
Salah Sarsour, un promintente inmigrante palestino poseedor de un permiso de residencia permanente en Estados Unidos, está encerrado en una cárcel del Servicios de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde finales de marzo. Sarsour es presidente de la mezquita más grande de Wisconsin, la Sociedad Islámica de Milwaukee. El Gobierno dice que podría ser deportado a pesar de su estatus legal de residente permanente, por no haber revelado que tenía una condena judicial de parte de las autoridades militares israelíes de cuando era adolescente, en la Cisjordania ocupada. Sarsour dice que nunca entendió de qué delito se le imputaba, ya que solo se le habló en hebreo, y que fue torturado mientras estuvo bajo custodia israelí. Sus partidarios ven el caso como una escalada de la represión del Gobierno de Trump contra quienes se expresan a favor de Palestina. Hablamos con Munjed Ahmad, miembro del equipo jurídico de Salah Sarsour, quien señala: “El caso de Salah es una prueba de fuego. ¿Permitiremos que el Gobierno destruya esos derechos y despoje a las personas de su libertad de expresión?”
Junto a Ahmad nos acompaña el hijo de Sarsour, Kareem, quien dice que los agentes federales de Inmigración del Gobierno de Trump son “secuestradores” y cuenta que, en un primer momento, su familia no tenía idea de lo que le había sucedido a su padre. Durante su encarcelamiento, Salah Sarsour se perdió del nacimiento de su noveno nieto. “Es un pilar de la comunidad”, dice Kareem Sarsour. “Todo esto conmocionó a nuestra familia”.
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