Los restos de cientos de migrantes desaparecidos podrían estar en un campo de pruebas militares en el desierto de Arizona

Original en Español22 de agosto de 2018
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El Gobierno de Trump continúa implementando una dura política de inmigración en la frontera, por medio de la cual los inmigrantes que desean ingresar a Estados Unidos legalmente deben esperar días o semanas para poder presentar una solicitud de asilo en la frontera. Según el periodista de investigación John Carlos Frey, esta práctica del gobierno de Trump hace que, cada vez más migrantes arriesguen sus vidas en viajes peligrosos a través del desierto para intentar ingresar al país de forma ilegal. Para saber más de este tema, hablamos con el periodista John Carlos Frey del The Marshal Project. En este reportaje Frey nos cuenta sobre el campo de prácticas de bombardeo Barry Goldwater del Ejército de Estados Unidos ubicado en Arizona, un amplio terreno que se encuentra del otro lado de la frontera a la altura de Nogales en México. El área es parte de un camino por donde pasan los migrantes que es increíblemente peligroso y al que los trabajadores de ayuda humanitaria no se les permite acceder. Frey calcula que cientos de inmigrantes podrían haber muerto allí en los últimos años pero que sus cuerpos no han podido ser recuperados.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Soy Amy Goodman. Casi tres semanas después de que se cumpliera la fecha límite impuesta por un tribunal para reunir a las familias separadas por la fuerza en la frontera entre México y Estados Unidos, el Gobierno de Trump ha admitido que 559 menores permanecen bajo su custodia y separados de sus padres. Los padres de más de 360 de estos menores han sido deportados. El Gobierno dijo la semana pasada que todavía está buscando a 26 padres que fueron separados de sus hijos.

El Gobierno de Trump ha argumentado que debería ser la Unión Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) , y no el Gobierno, quien trate de localizar a los padres que el Gobierno envió a países extranjeros, usando su red de grupos de defensa de los inmigrantes e información del Gobierno. Lee Gelernt, subdirector del Proyecto de Derechos de los Inmigrantes de la Unión Estadounidense para las Libertades Civiles, respondió diciendo: “El Gobierno parece estar asumiendo la sorprendente posición de que es el trabajo de las entidades privadas encontrar a estos padres, mientras se sienta y espera a que nosotros le avisemos cuando encontremos a estas personas”.

La mayoría de las familias separadas en la frontera buscaban asilo huyendo de la violencia en sus países de origen: El Salvador, Honduras y Guatemala. En vez de recibir asilo, los padres fueron acusados penalmente en un tribunal federal por cruzar ilegalmente la frontera y luego encarcelados. Los menores, algunos todavía en edad lactante, fueron enviados a centros de acogida por todo Estados Unidos.

La separación de las familias inmigrantes en la frontera ha sido ampliamente condenada y ha generado grandes protestas, incluida una campaña de Instagram llamada “Querida Ivanka”, en la que celebridades como Amy Schumer y Chelsea Handler exigen que la hija del presidente y asesora principal de la Casa Blanca tome medidas para atender la actual situación de crisis relacionada con las separaciones de familias.

El juez Dana Sabraw, quien emitió la orden ejecutiva para exigir al Gobierno de Trump que reúna a todas las familias separadas, declaró: “Por cada padre que no sea localizado, habrá un menor huérfano, y eso es 100% responsabilidad del Gobierno”.

Para hablar más de este asunto nos acompaña John Carlos Frey, galardonado reportero de investigación que trabaja con The Marshall Project y como corresponsal de PBS NewsHour. Frey acaba de estar en Guatemala y en la ciudad de Nogales, en la frontera entre México y Estados Unidos, donde habló con solicitantes de asilo que llevaban esperando días, e incluso semanas, para ingresar a Estados Unidos.

Bienvenido a Democracy Now!, John. Cuéntenos lo que vio allá.

JOHN CARLOS FREY: Lo que encontré en la frontera fue, primeramente, a personas que estaban esperando en una línea, en una cola, para pedir asilo. Antes de que comenzara el Gobierno del presidente Trump, las personas que estaban pidiendo asilo podían entrar el mismo día que se presentaban. Tenían que esperar en una cola por una hora o dos horas. Ahora, esperan hasta dos semanas para pedir asilo. Son personas que se van de sus países de origen, como Guatemala, Honduras y El Salvador, porque sus vidas corren peligro, porque los van a matar o porque son víctimas de violencia doméstica. Y no tienen muchas opciones cuando llegan a la frontera. No tienen casa, no tienen dinero y no tienen la capacidad de cuidar a los niños que están con ellos. Y este problema está creciendo. Hay albergues que se están siendo creados por personas que están afligidos la salud de estas personas. El Gobierno de Trump está deteniendo a las personas para que no entren pidiendo asilo, pero lo que están pidiendo no es contra la ley. Ellos tienen el derecho a pedir asilo y no se lo estamos permitiendo.

AMY GOODMAN: ¿No es eso algo ilegal? ¿No es esto algo contrario a las leyes estadounidenses e internacionales? Si llegan a la frontera rogando por solicitar asilo político, ¿no se les debería permitir entrar para que después su petición sea escuchada?

JOHN CARLOS FREY: Las leyes de Estados Unidos y los acuerdos que tenemos con México dicen que las personas que necesitan pedir asilo tienen el derecho a hacerlo. Pueden venir desde sus países, pueden presentarse en la frontera, en la mera línea de la frontera, hablar con un oficial y pedir asilo. Pueden decir: tengo miedo, me van a matar, no tengo manera de sobrevivir y estoy aquí para pedir asilo. Es un proceso legal, tienen el derecho de pedirlo. Deberíamos nosotros, el Gobierno de Estados Unidos, dejarlos entrar. Cuando entran a Estados Unidos los van a encarcelar, los van a poner en un centro de detención y luego tendrán una audiencia en la corte. Les pedirán firmar unos papeles y dar un testimonio. Y es un juez quien debería decidir quienes van a quedarse en Estados Unidos y quienes no, y no un oficial de la frontera que no tiene el derecho de decidir ahí en ese momento, en la línea, que ellos no pueden pasar. Eso es contra la ley.

AMY GOODMAN: Usted habla de lo que le sucedió a los 559 menores que aún no se han reunido con sus padres. El Gobierno federal, encabezado por Trump, admitió que habían separado a 2.500 menores de sus padres. Luego admitieron que no fueron 2.500 sino 3.000. Más tarde un juez federal de San Diego, Dana Sabraw, dictaminó que todos los menores debían ser reunidos con sus padres. En primer lugar, los menores de cinco años de edad y luego, dos semanas después, el resto. Pero según los datos del propio Gobierno, 559 menores continúan separados de sus padres. ¿Cuál es su situación? ¿Dónde están? ¿Dónde están sus padres?

JOHN CARLOS FREY: Hay más de 500 niños, 559 en total, que aún están encarcelados. En este momento, ellos están separados de sus familias. El Gobierno de Estados Unidos no puede reunirlos por varias razones. Ellos dicen que no califican, que los padres ya fueron deportados, que no pueden encontrar a los padres, que no conocen los nombres de los padres y que no saben cómo reunirlos. Estos niños ya han perdido a sus padres. Como les digo, están encarcelados en centros de detención para niños en Estados Unidos. Y en este momento, me parece que ya no van a ser reunidos con sus padres, que se van a quedar en Estados Unidos sin ellos. Hay organizaciones como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU por su sigla en inglés), que está tratando de reunir a estas familias, pero el Gobierno ya ha dejado de lado esos esfuerzos. No está trabajando de ninguna manera para encontrar a los padres de estos niños y reunirlos. Hay 26 padres que no tienen nombre, no están identificados. Entonces, tenemos docenas de niños de los cuales el Gobierno no sabe quiénes son sus padres. ¿Cómo los van a reunir si no saben los nombres o no saben quiénes son sus padres? También, dicen que hay cinco niños que ni siquiera saben sus propios nombres, no son capaces de dar ninguna información ni ningún detalle. Estos niños se van a quedar aquí en Estados Unidos y quizás los van a dejar con otras familias, lo que se llama aquí en inglés “foster care”. Ahora, están en los centros de detención y el Gobierno no está haciendo absolutamente nada para reunirlos.

AMY GOODMAN: John Carlos Frey. Usted también ha descubierto que el Gobierno ha continuado separando a menores de sus padres, a pesar de que se le prohibió continuar con esa práctica.

JOHN CARLOS FREY: Sí, eso sí es cierto. Fui a Guatemala a un centro, un albergue, en donde cuidan a los migrantes que están siendo deportados la semana pasada y hablé con una familia. Me contaron que hace unas tres semanas forzaron a los padres y los separaron de sus dos niños. Y luego los padres fueron deportados a Guatemala sin sus niños. Esto sucedió después de que el Gobierno dijera que ya no iba a separar a las familias. A mí parece que todavía lo están haciendo. También he hablado con otros abogados y personas que trabajan con migrantes en la frontera y me dicen que todavía están separando familias por varias razones. El Gobierno dice que tiene la razón y es legal separar a los niños de sus padres si éstos han cometido un delito, pero nosotros no sabemos qué delito han cometido. A mi me parece que todavía los están separando.

AMY GOODMAN: ¿Puede hablarnos sobre el campo de pruebas militares Barry Goldwater?

JOHN CARLOS FREY: Hay una área en el desierto de Sonora, en el estado de Arizona, en donde los aviones militares de Estados Unidos hacen ejercicios. Es un área muy cerca de la frontera en donde cruzan los migrantes. Ellos cruzar la frontera por esta área, que es muy peligrosa, son como 30 millas en el desierto. Es un área que tiene restricciones, en donde el Gobierno no dejan pasar a los individuos que proveen agua para los migrantes. La Patrulla Fronteriza no los deja pasar tampoco. Los migrantes cruzan esta área, unas 30 millas del desierto, como paso para llegar a una ruta. Una organización que se llama Las Águilas del Desierto, que trata de encontrar a migrantes que están perdidos y obtuvo un permiso hace seis meses para buscar en esta área, dice que ha encontrado unos 13 individuos muertos -13 cuerpos de migrantes que murieron en esta área. El Gobierno de Estados Unidos no permite hacer búsquedas en esta área. Estas organizaciones dicen que hay cientos de personas que todavía están perdidas, cadáveres de migrantes que no han podido ser encontrados que quizás podrían estar en esta área.

AMY GOODMAN: ¿Hay algún modo de forzar al Gobierno para que permita la entrada a ese área para realizar un recuento, dada la posibilidad de que allí se encuentren los restos de cientos de migrantes?

JOHN CARLOS FREY: El Gobierno dice que no conoce, o no tiene información sobre personas que hayan muerto en esta área. No buscan a nadie. No dejan que organizaciones realicen búsquedas. No les permiten entrar porque dicen que es un área muy peligrosa debido a que allí están los militares haciendo sus ejercicios. Pero también dicen que no saben nada de personas que han muerto allí. Y a las organizaciones que han solicitado un permiso de búsqueda, hasta el momento, no se lo han concedido.

AMY GOODMAN: En 2015 usted informó sobre el hallazgo de una fosa común en Texas donde había enterrados los restos de más de 300 migrantes no identificados que habían sido encontrados en el desierto. Su investigación descubrió que muchos de esos inmigrantes habían muerto tras cruzar la frontera de Estados Unidos y esperar durante horas a que la Patrulla Fronteriza respondiera a sus llamadas al teléfono de emergencias. Háblenos sobre lo que descubrió y sobre la evolución del caso. ¿Qué ha pasado con esa fosa común?

JOHN CARLOS FREY: Hay una área en Texas en donde han enterrado migrantes sin nombre y sin identificación de ningún tipo. No sabemos quienes son estas personas. Hay casi 300 personas que fueron encontradas por un grupo de una universidad, que buscaba la manera de reunir a estos cuerpos con sus familias en México y en Centroamérica. En este momento, cuando ya han pasado más de tres años, aún no han encontrado la manera de reunirlos. Tenemos un organismo federal en Estados Unidos en donde podemos presentar los nombres de personas que no han sido identificadas, pero los migrantes de países como México y de Centroamérica, personas indocumentadas, no califican: no se admite su información ni ADN en esta lista de personas no identificadas. Las organizaciones que encontraron estos cuerpos están ellos mismos tratando de encontrar a los familiares, pero es un trabajo muy difícil. En este momento solo han podido identificar a una persona de las 300. El ADN y los datos de los migrantes indocumentados no pueden ser ingresados a esta lista que mencionaba, entonces las personas se quedan sin identificación y sin reunificación.

AMY GOODMAN: Finalmente, al respecto de esas fosas comunes, ya sea el campo de pruebas militares Barry Goldwater o esta otra fosa común de Texas, las que usted las llama las “tumbas de la vergüenza”, háblenos sobre la conexión entre eso y lo que está ocurriendo en la frontera, donde, como usted a reportado, hay familias esperando durante días para ingresar en Estados Unidos legalmente, y en algunos casos escogiendo otras rutas que implican un mayor riesgo.

JOHN CARLOS FREY: Si hay una familia que quiere pedir asilo, que viene de su país, casi todos vienen de Centroamérica y algunos vienen de México, y está pidiendo asilo es porque no tienen otra manera. Han dejado sus países y están tratando de entrar a Estados Unidos legalmente. Si no los dejan entrar, si tienen que esperar días, o no les dan el asilo, ¿qué van a ser? No pueden regresar a sus países porque ahí los van a matar o porque allí no pueden vivir, por eso han venido a pedir asilo. Y si no les dan ese asilo, van a cruzar de otra manera. De eso tenemos pruebas: las personas que están pidiendo asilo y no se los dan van a cruzar los desiertos. Y en este momento está haciendo mucho calor, el camino para cruzar el desierto es muy peligroso, y muchos están muriendo. Las personas que están pidiendo asilo legalmente, si no se los dan, van a cruzar esos desiertos.

AMY GOODMAN: John Carlos Frey, me gustaría darle las gracias por acompañarnos. Frey es un galardonado reportero de investigación que trabaja con The Marshall Project y como corresponsal de PBS NewsHour, y que acaba de estar en Guatemala y en la ciudad de Nogales, en la frontera entre México y Estados Unidos, donde habló con solicitantes de asilo que llevaban esperando días, e incluso semanas, para ingresar a Estados Unidos. Esto es Democracy Now! Democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Para ver la entrevista en inglés pueden visitar nuestro sitio web. Soy Amy Goodman. Gracias por acompañarnos.

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