En sus clases de antropología, las universidades de Princeton y Pensilvania utilizan huesos de niñas asesinadas

Columna07 de mayo de 2021
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Amy Goodman y Denis Moynihan

El pasado racista de la ciudad de Filadelfia resurgió en las últimas semanas luego de que se divulgara públicamente que los huesos de una o dos niñas afroestadounidenses, muertas en un operativo de la policía de la ciudad en 1985, se estaban utilizando sin el conocimiento de sus familias en un curso en línea de la Universidad de Princeton denominado “Huesos reales: aventuras en antropología forense”.

El 13 de mayo se cumplen 36 años del día en que la ciudad de Filadelfia bombardeó a sus propios ciudadanos. Ese día de 1985, la policía rodeó la sede y casa colectiva de la organización MOVE, un grupo radical que luchaba por la liberación negra, que se negaba a cumplir la orden de desalojar las instalaciones. La policía inundó de agua el edificio, lanzó gases lacrimógenos e inició un intenso ataque con armas automáticas, sin poder desalojar a los residentes. Finalmente, los agentes de policía lanzaron una bomba sobre la casa desde un helicóptero, lo que provocó la muerte de once personas: seis adultos y cinco menores. Tras la explosión, el fuego se extendió, quemó la manzana entera y destruyó por completo más de sesenta viviendas.

Una redada anterior contra la organización, ocurrida en 1978, había terminado con una lluvia de disparos por parte de la policía y un oficial muerto. Los miembros de MOVE afirmaron que ellos no dispararon un solo tiro y que el agente murió a causa de los propios disparos de la policía. Sin embargo, nueve miembros de MOVE fueron condenados a cadena perpetua por el asesinato del oficial. Una de las integrantes de MOVE sentenciadas a prisión, Debbie Africa, dio a luz en secreto en su celda, apenas cinco semanas después de su sentencia. Debbie se las arregló para mantener a su hijo, Mike Africa, con ella durante tres días antes de alertar a los guardias. Siete de los nueve miembros de MOVE condenados en aquel momento se encuentran actualmente en libertad, después de cumplir 40 años en prisión. Otros dos murieron en la cárcel.

El mes pasado, Abdul-Aliy Muhammad, miembro de una organización de base de Filadelfia, se enteró de que los huesos de una o dos de las niñas que fallecieron durante el ataque a MOVE de 1985, Tree y Delisha Africa, estaban siendo utilizados en un curso en línea impartido por la Universidad de Princeton, junto con el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania, comúnmente conocido como “Museo Penn”.

“Los huesos son 'jugosos', por lo que se puede decir que parecen de una persona recientemente fallecida. Tienen mucho brillo. Si lo hueles, en realidad no huele mal, pero huele un poco grasiento”. Así se expresaba Janet Monge, curadora del Museo Penn, mientras manipulaba los huesos en una clase transmitida por video.

“Conocí a ambas niñas, Tree y Delisha”, dijo en Democracy Now! Mike Africa, quien ahora tiene cerca de 40 años, al hablar sobre el descubrimiento de los huesos. “Tree era muy amable y responsable, y siempre la llamaban para que ayudara a los otros niños por ser la mayor”. Mike continuó: “Todos éramos huérfanos poco convencionales porque todos nuestros padres estaban presos. La madre de Tree y los dos padres de Delisha estaban en la cárcel. Mis padres también lo estaban”.

Luego de una investigación oficial que se realizó poco después del ataque, los restos de Tree fueron supuestamente enterrados junto con los de su media hermana Zanetta. Según informes de prensa, los restos de los otros menores, incluida Delisha, fueron entregados más tarde a un senador estatal que dirigía una funeraria y que los enterró en fosas comunes.

Si los huesos de Tree y Delisha fueron sepultados en 1985, ¿cómo terminaron en manos de Janet Monge 36 años después?

Inmediatamente después del bombardeo, la Oficina de Medicina Forense de Filadelfia convocó a Alan Mann, un profesor de antropología de la Universidad de Pensilvania, para que ayudara a identificar los cuerpos que habían sido recuperados de los escombros de la casa colectiva de MOVE. Janet Monge era en ese entonces una estudiante de posgrado que trabajaba con Mann. Más tarde, Ali Z. Hameli —un patólogo forense contratado por la ciudad para realizar una investigación posterior en profundidad sobre los restos de las once víctimas— contradijo los hallazgos de Mann. Hameli criticó a la Oficina de Medicina Forense por manipular de manera incorrecta los restos de las víctimas. La oficina, por razones desconocidas, entregó algunos de los restos a Mann. Al parecer, este los conservó durante décadas, y los trasladó de la Universidad de Pensilvania a la Universidad de Princeton.

Alan Mann, ahora jubilado, inicialmente dijo que no tenía los restos óseos de Tree y Delisha Africa; luego se informó que los había transferido hace poco a una funeraria de Filadelfia.

Abdul-Aliy Muhammad se enteró de la existencia de estos huesos, que ha sido descrita como un “secreto a voces” en la comunidad antropológica, cuando intentaba facilitar la repatriación a sus lugares de origen de los cráneos de personas esclavizadas que se encuentran en la denominada “Colección Morton” del museo. Al igual que los 22.000 restos humanos que están en posesión de la Universidad de Harvard y los cerca de 30.000 restos humanos del Instituto Smithsoniano, los cráneos de la Colección Morton son un sombrío testimonio del racismo institucional.

Hacia el final de la entrevista, Mike Africa dijo: “Nuestra comunidad ha estado sufriendo durante más de 36 años por el bombardeo”. En cuanto a lo que debería suceder con los restos de sus amigas de la infancia, Tree y Delisha, afirmó: “Eso lo decidirán sus padres”. En noviembre de 2020, el Concejo Municipal de la ciudad de Filadelfia emitió una disculpa por el ataque de 1985 contra la sede de la organización MOVE. Pero la comunidad de MOVE debe recibir una reparación por todos los crímenes que se han cometido contra ella: las golpizas a sus miembros, el bombardeo a su sede y, ahora, la manipulación infame de los restos óseos de las víctimas.


© 2021 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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