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Elizabeth Kolbert: los seres humanos están provocando la mayor extinción desde la era de los dinosaurios

Reportaje11 de febrero de 2014

En la historia del planeta, hubo cinco hechos conocidos que provocaron extinciones. El último se produjo hace 65 millones de años, cuando un asteroide de un tamaño equivalente a la mitad de Manhattan chocó contra la Tierra y exterminó a los dinosaurios, lo que dio por terminado el período cretáceo. Los científicos afirman que en la actualidad experimentamos la sexta extinción, debido a que casi el 50 por ciento de todas las especies vivas están en peligro de desaparecer antes del fin de siglo. Pero a diferencia de las otras extinciones, la causa directa esta vez somos nosotros: el cambio climático provocado por los seres humanos. En el libro “The Sixth Extinction: An Unnatural History” (La sexta extinción. Una historia nada natural), la periodista Elizabeth Kolbert visita cuatro continentes para documentar la “desaparición gradual” generalizada que se produjeron hace millones de años y la que se está produciendo ahora ante nuestros ojos. Kolbert explora cómo la actividad humana, el consumo de combustibles fósiles, la acidificación de los océanos, la contaminación, la deforestación y las migraciones forzadas amenazan contra formas de vida de todo tipo. “Se estima que un tercio de todos los corales que forman arrecifes, un tercio de todos los moluscos de aguas dulces, un tercio de los tiburones y las rayas, un cuarto de todos los mamíferos, un quinto de todos los reptiles y un sexto de todas las aves están cayendo en el olvido”, escribe Kolbert. “Las pérdidas se están produciendo en todas partes: en el Pacífico Sur y en el Atlántico Norte, en el Ártico y el Sahel, en lagos e islas en la cima de las montañas y en los valles”.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AARON MATÉ: En la historia del planeta, se conocen cinco extinciones masivas de especies. La última se produjo hace 65 millones de años, cuando un asteroide de un tamaño equivalente a la mitad de Manhattan chocó contra la Tierra y exterminó a los dinosaurios; evento que marca el fin del período cretáceo. Bueno, un libro publicado recientemente explora lo que los científicos llaman la sexta extinción, la desaparición masiva de especies animales y vegetales que se está registrando actualmente. El 50% de las especies vivas está en peligro de desaparecer para finales del siglo. Pero a diferencia de las extinciones anteriores, esta vez la causa directa somos nosotros: el cambio climático provocado por la humanidad.

AMY GOODMAN: En el libro “La Sexta Extinción: una historia nada natural”, la periodista neoyorquina Elizabeth Kolbert documenta en cuatro continentes las desapariciones masivas de especies, de hace millones de años y la que está sucediendo ahora ante nuestros ojos. Kolbert analiza la amenaza que implica la actividad humana —combustibles fósiles, consumismo, contaminación, acidificación de océanos, deforestación, migración forzada— para todas las formas de vida. Las cifras son impactantes. Dice el libro: “Se estima que un tercio de las especies de corales que crean arrecifes, un tercio de las especies de moluscos de agua dulce, un tercio de las especies de tiburones y rayas, un cuarto de las especies de mamíferos, un quinto de las especies de reptiles y un sexto de las especies de aves, van hacia la extinción. Las desapariciones de especies suceden en todos lados: en el Pacífico Sur y en el Atlántico Norte. En el Ártico y en el Sahel, en lagos e islas, en las cimas de las montañas y en los valles”. Bueno, Elizabeth Kolbert es redactora de la revista The New Yorker y una de las periodistas científicas más importantes del país. Su libro anterior, “La catástrofe que viene”, analizó el calentamiento global a nivel científico y político. Y ahora has dado un paso más, Elizabeth. Bienvenida a Democracy Now! La Sexta Extinción es un título verdaderamente escalofriante. Entonces cuéntanos, ¿de qué se trata exactamente?

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, como mencionaba Aaron, ya han habido cinco… bueno, lo que llamamos grandes extinciones masivas, porque debo decir que aunque parezca un oxímoron, también hay extinciones masivas menores. Pero los registros fósiles nos muestran cinco grandes extinciones, siendo la más reciente el choque de asteroides que mató a los dinosaurios. Y ahora, los impactos de la actividad humana en el planeta —el uso de combustibles fósiles, la acidificación de los océanos, la tala de selvas tropicales— la simple alteración de la superficie de la tierra y el desplazamiento de especies tiene un impacto enorme. O sea, siempre oimos hablar de especies invasoras, pero ahora estamos moviendo tantas especies por todo el mundo, que realmente estamos generando una especie de ingeniería inversa a la del planeta, haciendo que… volviendo a unir a todos los continentes. Entonces, todas estas actividades tienen el desafortunado efecto colateral de provocar la extinción de especies.

AMY GOODMAN: Éxplicanos qué significa eso de ingeniería inversa, con la dispersión de especies alrededor del planeta.

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, o sea, solo en el agua de lastre, por dar un ejemplo, se estima que unas 10.000 especies son trasladadas de un lugar a otro de nuestra…

AMY GOODMAN: Explica qué es el agua de lastre.

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, los grandes barcos petroleros tienen unos enormes tanques de agua de lastre para estabilizar la nave, en los que viven muchas criaturas. O sea, algunas son muy pequeñitas. Otras no tanto. Y son trasladadas por los barcos de un lugar a otro, lo que… de océano en océano, ¿verdad? Así que imagínense, antes de que exista el Canal de Panamá, antes de que exista la gente, estaban el Alántico y el Pacífico. Las especies que vivían… que habían evolucionado en el Atlántico o en el Pacífico, habían evolucionado por separado durante muchos milenios, millones de años. Y juntar esos linajes puede traer muchos impactos, algunos de ellos bastante devastantes. Y seguro hemos oído historias de especies invasoras. Es muy conocida, por ejemplo, la historia de la serpiente de árbol marrón, bueno, que se ha contado muchas veces. La serpiente de árbol marrón fue llevada de Guam… perdón, fue llevada Nueva Guinea a la isla de Guam, probablemente en algún vehículo de carga militar en la Segunda Guerra Mundial. En Guam había solamente una serpiente nativa pequeña, del tamaño de un gusano. Así que esta serpiente no tuvo depredadores. Se descontroló, o sea, se multiplicó a lo loco y comenzó a comer prácticamente todo lo que podía, por lo que ahora una gran parte de las aves nativas de Guam han desaparecido o están en grave peligro de extinción. Así que este es un ejemplo de lo que sucede cuando se juntan organismos que han evolucionado por separado durante un período larguísimo de tiempo.

AARON MATÉ: Con respecto a los océanos, ¿se podría decir que es un aspecto que suele subestimarse en el debate sobre calentamiento global, el impacto de la contaminación del carbono en los océanos? ¿Qué debería saber la gente sobre el riesgo que trae la actividad humana para los océanos?

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, sí, es realmente un gran problema. Jane Lubchenco, que hasta hace poco fue directora de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), ha dicho que la acidificación de los océanos y el calentamiento global son males igual de peligrosos. Creo que al ser organismos terrestres, los humanos no nos damos cuenta de eso. Pero muchas de nuestras emisiones de carbono, mucho de lo que dispersamos en el aire, muy rápidamente termina en los océanos. El dióxido de carbono es absorbido por los océanos y cuando se disuelve en agua, tiene el desafortunado efecto de convertirse en ácido. Y de hecho es un ácido que bebemos, un ácido muy débil, el ácido carbónico. Lo bebemos cuando tomamos Coca-Cola. Pero sigue siendo un ácido. Y si se concentra bastante en el agua, cambia el pH del agua, la química de los océanos. Eso es lo que está sucediendo. Y es algo que tiene, bueno, potencialmente tiene enormes ramificaciones, porque obviamente para las criaturas cuyo único contacto con el mundo exterior es a través del agua, esto es un gran problema.

AMY GOODMAN: Cuéntanos algunas de las historias que aprendiste en tu investigación a través de diferentes continentes, ¿qué fue lo que más te alarmó?

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, en uno de mis viajes me tocó ir —algo paradójico es que bueno, para documentar esto de La Sexta Extinción, he tenido que viajar a algunos de los lugares más maravillosos del planeta. Y un lugar al que fui es un bosque nuboso en los Andes. Comenzamos la caminata a unos 3.5000 metros de altura, hacia abajo por un sendero de montaña. Y uno de los científicos con los que iba me dijo: “Fíjate en esa hoja que tiene una forma interesante y síguela. Sólo la verás bajando este sendero durante unos cien metros más o menos, porque es un árbol que tiene una cobertura muy, muy estrecha”. O sea, sólo está adaptado a esta pequeña franja de altitud. Y creo que eso nos enseña, lo que él estaba investigando ahí en los Andes, es el impacto del cambio climático en esas especies tropicales que estábamos viendo, que son especies que suelen tener un rango climático muy estrecho. Creo que la gente es consciente de los potenciales impactos del cambio climático en las especies del Ártico. O sea, todo el mundo ha visto fotos de los pobres osos polares ante el derretimiento de los glaciares. Pero realmente es en el trópico donde el cambio climático podría tener un impacto aún más devastador, tanto por la cantidad de especies que viven allí -es donde se despliega la abundancia de vida— como también porque son especies con una tolerancia muy estrecha ante el cambio climático. Están acostumbradas a una gran estabilidad climática.

AARON MATÉ: En tu libro identificas algunas figuras clave cuyas teorías fueron inicialmente ridiculizadas pero ahora se están reivindicando. Cuéntanos acerca de Georges (Cuvier) y del equipo padre-hijo Álvarez, su trabajo y sus hallazgos.

ELIZABETH KOLBERT: Sí, sí, es realmente interesante pensarlo como historia de la ciencia, o sea, esta historia es el caso poco común de una idea que surgió y se fue, y volvió a surgir. Georges Cuvier fue un gran naturalista de principios del siglo XIX, que por el 1800 fue la primera persona en decir firmemente que los organismos se extinguían. O sea, para entender… para apreciar lo importante que fue esto, cuando Thomas Jefferson envió a Lewis y Clark a explorar el noroeste de EE.UU., pensó que iban a encontrar mastodontes vivos deambulando por ahí. No le entraba en la cabeza, a pesar de que estaba muy interesado en los fósiles —de hecho tenía un cuarto de fósiles en la Casa Blanca— no le entraba en la cabeza que estos animales pudieran haber desaparecido. Eso simplemente no sucedía. O sea, ese no era el plan del creador para ellos. Y ahí llegó Georges Cuvier y dijo, bueno, realmente, básicamente, si estuvieran allí, los hubiéramos visto. Y no los vimos: no existen más. Y postuló que hay todo un mundo perdido, que luego procedió a descubrir. Así que muchos de los nombres de animales que usamos ahora —por ejemplo, Pterodactylus— fueron propuestos por él. Fue la primera persona en identificar un pterodáctilo. Y su teoría era que los animales sólo se extinguían por una de estas olas catastróficas. O sea, por algo que sucedía, algún cambio en el planeta. De lo contrario, ¿por qué iban a extinguirse? Luego vino un naturalista llamado Charles Lyell, que fue el mentor de Charles Darwin, y dijo: “Eso es ridículo, o sea, no hemos visto ninguna de estas catástrofes. Es porque no suceden. Solamente… la Tierra sólo cambia muy, muy, muy gradualmente y las especies se extinguen muy gradualmente con estos cambios graduales del planeta”. Y de alguna manera eso se convirtió en la doctrina durante mucho tiempo, durante más de cien años, hasta que llegaron los Alvarez e identificaron que había sido el impacto de un asteroide lo que había extinguido a los dinosaurios. Y también a muchas otras criaturas, debo decir. Los dinosaurios son los que reciben más prensa, pero esa extincion afecto también a muchos otros grupos. Eso tuvo resistencia, esa teoría fue resistida. Pero fue demostrada. Y ahora la teoría general sería, bueno, la Tierra cambia muy lentamente, a excepción de estos momentos extraordinarios. Y yo diría que el sentido de haber escrito este libro es que estamos ahora mismo en uno de esos momentos.

AMY GOODMAN: Háblanos de la rana dorada de Panamá.

ELIZABETH KOLBERT: La rana dorada panameña tiene una historia muy triste. Es una rana hermosa, de un color amarillo brillante. Y vivía… era considerada un símbolo de la suerte en Panamá. Durante muchos años estuvo en los boletos de lotería del país. Y su caso es el de una especie invasora. Una enfermedad que pasó a través de Panamá, una enfermedad que afecta a los anfibios y de alguna manera atravesó el territorio. Y la gente vio desaparecer estas ranas, no sólo la rana dorada panameña, sino muchas otras ranas más. Y afortunadamente, esto se pudo anticipar. En Panamá supieron que eso estaba sucediendo y sacaron algunas de estas ranas fuera de la selva y ahora están en un centro de conservación. No pueden salir. No pueden salir de allí, están en este pequeño centro de conservación en un pueblo llamado El Valle.

AMY GOODMAN: Quiero que veamos un video del congresista Paul Broun, de Georgia. Es el encargado de supervisión e investigación del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes de EE.UU.. El video es de 2012, en la Iglesia baptista Liberty de Hartwell, Georgia.

REPRESENTANTE PAUL BROUN: He llegado a comprender que todo lo que me enseñaron sobre la evolución y la embriología, la teoría del Big Bang, todo eso son mentiras que vienen directamente del Infierno. Mentiras que buscan evitar que yo y toda la gente a la que se enseña eso entienda que necesita un salvador. Verán, hay muchos datos científicos que he descubierto como científico, que de hecho muestran que esta es realmente una Tierra joven. No creo que la Tierra tenga más de 9.000 años. Creo que fue creada en seis días, así como los conocemos. Eso es lo que dice la Biblia.

AMY GOODMAN: Escuchábamos al congresista republicano Paul Broun de Georgia, que también niega la existencia del cambio climático. Veámoslo.

REPRESENTANTE PAUL BROUN: Ahora escuchamos hablar todo el tiempo sobre el calentamiento global. Bueno, en realidad hemos tenido temperaturas constantes a nivel mundial durante los últimos ocho años. Científicos de todo el mundo dicen que la idea del cambio climático global provocado por la accion humana es uno de los mayores engaños perpetrados por la comunidad científica. Es un engaño.

AMY GOODMAN: Estos videos también han tenido mucho impacto en el programa de Bill Moyers en PBS. Paul Broun no es sólo un congresista de Georgia, sino que es el encargado de supervisión e investigaciones del Comisión de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes. Elizabeth Kolbert, ¿Qué significan sus declaraciones, tanto en el tema de la evolución como del cambio climático?

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, es algo que no se puede menospreciar. Quiero decir, están pasando cosas que muestran la necesidad de tomar serias medidas contra el cambio climático, y todavía estamos teniendo este debate surrealista —supongo que cabe la palabra— sobre si es real o no. Creo que este video muestra que, bueno, realmente estamos hablando idiomas completamente diferentes. Ni siquiera nos comunicamos con el mismo… o sea, estamos usando el ingés, pero no hablamos el mismo idioma realmente. No estamos viendo… bueno, hay personas que analizan datos científicos y otras que no, déjame ponerlo de esta manera. Y se hace muy difícil sostener, bueno, una conversación razonable y de alguna manera posterior a la Ilustración.

AMY GOODMAN: ¿Y que implicaciones tiene esto en la implementación de políticas?

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, ya sabemos cuáles son las implicaciones… o sea, las estamos viendo. Las implicaciones son que no hay políticas. Y bueno, básicamente la gente ya no espera nada de este Congreso, nadie cree que se pueda lograr algún tipo de legislación importante en este tema. La única alternativa ahora para implementar alguna medida contra el cambio climático está en el poder ejecutivo. Y el gobierno, el gobierno de Obama, lo sabe. Todo el mundo lo sabe.

AMY GOODMAN: ¿Y qué es lo que hay que hacer?

ELIZABETH KOLBERT: Bueno pues, hay cosas enormes para hacer. Obviamente, es necesario comenzar la transición para sacar completamente nuestra economía de los combustibles fósiles. Eso es… no es poca cosa. Es algo grande. Y si les preguntaras, bueno, a expertos en política ambiental qué deberíamos hacer, te dirían: “Bueno, necesitamos generar algún tipo de precio por el carbono”. Pero eso es, requiere una acción legislativa. A falta de ello, a falta de poder ponerle un precio a las emisiones de CO2, hay cosas que el poder ejecutivo puede hacer y que supuestamente ya están en marcha, bueno, como ser regulaciones para las centrales eléctricas que reducirían las emisiones de CO2. Pero es muy difícil lograr que se implementen las medidas necesarias cuando no hay posibilidad de hacer nada a través del Congreso.

AARON MATÉ: Con respecto al tema de qué hacer, en 2012, David Suzuki, un reconocido ambientalista de Canadá, dijo a Democracy Now! que necesitamos cambiar radicalmente nuestro sistema económico para salvar el planeta.

DAVID SUZUKI: Tenemos que cambiar esa mirada y darnos cuenta de que somos parte de una vasta red de especies interconectadas, que es la biosfera; la franja de aire, agua y tierra donde existe la vida. Es una capa muy delgada que rodea el planeta. Carl Sagan decía que si la Tierra tuviera el tamaño de una pelota de baloncesto, la biosfera, esta franja de aire, agua y tierra que contiene la vida, sería más delgada que una capa de plástico transparente. Y eso es, eso es nuestro hogar. Y tambien es hogar de unas 10 a 30 mil… 30 millones de otras especies, que mantienen el planeta habitable. Y si no vemos que estamos totalmente incorporados en el mundo natural y que dependemos de la naturaleza —no de la tecnología, no de la economía, no de la ciencia— dependemos de la Madre Naturaleza para nuestro bienestar y supervivencia. Si no vemos eso, entonces nuestras prioridades seguirán siendo definidas por construcciones artificiales como las fronteras, la economía, las corporaciones, los mercados. Esas son todas cosas creadas por el ser humano. No debería ser eso lo que domine la forma en que vivimos, sino la biosfera.

AARON MATÉ: Ese era David Suzuki hablando en la Cumbre de Río +20 en 2012, en el 20 aniversario de la primera Cumbre de la Tierra. Bueno, tu libro deja la cuestión de qué hacer básicamente en manos del lector, pero quisiera saber, en tu investigación y en tus conversaciones con científicos, con personas que trabajan sobre biodiversidad, qué opiniones has encontrado sobre la sostenibilidad de nuestro sistema económico, que subordina la naturalesa a la rentabilidad; si crees que la gente también siente que necesitamos un cambio fundamental en el modo en que organizamos nuestra economía.

ELIZABETH KOLBERT: Bueno,creo que los científicos que estan ahí haciendo trabajo de campo dirían que es necesario un cambio realmente grande, que si seguimos la tendencia actual hay un montón de cosas, incluyendo potencialmente nosotros mismos, que están en graves problemas. Pero bueno, los científicos en general no se meten con la pregunta de si tenemos que reorganizar nuestra economía. Para serte sincera, no es eso de lo que se habla cuando estás trabajando en los Andes. Pero lo que si se oye mucho es, bueno, que necesitamos… ya hemos generado tantos cambios, ¿verdad? O sea, el cambio climático es una realidad, más allá de lo que pueda decir alguien en el Congreso; está sucediendo ahora mismo. Es algo que se puede ver, y los científicos lo están viendo, rastreando especies desplazadas por todo por todo el planeta, intentando registrar los cambios en el clima, ya sea en zonas altas o cerca de los polos. Y buscando preservar lo que se pueda, las zonas del planeta que no estén siendo destrozadas o taladas, para que las especies se puedan mover hacia donde necesiten ir, siguiendo el rastro del cambio climático. Eso es algo que podemos hacer, incluso mientras experimentamos los efectos del cambio climático. Desafortunadamente, el cambio climático ya está en marcha, de modo que, realmente, aunque sigue siendo urgente reducir nuestras emisiones de carbono, igual no podremos detener este proceso en un futuro cercano, así que necesitamos empezar a pensar en, bueno, un mundo donde todo se modifique y en el que se puedan preservar corredores para una migración segura de especies.

AMY GOODMAN: O sea, algo que podría unir a la gente es, más allá de que estén o no de acuerdo sobre el tema de la evolución y el cambio climático -y no me refiero a la comunidad científica, ya que el concenso…

ELIZABETH KOLBERT: Sí, sería difícil encontrar alguno.

AMY GOODMAN: …el consenso general en el mundo científico es que el cambio climático es causado por la humanidad- pero hay cuestiones, como lo que sucede en Virginia Occidental y Carolina del Norte, donde la industria no está regulada, la industria de combustibles fósiles, y está destruyendo todo. O sea, ayer hubo una importante audiencia y ninguno de los funcionarios de salud de Virginia Occidental podían afirmar si el agua es segura o no, los niños fueron sacados de una escuela tras otra porque el agua olía como a regaliz. Y luego en Carolina del Norte está la empresa Duke Energy que tuvo un terrible derrame que ha contaminado gran parte de la tierra en la región.

ELIZABETH KOLBERT: Bueno, otra cosa que puede unir a la gente, o sea, a pesar los videos que veíamos es, bueno, que estamos… nos estamos ocupando. O sea, nos importan todas las criaturas con las que compartimos el planeta. He leido que el Papa, por ejemplo, está elaborando una encíclica ambiental y hace unos meses ha hecho unas declaraciones muy buenas. Dijo: “Dios siempre perdona, la gente a veces perdona, pero la naturaleza nunca perdona. Si se extingue una criatura, esa criatura ya no regresa nunca”. Esto no lo digo yo, o sea, lo dijo el Papa. Así que creo que hay un potencial… creo que a la gente le importa esto. O sea, es algo que atraviesa muchas ideologías y grupos diversos acerca de… bueno, es el planeta. Como decía David Suzuki, es donde… bueno, es nuestro hogar. Y si no nos ocupamos de esto, bueno, ¿de qué nos vamos a ocupar? Es difícil de imaginar.

AMY GOODMAN: Elizabeth Kolbert, tenemos que hacer una pausa. Cuando regresemos, vamos a pasar a otro tema…

ELIZABETH KOLBERT: Bien.

AMY GOODMAN: …porque también has escrito una pieza muy interesante en la revista The New Yorker acerca de la Autoridad Portuaria y gobernador Chris Christie. Las últimas noticias llegan de Nueva Jersey dicen que se han emitido muchas citaciones nuevas mientras el gobernador se dio a la fuga por el país. Digámoslo así, aunque no creo que él diría que se ha fugado, mucha gente piensa eso. Christie dirige la Asociación de Gobernadores Republicanos que se ocupa de recaudar dinero para el Partido Republicano. Ahora, si bien están logrando recaudar dinero, los candidatos electorales ya no están tan interesados en sacarse fotos con el gobernador Christie como lo estaban hace algunos meses. Nuestra invitada es Elizabeth Kolbert. Hoy se acaba de publicar su nuevo libro, titulado “La Sexta Extinción: una historia nada natural.” Quédense con nosotros.


Segmento editado y traducido por Veronica Gelman.

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