
El sábado 18 de abril, en Wisconsin, la policía disparó gases lacrimógenos, gas pimienta y balas de goma contra cientos de activistas por los derechos de los animales que intentaban rescatar a unos dos mil perros de un establecimiento que cría beagles para experimentación médica. La represión de los agentes del sheriff del condado de Dane dejó a decenas de activistas con heridas y 25 personas fueron arrestadas. Los y las manifestantes intentaban ingresar al establecimiento, propiedad de Ridglan Farms, que a finales de 2025 firmó un acuerdo judicial por medio del cual se compromete entregar su licencia estatal como criadero y dejar de vender perros a otros laboratorios antes del 1 de julio de 2026, para evitar un juicio por cargos de maltrato animal. Esto ocurrió tras un dictamen judicial que determinó que era probable que Ridglan Farms estuviera violando las leyes contra la crueldad animal del estado de Wisconsin al alojar beagles en condiciones brutales, realizarles cirugías sin anestesia y dejarles heridas sin tratar, entre otras prácticas.
Las personas que participaron en la acción del sábado eran “docentes, veterinarios, estudiantes, ingenieros de software”, dice Rebekah Robinson, vecina de Wisconsin y veterana activista por los derechos de los animales, quien fue arrestada durante la protesta. “Se trata de ciudadanos comunes que intentaban ayudar a los perros de Ridglan, entrar y llevarlos a un lugar seguro, darles la atención veterinaria que necesitan. Y nos encontramos con una brutalidad policial abrumadora”.
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