Denuncian que los campamentos de detención para menores migrantes son los nuevos campos de concentración en EE.UU.

Reportaje05 de julio de 2018

¿El Gobierno de Trump instaló campos de concentración en Texas para los migrantes? La respuesta es sí, según por lo menos una experta, Andrea Pitzer, autora de “One Long Night: A Global History of Concentration Camps” (Una larga noche: una historia global de los campos de concentración). En uno de sus artículos más recientes, Pitzer expresa: “Mientras escribía un libro sobre la historia de los campos, definí campos de concentración como la detención masiva de civiles, sin juicio y generalmente sobre la base de origen racial, religioso, nacional, ciudadanía o pertenencia a un partido político, antes que sobre la base de algo que una persona dada haya hecho. Con esta definición, el nuevo campo para menores establecido en Tornillo, Texas es un campo de concentración”. Para saber más de este tema, puede ver la entrevista que le hicimos inglés) a Andrea Pitzer, que se comunica con nosotros desde Washington.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Somos Amy Goodman y Nermeen Shaikh.

NERMEEN SHAIKH: ¿Pueden considerarse campos de concentración los centros para inmigrantes que ha instalado el gobierno de Trump en Texas? Hay al menos una experta que así lo considera: Andrea Pitzer, autora de One Long Night: A Global History of Concentration Camps (Una larga noche. Historia mundial de los campos de concentración). En un artículo publicado recientemente, Pitzer dice: “En mi libro sobre la historia de los centros de detención, definí campo de concentración como la detención masiva de civiles, sin proceso judicial, motivada por la raza, religión, nacionalidad, ciudadanía o filiación política de las personas más que por sus acciones individuales. Según esta definición, el centro de detención para menores establecido en Tornillo, Texas, es un campo de concentración”.

AMY GOODMAN: Andrea Pitzer agrega: “Si bien es algo trágico, no es sorprendente, ya que la novedad de los campos de concentración surgió, en parte, de la decisión de detener niños y niñas”.

En otro artículo, Andrea Pitzer analiza los inicios de Guantánamo como un campo de detención para inmigrantes. Ella nos acompaña ahora desde Washington DC.

Andrea, bienvenida nuevamente a Democracy Now! Bueno, tu último artículo para The Daily Beast se titula: “Lección de historia: Guantánamo comenzó como un campo de detención para inmigrantes”. Explícanos de qué se trata eso.

ANDREA PITZER: A principios de la década de 1990 entraron a Estados Unidos decenas de miles de refugiados de Haití y de Cuba que se dirigían hacia Florida. Una gran oleada migratoria. Y el gobierno estadounidense no quería dejar que se asentaran, porque eso daría más fuerza a sus solicitudes de asilo. Encontes, para no dejarlos aterrizar en suelo estadounidense les prohibieron el paso y los retuvieron en una base naval que ya estaba allí hacía mucho tiempo, pero la convirtieron en un centro de detención para retener a toda esta gente. Y ahí se dio una discusión, a nivel político y judicial, sobre si se podía repatriar por la fuerza a esa gente, ¿estaría eso avalado en los tratados internacionales?

Pero mientras tanto, estuvieron detenidos durante mucho tiempo. Y la situación terminó con disturbios. Y con guardias investigados por abusos. Los detenidos más conflictivos fueron trasladados al Campamento X-Ray, una zona cercada con alambre. Finalmente, después de varias batallas judiciales, se decidió que la acción judicial no era viable, que ellos… de hecho, los tribunales no pudieron dictaminar si eso era territorio estadounidense y si podían dar curso a la demanda. Pero luego hubo una presentación judicial en la cual, como se trataba de detenidos con VIH positivo que estaban recluidos en aislamiento, sin acceso a asistencia legal ni médica, un tribunal decidió hacer lugar a la demanda. Y cuando ese tribunal aceptó tratar esas demandas, justo asumió el gobierno de Clinton y creó un convenio según el cual se permitía el ingreso de gente a Estados Unidos en cupos por categorías. Y eso fue, en parte, para evitar que los tribunales tuvieran jurisdicción en Guantánamo.

Lo interesante de esto, es que ese origen que tuvo como centro de detención, de detención indefinida de personas refugiadas, fue en gran medida el motivo por el cual fue elegido después de los atentados del 11 de septiembre para recluir a sospechosos de terrorismo, porque ya estaba instalada la idea de que los tribunales estadounidenses no podrían intervenir, que no tenían la autoridad para hacerlo.

NERMEEN SHAIKH: En tu artículo, en este artículo publicado en el Daily Beast, escribes: “Cuanto más larga es la detención y más secretas u ocultas las instalaciones, peores son las perspectivas de lo que puede suceder”. Bueno, cuéntanos acerca de lo que planteas en tu libro y lo que has observado en otros centros de detención, además de Guantánamo, y en qué sentidos consideras que se asemejan a campos de concentración.

ANDREA PITZER: Bueno, esto es lo que a mí me preocupa de los centros de detención de las fronteras. Tenemos una política, como escuchábamos al principio del programa, que bueno, ya se estaba implementando de algunas maneras incluso antes de ser anunciada formalmente. Hemos escuchado que van a trasladar algunos de estos centros de detención a bases militares, donde tendríamos menos acceso y menos posibilidad de saber lo que está sucediendo.

Y esto remite a otros campos de detención que conocemos históricamente. Uno de los ejemplos más tristes es lo que ocurrió en Francia a fines de la década de 1930. Cuando los republicanos españoles estaban siendo derrotados por Franco en la Guerra Civil Española, cientos de miles cruzaron la frontera hacia Francia. Y para mantenerlos alejados de sus principales ciudades, el gobierno francés construyó unos campamentos de muy mala calidad. Se hicieron con la idea de establecer campos de refugiados. Pero luego, cuando Hitler comenzó la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a usarlos para detener a los extranjeros enemigos, o sea, alemanes que habían huido de Alemania. Algunos eran nazis o simpatizantes del nazismo, pero en su mayoría eran refugiados judíos. De modo que toda esta gente fue encerrada junta en estos mismos campos, que se convirtieron en centros de detención de enemigos extranjeros. Y las condiciones de vida allí eran horribles. La gente se quería suicidar. Muchos niños y niñas murieron en estos centros. Y luego, cuando Francia cayó ante el ejército nazi, los refugiados judíos que estaban detenidos en estos centros —y que no hubieran escapado hasta ese momento— fueron deportardos a Auschwitz.

No creo que Alemania tenga la intención de volver a invadir algún país, y no hay campos de exterminio ahora en Estados Unidos, pero este tipo de detención es muy problemática; vemos que se abren las puertas a nuevas formas de detención, como la separación deliberada de los niños y niñas de sus madres y padres. O sea, ¿qué puedes sacarle a la gente que no tiene nada? Les puedes sacar sus hijos. De esta manera se inflige un daño deliberado a una población vulnerable. Y si analizamos esto con una perspectiva histórica, pensando qué otros elementos suelen aparecer en estas situaciones de crisis donde pasan cosas terribles, vemos que en este momento también hay algunos de esos elementos en juego. Por ejemplo, se está evaluando la posibilidad de desnaturalizar ciudadanos. El gobierno de Trump…

AMY GOODMAN: Explícanos cómo es eso, Andrea.

ANDREA PITZER: Bueno, se está formando un nuevo organismo, que ya comenzó a trabajar con algunos de estos casos, que se ocuparía de revisar fichas de ciudadanía por naturalización para ver si se tergiversaron ciertas cosas, como ser que la persona hubiera cometido algún pequeño delito hace una década o más, lo que técnicamente permitiría la revocación del estatus de ciudadanía. Pero eso es solo… lo que estamos viendo es que el enfoque de esta política apunta a remover el derecho a la ciudadanía. El aumento de este tipo de detenciones irregulares, que a menudo se manifiesta en gobiernos que van bastante mal que hacen cosas malas a sus ciudadanía y a gente de afuera, en general va acompañado de un deseo de despojar de la ciudadanía la gente que estos gobiernos creen que no la merece. El ejemplo más famoso, desde luego, es el de la Alemania Nazi, que despojó a todos los judíos alemanes de su ciudadanía. Pero hay otros ejemplos.

Y creo que esta persecusión que vemos repetidamente, basada en el discurso de que son “animales” y “violadores” usado en los niveles más altos del gobierno, combinado con la implementación de estas políticas públicas y también con la decisión de la Corte Suprema, la semana pasada, de avalar la prohibición de entrada a EE.UU. de ciudadanos de países musulmanes. Una prohibición que el gobierno ya había tratado de implementar varias veces hasta que logró la aprobación judicial… Incluso en la argumentación de ese fallo de la Corte la semana pasada, Roberts señaló que la reubicación forzosa de ciudadanos estadounidenses en campos de concentración basada única y explícitamente en su origen étnico, es objetivamente ilegal. A eso, muchos especialistas respondieron de inmediato: “En primer lugar, esto se limita solo a ciudadanos estadounidenses, ¿eso significaría que está bien tener campos de concentración para otras personas?” Y bueno, también recordemos que el caso Korematsu, de la Segunda Guerra Mundial, cuando ciudadanos estadounidenses-japoneses fueron recluidos, tuvo la misma premisa. En ese momento, los jueces argumentaron que la reclusión no se basaba únicamente en su raza. Pero bueno, en retrospectiva es obvio que sí. Y entonces, si bien ahora parece que la Corte estaría anulando la capacidad del gobierno para crear este tipo de campos de concentración, igual le está otorgando al gobierno de Trump un argumento para decir: “si ustedes dicen que lo que están haciendo tiene otros motivos, cederemos a su autoridad”. Así que los tribunales están dejando en manos del poder ejecutivo el despojo de la ciudadanía y este nuevo tipo de detenciones irregulares, cada vez mayor, que se está implementando de manera punitiva. O sea, todavía somos una democracia, todavía tenemos muchas formas de enfrentar esto pero creo que es algo muy problemático, si continúa así. Este tipo de procesos son los que después vemos que terminan en regímenes con campos de concentración.

AMY GOODMAN: Andrea Pitzer, antes mencionabas a Fred Korematsu, el ciudadano japonés-estadounidense que inició una demanda judicial por la detención de más de 110.000 japoneses-estadounidenses en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, el gobierno estadounidense pediría disculpas por este hecho. El mes pasado, el juez federal Dana Sabraw de San Diego ordenó que todos los niños y niñas menores de 5 años volvieran a reunise con sus padres y madres en un plazo de 14 días. El martes es la fecha límite. Y que todos los niños y niñas mayores de 5 años deberán estár de vuelta con sus familiares en un plazo de 30 días, para lo cual le quedan al gobierno dos semanas. Estamos hablando de más de 2.000 niños y niñas. Lo interesante es que en una entrevista con el periódico North County Times en 2003 —esto lo cita el periódico San Diego Tribune— el juez Dana Sabraw contó cómo lo había marcado su experiencia como japonés-estadounidense. Dijo así: “A partir de esa experiencia fui tomando conciencia de lo que significan los prejuicios. Sin duda, durante mi niñez hubo momentos que me sentí diferente y sufrí situaciones dolorosas debido a mi raza”. El juez Dana Sabraw es japonés-estadounidense; su madre era japonesa. Andrea, háblanos sobre la detención de japoneses-estadounidenses en la historia de este país.

ANDREA PITZER: Creo que es una historia que la gente cree que conoce, pero en realidad no conoce tanto. Y es realmente relevante hoy en día. Después del ataque a Pearl Harbor, en Estados Unidos fueron detenidas entre 110.000 y 120.000 personas japonesas y japonesas-estadounidenses. Y mucha gente piensa que esto fue como una reacción ante el miedo que generó ese horrible ataque. Pero en realidad, hubo un análisis de uno de los funcionarios de Inteligencia de mayor rango del gobierno en ese momento, que muy acertadamente evaluó que era inútil detener a este grupo, que había unas 300 personas que se sabía que podían ser peligrosas, que podían ser acorraladas, y que podía llegar a generar mucho más daño y provocar reacciones adversas detener a estos ciudadanos. Todo esto se sabía. De hecho, Hoover, que no ha sido lo que se dice un defensor de los derechos civiles, J. Edgar Hoover, en ese momento, en plena Segunda Guerra Mundial, no creía que la detención masiva de estas personas fuera una buena decisión. La cuestión es que mucha gente en la Casa Blanca, en el gobierno, en el ejército, sabía que era una medida poco efectiva. Pero se volvió parte de un objetivo político. Fue una decisión tomada en el marco de un discurso político similar al que estamos viendo hoy, donde alguna gente obtiene poder y ventajas políticas maltratando y causando mucho daño a un sector vulnerable de la población.

Y es significativo el hecho de que esta información, estos informes de Inteligencia fueron ocultados por el procurador general de Estados Unidos. Cuando el caso Korematsu llegó ante la Corte Suprema, esa información fue suprimida, no fue presentada. Y creo que viendo cómo actúa el gobierno actual, es difícil pensar que sería más propenso a dar a conocer información de este tipo en los tribunales… O sea, al meno yo soy muy escéptica de que el gobierno actual vaya a tener un manejo más abierto de la información. En este sentido, creo que sería válido preguntarse, en caso de volver a darse una situación como aquella, si acaso el sistema judicial realmente llegaría a saber todo lo que está sucediendo.

NERMEEN SHAIKH: Andrea, ¿crees que el término “campo de concentración” es apropiado en este contexto? Porque en general la gente asocia ese término con campos de exterminio, como Auschwitz y Treblinka, establecidos durante la Segunda Guerra Mundial.

ANDREA PITZER: Creo que tenemos que resignificar el término “campo de concentración”. Está bien que Auschwitz sea lo primero que la gente piensa —Auschwitz y los campos de exterminio— cuando escucha este término, porque es la versión masiva más horrible de los campos de concentración. O sea, fue un genocidio que mató a millones de personas. Claro que debería ser lo primero que pensamos. Pero la gente se olvida de que Auschwitz, antes de ser un campo de exterminio, era simplemente uno de los campos del sistema de de campos de concentración —Konzentrationslager— de Alemania, que existió durante varios años antes de evolucionar, cambiar y transformarse en una horrible máquina de matar. Y antes de eso, durante casi cuatro décadas también hubo campos de concentración, centros donde sectores de la población civil eran detenidos en base a su identidad, llamados campos de concentración.

Debemos tener en cuenta esta pregunta: ¿Cómo se pasa de vivir en una democracia común y con una vida cotidiana común a tener campos de exterminio? Y la verdad es que lleva varios años de propaganda, de manipulación de la sociedad, de subyugar a los tribunales, de debilitar las legislaturas. O sea, deberíamos estar prestando atención a esas señales de advertencia y esas cuestiones preventivas, más que quedarnos con la imagen de Auschwitz como una suerte de isla de confinamiento que surgió de la nada, porque no fue así como sucedió. Por eso creo que tenemos que reclamar el uso del término “campo de concentración” para estos centros de detención irregulares donde se recluye a población civil sin un proceso judicial.

AMY GOODMAN: Andrea Pitzer, muchísimas gracias por acompañarnos. Periodista y autora del libro “One Long Night: A Global History of Concentration Camps. (Una larga noche. Historia mundial de los campos de concentración). En nuestro sitio web encontrarán el enlace a sus artículos: Lección de historia: Guantánamo comenzó como un campo de detención para inmigrantes y Por qué la 'Ciudad campamento' para niños es un campo de concentración.


Traducido por Pamela Subizar y Lissette Favorite. Editado por Verónica Gelman y Democracy Now! en Español.

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