¿La peor epidemia de la historia estadounidense? La crisis de opioides es actualmente la principal causa de muerte de estadounidenses menores de 50

Reportaje07 de junio de 2017

La sobredosis de drogas es actualmente la principal causa de muerte entre los estadounidenses menores de 50 años de edad. Para poner las cifras en perspectiva, las muertes por consumo de opioides ya superan el pico en muertes por accidentes de auto de 1972, las muertes por SIDA de 1995 y las muertes con armas de fuego de 1993. Después de veinte años de duro combate en Vietnam del Sur, la cantidad de víctimas militares estadounidense solo representa un tercio de las muertes por sobredosis de opioides en diez años. Mientras tanto, autoridades de condados y estados de todo Estados Unidos iniciaron demandas judiciales para responsabilizar a las empresas farmacéuticas por la crisis de salud pública. “Estados Unidos está en el medio de la peor epidemia de adicción de la historia”, afirma el Dr. Andrew Kolodny, codirector de investigación de políticas de opioides de la Escuela Heller para Políticas y Gestión Social de la Universidad Brandeis. Además es cofundador y director de la organización Médicos por la prescripción responsable de opioides. Para saber más de este tema, puede ver la entrevista que le hicimos a Andrew Kolodny.

Transcripción
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AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Pasamos ahora a la epidemia de abuso de opioides y nuevas medidas represivas por parte del gobierno de Trump al respecto. El martes, en una conferencia de prensa conjunta con funcionarios de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, el vice fiscal general Rod Rosenstein dijo que la sobredosis de drogas es actualmente la principal causa de muerte de los estadounidenses menores de 50 años.

FISCAL GENERAL ROD ROSENSTEIN: No es una interpretación subjetiva. Hay un record de muertes por abuso de drogas, perdón, por sobredosis de drogas. No estamos hablando de un pequeño aumento; hay un auge espantoso de sobredosis de drogas en Estados Unidos. Hay gente que dice que deberíamos ser más permisivos, más tolerantes, más comprensivos con el consumo de drogas. Yo digo que debemos ser más honestos e informar abiertamente al pueblo estadounidense sobre el peligro claro y presente al que nos enfrentamos.

AMY GOODMAN: Según los datos del Departamento de Justicia, 52.000 personas murieron por sobredosis de drogas en 2015. Más de la mitad de esas muertes tuvieron que ver con el uso de heroína, el analgésico sintético fentanilo y otros fármacos opioides. Las primeras estadísticas de 2016 muestran que el número de muertes atribuidas a la sobredosis de drogas se elevó a 60.000. Pero lo que más alarmó a los expertos fue cómo creció la cantidad de este tipo de muertes desde el 2011. La empresa de servicios de salud Optum publicó un gráfico con las estadísticas de muertes por opioides a nivel nacional. Allí se ve cómo la muerte por heroína aumentó de 1999 a 2014, con una súbita aceleración en los últimos años. Para dimensionar estas estadísticas, las muertes por opioides han superado el pico de mortalidad registrado por accidentes de auto en 1972, el pico de muertes por SIDA en 1995 y de muertes por armas de fuego en 1993. Después de 20 años de intenso combate en Vietnam del Sur, las bajas militares estadounidenses representan sólo un tercio de la cantidad de muertes registradas en 10 años por sobredosis de opioides.

En este contexto, condados y municipios de todo el país han presentado demandas judiciales contra las empresas farmacológicas, para que asuman su responsabilidad por esta crisis de salud pública. El fiscal general de Ohio, Mike DeWine, presentó una demanda contra Purdue Pharma, que fabrica el OxyContin, a Teva Pharmaceuticals y Johnson & Johnson, acusando a estas empresas de gastar millones en campañas de marketing que: “Trivializan los riesgos de los opioides mientras que exageran sus beneficios contra el dolor crónico”. Demandas similares se han presentado en Washington, Nueva York, Illinois, Mississippi y California.

Para ampliar la información sobre esta epidemia, nos acompaña el Dr. Andrew Kolodny, codirector de investigación de políticas de opioides de la Escuela Heller para Políticas y Gestión Social de la Universidad Brandeis. Además es cofundador y director de la organización Médicos por la prescripción responsable de opioides. Bienvenido a Democracy Now! Dr. Kolodny. ¿Puedes darnos tu opinión sobre la epidemia y las muertes por el uso de opioides, y sobre la forma en que la está enfocando el gobierno de Trump? DR.

ANDREW KOLODNY: Claro, con gusto. Gracias por invitarme.

Estados Unidos está atravesando la peor epidemia de drogadicción de su historia. Y cuando digo eso me estoy refiriendo a la cantidad de personas adictas y a la cantidad de personas que mueren por sobredosis. La epidemia no es nueva, comenzó hace 20 años y viene empeorando cada año de manera constante. Pero, como mencionaste, desde 2011 viene empeorando muy rápidamente.

Entre los estadounidenses que se han vuelto adictos a los opioides en los últimos 20 años hay un sector de gente de mayor edad y otro más joven. El grupo de mayor edad está entre los cuarenta y ochenta años. Su adicción se ha desarrollado casi completamente por el uso médico de opiáceos. La gente de este grupo ha tenido sobredosis de opioides recetados. El grupo más joven está en su mayoría entre los veinte y los treinta años. Su adicción se está desarrollando también por los opioides recetados, utilizados con fines médicos o recreativos; o una combinación de ambas cosas. La gente del grupo más joven, cuando se vuelve adicta suele tener dificultades para conseguir un suministro continuo de opioides de parte de los médicos. Y no es que los médicos o dentistas no quieran darle opioides a la gente joven. Lamentablemente, se sienten bastante cómodos, demasiado cómodos, recetando opioides a jóvenes. Pero lo que no les gusta es dar una gran cantidad de opioides por mes a jóvenes de 25 años con aspecto saludable. Entonces, esta gente más joven, cuando se vuelve adicta, termina recurriendo al mercado negro para mantener su suministro. Los opioides que requieren receta son muy caros en el mercado negro, por lo que mucha gente se termina pasando a la heroína. Esto comenzó hace unos 20 años. O sea, las personas jóvenes que estaban en un lugar del país donde había disponibilidad de heroína, se pasaban a ella porque era más barata. Lo que hemos visto desde 2011 fue un fuerte aumento de muertes por sobredosis —disculpen— entre estos jóvenes usuarios de heroína, ya que el consumo de esta droga se hizo mucho más peligroso. Cada vez más se está mezclando con fentanilo y el fentanilo es mucho más potente que la heroína. Por eso se ha producido este fuerte aumento en las muertes de este grupo de jóvenes consumidores de heroína. Pero hasta hace poco, se registraba una mayor cantidad de muertes de gente de mayor edad, consumidora de opioides recetados.

La forma del gobierno federal de enfrentar la crisis de abuso de opioides es terrible. Desde el principio, el gobierno federal se concentró únicamente en el uso no médico de estas sustancias. Si analizamos el mensaje que venía del gobierno federal, vemos que el foco estaba en, bueno, estos son chicos que se meten en el botiquín de su abuela. Nadie se preguntaba por qué todas las abuelas tienen opioides en su botiquín. Pero bueno, eso empezó a cambiar. Ahora se está prestando más atención a la raíz del problema, que es que los médicos prescriben demasiados opioides.

Antes de responder a tu pregunta sobre el presidente Trump, quiero decir que, en mi opinión, el trabajo del presidente Obama en este tema fue terrible. Hasta su último año como presidente, Obama desatendió la crisis de abuso de opiáceos. Y luego, sí, en su último año, empezó a hacer muchas de las cosas que había que hacer. Por ejemplo, solicitó fondos al Congreso, un financiamiento de mil millones de dólares, para abordar el problema. Pero hasta su último año en la presidencia no hablaba del tema ni había solicitado financiamiento para abordarlo. En muchos sentidos, creo que la respuesta del Presidente Obama a la epidemia de opioides fue similar a la del presidente Reagan con la crisis del SIDA. Reagan también desatendió la epidemia de SIDA; hasta su último año de gobierno no habló públicamente de ella, ni dijo palabra ”SIDA” en público. Y mucha gente cree que si Reagan hubiera respondido con mayor contundencia a la epidemia de SIDA, quizás no hubiera sido tan grave.

De modo que para el presidente Trump era bastante fácil hacer un mejor trabajo que Obama respecto a este tema. Pero lamentablemente está teniendo un comienzo muy malo. Con el gobierno de Trump, lo que hemos visto es que se viene hablando mucho sobre la crisis de los opioides, él ha formado una comisión, y ciertamente hizo campaña con el tema. Pero no hemos visto ninguna acción concreta. Y se han implementado medidas que son potencialmente dañinas. Por ejemplo, los cambios que está proponiendo el gobierno en el sistema de salud, podrían hacer que menos gente reciba un tratamiento gratuito para su adicción, lo que ciertamente empeoraría la crisis de opioides. Y aunque durante su campaña el presidente Trump habló de “limpiar el pantano”, las medidas que estamos viendo hasta el momento, como la elección del comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés), diría que son lo contrario a limpiar el pantano. Ha puesto al frente de la FDA, la agencia que supuestamente debería regular a las compañías farmacéuticas, a alguien con una historia de haber trabajado muy estrechamente con la industria farmacéutica.

AMY GOODMAN: Entonces, ¿qué papel juega en esto la poderosa industria farmacéutica, las empresas que fabrican drogas? DR.

ANDREW KOLODNY: Bueno, esta epidemia se genera, como he mencionado, porque los médicos han estado recetando demasiado estas drogas. Y eso fue porque a finales de los 90 cambió la manera de tratar el dolor. Y el incremento en la prescripción de estas drogas tuvo un aumento paralelo de la adicción y las muertes por sobredosis.

Y bueno, la razón por la que la comunidad médica comenzó a prescribir opioides de manera mucho más intensa y proactiva fue porque, en cierto modo estábamos respondiendo a una brillante campaña de marketing lanzada inicialmente por Purdue Pharma, el laboratorio que fabrica OxyContin, a la que luego se sumarían otras empresas fabricantes de opioides. Fue una campaña de desinformación para la comunidad médica. O sea, a partir de los años 90 los médicos empezamos a escuchar que estábamos recetando menos opioides de lo adecuado, que estábamos permitiendo que los pacientes sufrieran innecesariamente por miedo a un riesgo de adicción exagerado. Comenzamos a escuchar que cuando se prescriben opioides para combatir un dolor real, el riesgo de que un paciente se vuelva adicto es extremadamente bajo. Se presentaron estadísticas que afirmaban que mucho menos del 1% de los pacientes se volverían adictos. Y empezamos a escuchar que la manera más humana de tratar casi cualquier tipo de dolor era con opioides.

Y no eran solo las empresas farmacéuticas quienes decían esto, también lo escuchábamos de especialistas, eminencias en el campo de la medicina del dolor. Empezamos a escucharlo en nuestros colegios profesionales, en nuestros hospitales, en nuestras juntas médicas estatales. En diferentes ámbitos, los médicos comenzamos a escuchar que cualquier médico de mente abierta, debidamente informado, entendería que los opioides son un regalo de la madre naturaleza y que debían prescribirse a mansalva para pacientes con dolor. Y así, mientras nos dejábamos convencer por esta brillante campaña las prescripciones aumentaron muchísimo, y esto condujo a una catástrofe de salud pública.

AMY GOODMAN: Y ahora, ¿qué nos puedes decir de la reacción de los gobiernos estatales que, desde Ohio a Nueva York, a Mississippi, están denunciando a la industria farmacéutica? Están presentando demandas judiciales. DR.

ANDREW KOLODNY: Sí, ahora municipios y estados de todo el país están presentando demandas judiciales contra los fabricantes de opioides. Y el eje de estas demandas es la denuncia de publicidad engañosa. Lo que están diciendo estos municipios es que los fabricantes de opioides promovieron sus medicamentos para dolencias para las que no eran seguros o efectivos, pero los presentaron como si fueran seguros y efectivos para este tipo de dolencias, como el dolor lumbar, el dolor de cabeza crónico o la fibromialgia. Y como esa campaña de desinformación generó un problema cuya resolución requiere mucho dinero, ahora están presentando estas demandas. Y estos juicios son importantes por dos motivos.

Desde luego, los estados y municipios tienen que lidiar ahora con un problema que requiere mucho dinero. Es caro porque tratar la adicción es caro. Tratar la hepatitis C, que se ha convertido en epidemia entre usuarios de drogas inyectables, es caro. Hay niños y niñas que terminan en custodia temporal u orfanatos, otros que deben permanecer en hospitales por largo tiempo cuando nacen, porque es necesario tratar su dependencia a los opioides. Es un problema muy complicado y caro, y los municipios necesitan financiamiento para abordarlo. Y es razonable que demanden ese financiamiento a las corporaciones que contribuyeron a provocar este lío.

Pero el litigio también es importante porque es una forma de impedir que los fabricantes de opioides sigan promocionando sus productos para afecciones comunes. O sea, los opioides de liberación prolongada, fármacos como el OxyContin, son muy buenas medicinas para aliviar el sufrimiento al final de la vida, pero el dolor de un cáncer terminal no proporciona un gran mercado. Los pacientes no estarán usando la droga por mucho tiempo, porque están al final de su vida. Y el dolor de un cáncer terminal no es una afección común. Por eso es que los fabricantes de opioides los comenzaron a promocionar para el dolor crónico común y así es como nos metimos en este lío.

AMY GOODMAN: Dr. Kolodny,¿qué opina de los cuestionamientos respecto al énfasis que se está poniendo ahora en el tratamiento de la adicción a los opiodies, mientras que mucha gente afroestadounidense y de otras comunidades de color viene sufriendo esta adicción hace décadas —particularmente la adicción a la heroína— y ha sido criminalizada por ello? DR.

ANDREW KOLODNY: Sí, bueno, creo que es un cuestionamiento válido. Porque nuestras dos últimas epidemias de adicción —la epidiemia de heroína en los años setenta y y la epidemia de cocaína y crack en los años ochenta— fueron epidemias que afectaron de forma desproporcionada a comunidades no blancas de bajos ingresos. Y la respuesta de los legisladores frente a esas epidemias fue la guerra contra las drogas, que realmente significaba una guerra contra los consumidores de drogas y condujo a su encarcelamiento masivo.

Ahora que tenemos una epidemia que afecta desproporcionadamente a la gente blanca, o al menos mucho más, estamos viendo una respuesta muy diferente de los legisladores, incluso de republicanos conservadores. Cuando hablan de la crisis de los opioides, bueno, con frecuencia comienzan diciendo: “No podemos solucionar esto arrestando gente. Hay que tratar a la gente por su adicción”. Durante las epidemias de heroína y de crack —la epidemia de crack y cocaína de los años 70— no se escuchaban esas palabras. Así que bueno, quizás pueda salir algo positivo de una crisis como esta, si ayuda a reducir el estigma de la adicción y a abordar el problema desde un enfoque más abierto.

AMY GOODMAN: Dr. Kolodny, muchas gracias por estar con nosotros. Por supuesto, seguiremos cubriendo este tema. El Dr. Andrew Kolodny es codirector de investigación de políticas de opioides de la Escuela Heller para Políticas y Gestión Social de la Universidad Brandeis. Así finaliza nuestro programa de hoy. Daré una charla el jueves por la noche en el Teatro Walter Reade en el Lincoln Center a las 6:00 pm, otra el sábado a las 9:30 de la mañana en McCormick Place, y otra el domingo a la 1:00 en Green Fest, en el Centro Jacob Javits de Nueva York. Pueden consultar esta información en nuestro sitio web.


Traducido por Rubén Gómez García. Edición Verónica Gelman y Democracy Now! en Español.

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