por luchar contra la corrupción”, afirma Aldana tras haber sido impedida de participar en la contienda electoral y de haber salido del país tras con una orden de arresto en su contra. Mientras fue fiscal general, Aldana trabajó junto a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) respaldada por la ONU contribuyó a investigar a cientos de políticos y empresarios por denuncias de corrupción. Aldana afirma que las acusaciones penales en su contra surgen en represalia por su trabajo en el movimiento anticorrupción de Guatemala. Para saber más de este tema, puede ver la entrevista que le hicimos a Aldana la semana después de las elecciones en Guatemala.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org. El informativo de guerra y paz, soy Amy Goodman.

En Guatemala los votantes acudieron a las urnas el domingo 16 de junio en unas reñidas elecciones presidenciales y legislativas. La ex primera dama Sandra Torres, del partido UNE, encabeza los resultados con más del 25% de los votos. Se espera que en agosto se celebre una segunda vuelta entre Torres y Alejandro Giammattei, el candidato del partido ultraconservador Vamos. Giammattei cuenta con el 14% de los votos. Ambos candidatos han sido objeto de acusaciones de lavado de dinero y nexos con narcotraficantes. Giammattei es el exdirector del Sistema Penitenciario de Guatemala y se le acusó de estar involucrado en las muertes extrajudiciales en 2006 de un grupo de presos en la cárcel más grande de Guatemala. Muchos críticos han advertido sobre casos de corrupción generalizada en el proceso previo a las elecciones.

La ex fiscal general de Guatemala, Thelma Aldana, era vista como una de las favorita para ganar, pero se le impidió participar en las elecciones debido a lo que muchos consideran acusaciones falsas de malversación y fraude fiscal, de los cuales Aldana niega ser culpable. Como fiscal general de Guatemala, Aldana procesó cientos de casos contra las élites corporativas y políticas de Guatemala. Uno de los asuntos importantes que enfrenta Guatemala es el futuro de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, una agencia anticorrupción respaldada por la ONU. Un setenta por ciento de la población de Guatemala apoya la comisión, cuyo trabajo a resultado en acusaciones contra al menos 700 empresarios, miembros del Congreso, alcaldes, traficantes de droga y ministros del Gobierno de Guatemala. El presidente guatemalteco, Jimmy Morales, le ha ordenado a la comisión que abandone Guatemala antes de septiembre. Thelma Aldana trabajó en conjunto con la comisión y muchos creen que su participación en el movimiento anticorrupción fue la razón de que se le impidiera participar en las elecciones. El año pasado, Aldana recibió el Premio Honorario Right Livelihood 2018 por su trabajo contra la corrupción. La Dra. Thelma Aldana nos acompaña en esta entrevista exclusiva.

Thelma Aldana, bienvenida a Democracy Now! ¿Podría hablarnos sobre las elecciones en Guatemala y sobre la razón por la cual se le impidió participar en ellas? A usted la consideraban la candidata favorita a la presidencia antes de que todo esto sucediera.

THELMA ALDANA: En Guatemala existe un Estado capturado. Lo hemos asegurado el comisionado Iván Velásquez, comisionado internacional contra la impunidad y yo. Esto producto de las investigaciones que realizamos y logramos detectar que hay redes político-económicas ilícitas incrustadas en el Estado guatemalteco. Las instituciones, especialmente instituciones de justicia o instituciones claves en el país que forman parte del Estado guatemalteco están capturadas.

En ese contexto el proceso electoral que recientemente se llevó a cabo en el país carece de legitimidad, no puede ser un proceso que apueste a ser democrático porque el Estado está capturado y todo lo que emana de instituciones oscuras, de instituciones que se prestan a manipuleo no puede ser o no puede dar lugar a un proceso transparente. Me refiero a la Contraloría General de Cuentas, a la Corte Suprema de Justicia, al Tribunal Supremo Electoral, a la Corte de Constitucionalidad; todas estas instituciones tienen personas que responden a intereses de diversos sectores, menos al interés del país.

Yo fui víctima de esas instituciones que sin ningún motivo me dejaron fuera del proceso electoral porque yo era un estorbo a ese sistema corrupto, a ese sistema capturado. Y era un estorbo porque he luchado contra la corrupción. Ahora me acusan de hechos absolutamente falsos. Y además, estoy amenazada de muerte por el simple hecho de haber luchado contra la corrupción. Creo que en Guatemala no hay condiciones para hablar de un proceso electoral legítimo.

AMY GOODMAN: Háblenos acerca de quiénes integran el Pacto de Corruptos, a lo que muchos llaman la “Manada de Corruptos”.

THELMA ALDANA: El Pacto de Corruptos es una alianza criminal. Es una alianza perversa que tiene muchísimos años de funcionar en el país especialmente a través de la vieja política, de esa política tradicional que cada cuatro años nos pone a elegir entre los mismos. Y el pueblo va a las urnas con la esperanza de que todo va a cambiar y no cambia nada, porque existe ese pacto criminal, esa alianza criminal. Y el Pacto de Corruptos surge especialmente a partir de una acción del Congreso de la República que estaba legislando y, de hecho, aprobó leyes proimpunidad, y que les favorecía a ellos mismos, a los mismos diputados que estaban señalados por la CICIG y por el Ministerio Público, que yo dirigí en mi época, de diversos hechos anómalos.

Hay una alianza entonces entre diputados, algunos diputados del Congreso de la República, el presidente Jimmy Morales, un sector importante de la clase política y diversos intereses que llegan a conformar el Pacto de Corruptos. Ese Pacto de Corruptos que tiene de rodillas la democracia guatemalteca en ese momento.

AMY GOODMAN: Thelma Aldana, ¿cree usted que [los corruptos] son los responsables de que haya tenido que exiliarse? ¿Son ellos responsables, incluyendo al presidente Morales, de las amenazas de muerte en su contra?

THELMA ALDANA: Ellos son los responsables de haber frenado el trabajo de la Comisión Internacional contra la Impunidad, CICIG, de haber expulsado al comisionado Iván Velásquez y por supuesto son responsables de lo que yo estoy viviendo en este momento fuera de Guatemala. Y son responsables de haber capturado al Estado guatemalteco, de haberme dejado fuera de la contienda electoral y de favorecer a diversos sectores.

Además, son responsables de todo el manipuleo y todo lo que se hizo en este proceso de elección. Hay denuncias fuertes en Guatemala de que muchas personas fueron llevadas a votar mediante pagos ilícitos y una serie de manipulaciones. El Pacto de Corruptos es el responsable, sin duda.

AMY GOODMAN: ¿Podría describir a Sandra Torres, la favorita en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, así como a su contrincante, Alejandro Giammattei?

THELMA ALDANA: Yo conozco un poco la historia de Sandra Torres. La he visto personalmente, quizá una vez, pero sí sabemos la mayoría de guatemaltecos que desde que fue primera dama de la nación, esposa del expresidente Álvaro Colón, ella ejerció un poder de facto muy fuerte en el país, que ha tenido una agenda clientelar y que, de acuerdo a un caso que se le presentó por parte de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, ha incurrido en financiamiento electoral ilícito pero ha sido protegida por la fiscal general, por la Corte Suprema de Justicia, por la Corte de Constitucionalidad. Y además, por medio de ella se han manipulado a diversas instituciones de Estado.

Sería nefasto para el país que ella llegara a ser la presidenta de Guatemala porque los antecedentes no hablan precisamente de un trabajo transparente sino de la posibilidad de que haya habido corrupción en torno a su movimiento político y a su quehacer durante el Gobierno en Guatemala.

En cuanto al señor Giammattei, no lo conozco. Solo tuve conocimiento porque es una cuestión que trascendió nacional e internacionalmente de un evento de ejecuciones extrajudiciales en una cárcel de Guatemala, pero él fue absuelto de esos cargos. Es una persona que ha participado cuatro veces, me parece, como aspirante a la presidencia de la República.

AMY GOODMAN: ¿Cree que los progresistas en Guatemala cometieron un error al no unirse en apoyo a Thelma Cabrera, la candidata indígena a la presidencia que sorprendió al alcanzar el cuarto lugar? ¿Si la izquierda y los partidos progresistas se hubieran unido, incluida usted tras la prohibición de su candidatura, hubiera podido Thelma Cabrera ganar la presidencia o al menos llegar a la segunda vuelta?

THELMA ALDANA: Me parece que la forma de derrotar a la política tradicional, a la vieja política y al Pacto de Corruptos en Guatemala, era justamente lograr la unidad de los partidos con ideología progresista. Era necesario que se unieran y que se pusieran de acuerdo con un solo candidato. Podía ser Thelma Cabrera, podía ser el señor Villacorta, podía ser otro candidato progresista y que no estuviera comprometido con casos de corrupción y de financiamiento electoral ilícito en el país. Me parece que es lamentable que sectores progresistas de Guatemala no se puedan unir.

El problema de Guatemala no es de izquierda ni es de derecha, es de corrupción, es de impunidad, y alrededor de esa lucha contra la corrupción y contra la impunidad diversos sectores progresistas, de derecha pero transparentes, debieron de haberse unido para luchar por un mejor país.

AMY GOODMAN: Para aquellos que no estén familiarizados con Thelma Cabrera, ella participó en las elecciones presidenciales de Guatemala celebradas con el partido de izquierda Movimiento para la Liberación de los Pueblos, MLP. El partido quiere que Guatemala sea proclamado un Estado plurinacional como reconocimiento de los más de 20 pueblos indígenas y afrodescendientes, y la nacionalización de los recursos naturales. Algunos de los temas claves de su programa político son la inclusión y la diversidad. Escuchemos a Thelma Cabrera hablando frente a cientos de seguidores en la Plaza de la Constitución en Ciudad de Guatemala durante el cierre de campaña.

THELMA CABRERA: Hemos sido gobernados por empresarios, por militares, por académicos, por comediantes últimamente. Traemos una lucha desde los movimientos sociales, desde nuestros territorios y decimos: “Vamos a luchar hacia el proceso de la Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional”. Urge fundar un Estado plurinacional ante un Estado fallido, podrido. Tenemos que construir ese Estado a través de la participación de los pueblos mayas, garífunas, xinkas y mestizos. Caminamos con el conocimiento.

AMY GOODMAN: Escuchábamos a Thelma Cabrera, quien obtuvo el cuarto lugar en las elecciones y que no alcanzó a pasar a la segunda vuelta, pero que sorprendió a mucha gente al obtener un 11% de los votos. Cabrera es la segunda mujer indígena en postularse a la presidencia. La primera fue la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, quien obtuvo muchos menos votos. ¿Le sorprendió la magnitud del apoyo que obtuvo Thelma Cabrera?

THELMA ALDANA: Sí, me sorprendió porque Guatemala, desafortunadamente, es un país patriarcal donde la discriminación es constante, la descalificación también y donde los espacios políticos están cerrados para las mujeres, para las mujeres que actuamos transparentemente y que somos progresistas. Con mayor razón el espacio político está cerrado para una mujer indígena, para una mujer como Thelma Cabrera que se formó como líder en los pueblos y que conoce a profundidad esa realidad que viven los indígenas y los pueblos originarios en Guatemala de pobreza, de pobreza extrema, de falta de oportunidades, y que ha propiciado la migración para millones de guatemaltecos que se encuentran, especialmente, en los Estados Unidos. Thelma Cabrera entonces se constituye, al día de hoy, en una líder. En una líder de izquierda que sin duda va a tener mucho camino en Guatemala.

AMY GOODMAN: Thelma Aldana, ¿cree que hubiera ganado si le hubieran permitido participar en las elecciones presidenciales?

THELMA ALDANA: Yo creo que en este momento estaría en la segunda vuelta, probablemente.

AMY GOODMAN: ¿Qué cree usted que necesita Guatemala? ¿Si no se le hubieran prohibido participar en las elecciones presidenciales, cuál era su programa político? Háblenos de su partido, Movimiento Semilla.

THELMA ALDANA: Claro. El Movimiento Semilla es una plataforma ciudadana. Un movimiento progresista dispuesto a luchar contra la pobreza, contra el hambre, contra la pobreza extrema que vive Guatemala, a abrir espacios de oportunidades para los pueblos indígenas, para las mujeres, para los campesinos, para la niñez, para la juventud y dar ese espacio de inclusión que tanta falta hace en el país.

Sin duda, si nosotros hubiésemos participado, estaríamos en la segunda vuelta y con muchas posibilidades de haber llegado a la Presidencia de la República. Y, nuestra meta más importante, era rescatar el Estado guatemalteco de las estructuras criminales que lo tienen capturado en este momento y generar un gobierno al servicio del pueblo.

AMY GOODMAN: La cifra de guatemaltecos que intentan llegar a Estados Unidos a través de la frontera con México ha superado a la de los mexicanos. De hecho, cinco de los seis menores que han muerto bajo custodia de la patrulla fronteriza de Estados Unidos eran de Guatemala. ¿Podría hablarnos de las condiciones que llevan a tanta gente a huir hacia Estados Unidos?

THELMA ALDANA: En un país donde el 27% de la población tiene pobreza extrema, esto equivale a 3.8 millones de guatemaltecos que hoy no tienen para comer. En un país donde el 60% de la población está en pobreza. En un país que está gobernado por un pacto de corruptos, donde hay una alianza criminal, no hay oportunidades, no hay seguridad y no hay posibilidades de tener una vida digna. Y eso obliga a la gente a migrar, a salir, a buscar en Estados Unidos mejores condiciones de vida.

Y nunca se va a frenar la migración hasta que se resuelva el problema de fondo de Guatemala, y en la misma situación están El Salvador y Honduras. El problema es estructural. El problema es de falta de oportunidades, de discriminación, de racismo y de corrupción. La regla para gobernar en Guatemala es la corrupción, no es la excepción. Se roban todo y dejan al pueblo con hambre.

AMY GOODMAN: ¿Qué hay del papel que juega Estados Unidos? El presidente Trump anunció hace poco la suspensión de la ayuda a Guatemala, Honduras y El Salvador debido al flujo de migrantes hacia Estados Unidos. ¿Cómo afectará eso a Guatemala?

THELMA ALDANA: Guatemala ha tenido mucho apoyo de la comunidad internacional incluyendo a los Estados Unidos. La instalación de la CICIG, de la Comisión Internacional Contra la Impunidad, es un esfuerzo de Naciones Unidas y sin embargo no es apreciado en Guatemala. Yo pienso que más allá de la política de Estados Unidos, y más allá del apoyo de la comunidad internacional, que es sumamente valioso, nuestro problema está en Guatemala y debe resolverse por la vía democrática en Guatemala.

AMY GOODMAN: Háblenos del trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad y de su trabajo junto a dicha comisión cuando fue fiscal general y después de eso, así como de las amenazas que enfrentaron los investigadores. ¿A quién se le hizo responsable de la corrupción y qué implica que se vaya a poner fin al trabajo de la comisión en este momento?

THELMA ALDANA: A mi juicio, la instalación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala es el mayor aporte que Naciones Unidas ha hecho a mi país. Es el mayor esfuerzo. Y es un mecanismo exitoso, un mecanismo que sí funciona. Yo lo puedo decir, que trabajé de la mano con la Comisión Internacional Contra la Impunidad, sí funciona y por eso a la alianza criminal de Guatemala le molesta y de repente algunos países no quieren ese mecanismo por la misma razón.

Si hubiese un presidente de la República, un congreso de la República, sectores comprometidos con la transparencia, estarían apoyando a la CICIG. Estarían apoyando el trabajo del comisionado Iván Velásquez. Durante nuestro esfuerzo conjunto, logramos desarticular cientos de estructuras criminales y le mostramos a la población el rostro de quienes han dirigido los aparatos clandestinos de seguridad y los cuerpos clandestinos de seguridad incrustados en el Estado guatemalteco. Le enseñamos a la población guatemalteca cómo los IACS se convirtieron en redes político-económicas ilícitas y que son las que tienen capturado al Estado guatemalteco.

Los casos que investigamos son una muestra de cómo funciona un sistema de gobierno y un Estado capturado. Ese fue nuestro aporte para la justicia guatemalteca porque tenemos claro que un pueblo con una justicia sólida puede pensar en la democracia y puede pensar en avanzar en derechos humanos y en atención a las personas más necesitadas. Si un sistema de justicia como el guatemalteco, retrocede, que de hecho es lo que está sucediendo, al final el pueblo va a pagar las consecuencias y la alianza criminal va a continuar con su estatus quo, con su enriquecimiento indebido y la pobreza más profunda en Guatemala.

AMY GOODMAN: Quisiera hablar sobre Sandra Torres, la candidata favorita para ganar la elección en este momento, quien no ha apoyado públicamente a la Comisión Contra la Impunidad respaldada por la ONU. Escuchemos a Torres hablando de dicha comisión.

SANDRA TORRES: La CICIG hizo buen trabajo, empezó muy bien, pero desafortunadamente se politizó. Su mandato termina el 2 o 3 de septiembre, y se politizó cuando se lanzó la exfiscal como candidata utilizando la plataforma del Ministerio Público de la persecución penal, politizándola. Tiene actualmente algunos tentáculos en el Ministerio Público, entonces ahí vemos con mucha preocupación cómo eso golpeó a la credibilidad de la CICIG.

AMY GOODMAN: Thelma Aldana, ¿podría responder a las palabras de Sandra Torres, la candidata que podría alcanzar la presidencia de Guatemala, respecto de la Comisión Contra la Impunidad?

THELMA ALDANA: Lo que sucede es que ese Pacto de Corruptos y esa alianza criminal no está interesada en que la CICIG siga en el país, y entonces buscan descalificar el trabajo que hicimos con cualquier pretexto. No es cierto que haya habido política partidista en el trabajo de investigación que hicimos. Lo que hubo fue transparencia, lo que hubo fue la utilización de herramientas de investigación que nunca se habían utilizado en Guatemala, porque la CICIG nos ayudó a los fiscales a mejorar nuestro sistema de investigación, a contar con métodos especiales de investigación y, como reitero, es un mecanismo exitoso, molesta a los corruptos de Guatemala.

AMY GOODMAN: ¿Qué cree que sucederá en agosto? Los dos candidatos de la segunda vuelta están en contra de la Comisión Contra la Impunidad, y uno de ellos será el próximo presidente. ¿Cambiará algo en Guatemala o veremos más revueltas como las de los últimos años con cientos de miles de personas que han salido a las calles a protestar?

THELMA ALDANA: A mi juicio hay dos posibilidades: una es llegar a agosto, realizar la elección con los mismos y la misma corrupción va a seguir en el país, quizás no la misma corrupción porque la van a profundizar, van a haber más corruptos. El Estado capturado por muchísimos años, cuarenta, cincuenta años de captura del Estado guatemalteco. O bien, en algún momento la población guatemalteca vuelve a tomar conciencia de su realidad y lucha en la vía democrática por un mejor país.

El problema en Guatemala es la manipulación, hay población que no está enterada de lo que está sucediendo, porque algunos medios de comunicación también tergiversan y dan información errónea a la población guatemalteca. A mí me parece que el papel de la comunidad internacional es sumamente importante para vigilar lo que sucede en Guatemala. Es un país frágil, es un país cuyo Gobierno y cuyo Estado está capturado y, que es muy lamentable pensar, que va a seguir en la misma situación porque la pobreza será más profunda, generando migración, generando dolor y generando hambre para los pueblos.

AMY GOODMAN: ¿Podría hablarnos acerca de la criminalización de la que están siendo objeto algunas personas, especialmente en las áreas rurales indígenas? Parece ser que este es uno de los problemas que Thelma Cabrera ha sabido abordar y que ha provocado que mucha gente se movilice. Háblenos de los arrestos de los guatemaltecos indígenas en las áreas rurales.

THELMA ALDANA: A ver, yo quiero decir lo siguiente: si a mí, que fui fiscal general de la República, que soy abogada y notaria, con maestrías de la Universidad de San Carlos de Guatemala, me criminalizaron. Si a mí me manipularon casos, me manipularon una orden de captura sin tener ninguna responsabilidad, siendo yo una mujer de derecho y conociendo cómo funciona el sistema de justicia me lo hicieron, creo que a nuestros campesinos, a nuestros líderes indígenas con mayor razón los van a criminalizar, indudablemente, que son personas que están expuestas a ese Pacto de Corruptos y a esa alianza criminal que hay en Guatemala.

AMY GOODMAN: Ahora que está exiliada fuera de Guatemala, y llegados a este punto, ¿qué va a suceder con usted? ¿Cuáles son sus planes a futuro? ¿Qué tiene que decir respecto a los cargos que se han presentado en su contra por malversación y fraude fiscal?

THELMA ALDANA: Es un poco extenso hablar de este caso, pero se puede resumir diciendo lo siguiente: hay una acusación en mi contra de que el decano de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala no dio sus clases completas. El decano afirma que sí, que él dio sus clases, que quizás no las dio completas, pero que por ejemplo si eran quince clases dio diez. Esa es una acusación que me hacen a mí, pero además me dicen que como yo fui catedrática de la Escuela de Posgrado de Maestrías de Derecho de la Universidad de San Carlos, que yo no me presentaba a dar clases, y eso no es cierto. Deberían escuchar a quienes fueron mis alumnos para saber que yo sí fui a dar clases. La discusión entonces es si el decano dio clases y si yo di clases o no, y por eso me libran una orden de captura.

Y algo más, que hay una defraudación tributaria por 500 dólares que me pagaban mensual en la Universidad de San Carlos, que más es un servicio a los jóvenes abogados y abogadas que el salario de 500 quetzales mensuales, ¿cómo podía yo defraudar tributariamente al Estado si lo que estaba haciendo era prestar un servicio de docencia a los jóvenes y nuevos abogados y abogadas?

Estoy amenazada de muerte, tengo medidas de seguridad decretadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos desde el año 2016 y recientemente fue detenido en Estados Unidos el señor Mario Estrada, quien estaba inscrito como candidato a la presidencia de Guatemala por estar asociado posiblemente con un cartel de narcotráfico de México pidiendo financiamiento electoral ilícito, y por supuestamente estar preparando un atentado en mi contra para quitarme del camino como candidata a la presidencia de Guatemala.

Esa es mi situación: amenazada de muerte, perseguida criminalmente sin tener ninguna responsabilidad y sufriendo acoso y sufriendo venganza de las estructuras criminales de Guatemala por el trabajo que realizamos con la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala. Lo que yo espero ahora es que el país me dé las condiciones de seguridad para poder regresar a Guatemala, ¿sí? Que lo que pretenden es llevarme presa para asesinarme en prisión. Eso sería sumamente fácil, porque perseguí corruptos, narcotráfico, perseguí pandillas, perseguí sicariato, perseguí toda la criminalidad del país. Así es de que si me llevan presa, indudablemente, al día siguiente aparezco muerta.

AMY GOODMAN: ¿Qué le diría a la gente en Estados Unidos?

THELMA ALDANA: A los Estados Unidos, agradecerle el apoyo que siempre le ha dado a Guatemala y pedirle a los Estados Unidos y a la comunidad internacional que vean el problema de Guatemala más a fondo, que se den cuenta que hay un problema estructural y que la comunidad internacional puede ayudar a resolver esa problemática que hay en el país, y esto para beneficiar a la gente, a la gente más pobre, a las mujeres, a los indígenas, a los campesinos, que históricamente, históricamente han sido marginados de la sociedad guatemalteca y que no han tenido la oportunidad de una vida en condiciones dignas.

En Guatemala no se puede ni caminar en las calles. En Estados Unidos uno camina con una libertad total y absoluta, en Guatemala es casi imposible poder caminar en las calles ni de noche ni de día porque el riesgo muy grande.

AMY GOODMAN: ¿Podría hablarnos de la importancia de la elección de Lucrecia Hernández Mack, la hija de la antropóloga guatemalteca Myrna Mack, quien fue asesinada el 11 de septiembre de 1990 por las fuerzas paramilitares que contaban con el respaldo de Estados Unidos?

THELMA ALDANA: Lucrecia Hernández Mack y los diputados, siete, que fueron electos por el partido político Movimiento Semilla sin lugar a dudas serán una luz de esperanza en el Congreso de la República. Lucrecia ha hecho un trabajo importante ha llevado un mensaje de esperanza a los guatemaltecos. Sin embargo, debo reconocer que son una minoría y que tendrán que hacer mucho esfuerzo para que sus propuestas se conviertan en una realidad en el Congreso de la República.

AMY GOODMAN: Thelma Aldana, usted se encuentra ahora fuera de Guatemala, ha recibido amenazas de muerte y se le prohibió ser candidata presidencial, tras haber investigado la corrupción en Guatemala y enfrentarse a lo que muchos llaman el “Pacto de la Corrupción”. ¿Qué le hace sentir esperanza?

THELMA ALDANA: La única esperanza que tengo es que el pueblo guatemalteco cada día avance hacia una cultura de legalidad y que comprenda cuál es la situación del país. Y también tengo mucha esperanza en la comunidad internacional, que tenga la vista en Guatemala que, como he dicho en este programa, comprenda que el problema en el país es estructural, no es de forma, es de fondo y que sí, la comunidad internacional puede apoyar mucho para cambiar esa realidad del país.

AMY GOODMAN: Otra persona a la que también se le prohibió presentar su candidatura a la presidencia fue Zuly Ríos, la hija del general guatemalteco Efraín Ríos Montt, quien fue hallado culpable de genocidio. ¿Podría hablarnos sobre qué significó llevar a juicio al exlíder y que fuera condenado, qué dice esto acerca de la impunidad en Guatemala?

THELMA ALDANA: Pienso que la impunidad del pasado hay que combatirla con la misma fuerza que hay que combatir la impunidad del presente. Vivimos un conflicto armado interno que dejó a miles de personas fallecidas, personas civiles no combatientes, y que eso debe de castigarse en el país porque sabemos que un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. No queremos que en Guatemala se vuelva a hablar de masacres, se vuelva a hablar de civiles, de niños y mujeres, que resultan víctimas de un conflicto armado interno. Por eso es importante la justicia para generar esa transición y tener las víctimas un resarcimiento que sólo la justicia les puede dar.

AMY GOODMAN: Thelma Aldana, gracias por acompañarnos. Aldana fue fiscal general de Guatemala, líder del movimiento anticorrupción, ex candidata presidencial en las elecciones de este año, ganadora del Premio Honorario Right Livelihood 2018 por su labor en el enjuiciamiento de políticos y empresarios corruptos en Guatemala, y fue nominada al Premio Nobel de la Paz en 2013. Esto es Democracy Now!, soy Amy Goodman, muchas gracias.

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